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Recomiendan aumentar la seguridad en las piletas

Especialistas en pediatría aconsejan la utilización de vallas y reforzar la supervisión de los adultos. 

Por redacción
| 30 de noviembre de 2019
Aprender a nadar disminuye la probabilidad de ahogamiento, pero no hay que descuidar a los chicos. Foto: El Diario.

Lagos, ríos, arroyos y piletas son las alternativas para combatir el calor. Sin embargo desde la Sociedad Argentina de Pediatría de San Luis recordaron la importancia de extremar las medidas de prevención en el hogar para evitar accidentes en el agua. 

 

Marta Giordano, presidenta de la Sociedad de Pediatría, comentó que aunque todavía no comienza la época estival ya hubo dos casos de ahogamiento, uno de ellos con una víctima fatal. Y remarcó que preocupa particularmente que los hechos sucedieron en piletas domiciliarias.

 

Para la profesional lo primordial es que el niño esté supervisado por un adulto en cualquier entorno acuático, ya sea una bañera, playa o cubos con agua. "Con proximidad me refiero a que no esté a dos o tres metros, sino más bien al alcance de su mano para protegerlo lo más rápido posible", dijo Giordano.

 

Otro punto importante que remarcó es el cercado completo de las piscinas y que en lo posible separe completamente el jardín y la vivienda. Precisó que en muchos casos es efectivo en la reducción de estos accidentes. "El cerramiento debe incluir todo el perímetro. Ser lo suficientemente alto para que no pueda saltar y trepar. También la distancia entre el borde inferior del cerco y el suelo tiene que ser menor de 10 centímetros para evitar que pasen por debajo", detalló la especialista, quien agregó que un componente que no hay que olvidar es la puerta de la valla. 

 

Explicó que el cierre debería ser automático, estar fuera del alcance de los chicos y en lo posible que tenga una altura de 1,3 metro del suelo, pero destacó que no tiene que impedir la visión. Giordano expresó que las lonas para cubrir las piletas deben ser firmes y que también tienen que llegar a todos los extremos para evitar que se escurran por debajo de los bordes y queden atrapados.

 

Aseguró que el aprendizaje de la natación disminuye las probabilidades de ahogamiento, por eso la importancia de que aprendan a nadar, sobre todo a partir de los cuatro años. "Que el chico sepa hacerlo no excluye que no tenga la supervisión de un adulto. Hay que prestarle atención al vaciamiento de los tachos con agua después de su uso", manifestó la especialista. Asimismo remarcó que tienen que ser cuidadosos con los asientos de los bebés. "Nunca debe considerarse como un sustituto de la vigilancia, ya que se pueden escurrir a través de ellos", dijo. 

 

Miriam Medina, subjefa de la Guardia de Pediatría del Hospital San Luis, contó que lo primero que hay que hacer, frente a un caso de ahogamiento, es pedir ayuda y sacar a la persona del agua, porque no solo produce problemas en la respiración, sino que también pueden sufrir hipotermia. "Al niño hay que acostarlo en el piso y comenzar a estimularlo. Si notamos que no respira, hay que empezar con los masajes de reanimación cardiopulmonar (RCP)", aseguró Medina y agregó que toda la comunidad tendría que capacitarse en esta maniobra que puede salvar la vida de una persona. También destacó que la respiración boca a boca suministra oxígeno a los pulmones y las compresiones torácicas mantienen la sangre oxigenada circulando hasta que se puedan restablecer la respiración y las palpitaciones cardíacas.

 

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