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Lula Da Silva salió en libertad después de un año y medio

La decisión se produjo después de que la Corte aprobara este jueves que los condenados solo permanezcan en prisión cuando la sentencia sea firme. Una multitud lo recibió en la puerta del penal de Curitiba.

El expresidente brasileño y líder opositor Luiz Inácio Lula da Silva salió en libertad pasadas las 17:42, después de 580 días preso, y luego de haber sido detenido el 7 de abril de 2018 para cumplir una condena de 8 años y 10 meses por corrupción, según determinó la justicia de ejecución penal de la ciudad de Curitiba, del estado sureño de Paraná.

El juez federal Danilo Pereira Junior dictaminó esta tarde la liberación inmediata del ex mandatario luego de que el jueves el Tribunal Supremo (STF) resolviera que las penas de prisión empezarán a cumplirse solo cuando el acusado agote todos los recursos disponibles.

Citando la decisión del máximo tribunal judicial, el magistrado resolvió en un fallo de menos de dos páginas que ya "no existen fundamentos para la ejecución de la sentencia".

El fundador del Partido de los Trabajadores (PT) abandonó la prisión de Curitiba  y fue ovacionado por una multitud que se congregó en las inmediaciones del lugar desde el jueves a la noche.

 

 

 

 

 

"Salgo de aquí sin odio, a los 74 años tengo espacio para el amor porque el amor va a vencer", dijo el expresidente (2003-2010) condenado a ocho años y 10 meses de prisión en la Operación Lava Jato.

"Quisieron encarcelar una idea y las ideas no se encierran", subrayó.

Lula también acusó al fiscal Deltan Dallagnol, al exjuez Moro, que lo condenó y lo inhabilitó como candidato a la presidencial de 2018 y hoy es ministro de Justicia de Bolsonaro, de ser el "lado podrido" del Estado. "Criminalizaron al Partido de los Trabajadores (PT), criminalizaron a Lula", remarcó.

Y, dio también un recado político posicionándose en la trinchera de la oposición al ultraderechista Bolsonaro, colocándose como líder de la oposición a un Gobierno que no para de perder popularidad según las encuestas. 

"Las puertas de Brasil estarán abiertas que que pueda recorrer el país", aseguró.

 



Acompañado por su novia, la socióloga Rosángela Silva, algunos de sus hijos y nietos, y la plana mayor del PT y de partidos aliados, además del excandidato presidencial Fernando Haddad, Lula se encargó de denunciar la prisión política, pero también de posicionarse contra el plan económico de Bolsonaro.

"Le han robado la elección a Haddad", denunció y afirmó que "el pueblo pasa más hambre, está desempleado, no tiene más trabajo fijo, trabaja en Uber, entrega pizzas en bicicleta, trabaja sin que le tengan respeto".

Asimismo, ante una multitud y decenas de medios de comunicación de Brasil y el mundo, Lula apuntó contra el plan "ultraliberal a la chilena" del asesor económico presidencial Paulo Guedes, por "congelar el salario mínimo durante dos años" y pidió que Bolsonaro "deje de mentir por Twitter y le hable de frente al pueblo".

La jornada de salida del carismático expresidente mantuvo a Brasil en vilo. El líder popular que dejó el gobierno con 90% de aprobación y en 2016 fue acusado de comandar la mayor red de corrupción de la historia brasileña con la estatal Petrobras, dejó el edificio policial a las 17:40.

 

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Lula Da Silva salió en libertad después de un año y medio

La decisión se produjo después de que la Corte aprobara este jueves que los condenados solo permanezcan en prisión cuando la sentencia sea firme. Una multitud lo recibió en la puerta del penal de Curitiba.

El expresidente brasileño y líder opositor Luiz Inácio Lula da Silva salió en libertad pasadas las 17:42, después de 580 días preso, y luego de haber sido detenido el 7 de abril de 2018 para cumplir una condena de 8 años y 10 meses por corrupción, según determinó la justicia de ejecución penal de la ciudad de Curitiba, del estado sureño de Paraná.

El juez federal Danilo Pereira Junior dictaminó esta tarde la liberación inmediata del ex mandatario luego de que el jueves el Tribunal Supremo (STF) resolviera que las penas de prisión empezarán a cumplirse solo cuando el acusado agote todos los recursos disponibles.

Citando la decisión del máximo tribunal judicial, el magistrado resolvió en un fallo de menos de dos páginas que ya "no existen fundamentos para la ejecución de la sentencia".

El fundador del Partido de los Trabajadores (PT) abandonó la prisión de Curitiba  y fue ovacionado por una multitud que se congregó en las inmediaciones del lugar desde el jueves a la noche.

 

 

 

 

 

"Salgo de aquí sin odio, a los 74 años tengo espacio para el amor porque el amor va a vencer", dijo el expresidente (2003-2010) condenado a ocho años y 10 meses de prisión en la Operación Lava Jato.

"Quisieron encarcelar una idea y las ideas no se encierran", subrayó.

Lula también acusó al fiscal Deltan Dallagnol, al exjuez Moro, que lo condenó y lo inhabilitó como candidato a la presidencial de 2018 y hoy es ministro de Justicia de Bolsonaro, de ser el "lado podrido" del Estado. "Criminalizaron al Partido de los Trabajadores (PT), criminalizaron a Lula", remarcó.

Y, dio también un recado político posicionándose en la trinchera de la oposición al ultraderechista Bolsonaro, colocándose como líder de la oposición a un Gobierno que no para de perder popularidad según las encuestas. 

"Las puertas de Brasil estarán abiertas que que pueda recorrer el país", aseguró.

 



Acompañado por su novia, la socióloga Rosángela Silva, algunos de sus hijos y nietos, y la plana mayor del PT y de partidos aliados, además del excandidato presidencial Fernando Haddad, Lula se encargó de denunciar la prisión política, pero también de posicionarse contra el plan económico de Bolsonaro.

"Le han robado la elección a Haddad", denunció y afirmó que "el pueblo pasa más hambre, está desempleado, no tiene más trabajo fijo, trabaja en Uber, entrega pizzas en bicicleta, trabaja sin que le tengan respeto".

Asimismo, ante una multitud y decenas de medios de comunicación de Brasil y el mundo, Lula apuntó contra el plan "ultraliberal a la chilena" del asesor económico presidencial Paulo Guedes, por "congelar el salario mínimo durante dos años" y pidió que Bolsonaro "deje de mentir por Twitter y le hable de frente al pueblo".

La jornada de salida del carismático expresidente mantuvo a Brasil en vilo. El líder popular que dejó el gobierno con 90% de aprobación y en 2016 fue acusado de comandar la mayor red de corrupción de la historia brasileña con la estatal Petrobras, dejó el edificio policial a las 17:40.

 

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