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Para que “Sigamos haciendo historia” III

Esta es nuestra tercera entrega sobre este encuentro. La actividad se desarrolló en el Salón Belgrano de la Cámara de Senadores y expusieron Alberto Rodríguez Saá (gobernador de la provincia de San Luis), Bruno Rodríguez y Mercedes Pombo (Jóvenes por el Clima), Ayelén Mazzina (concejal de San Luis), Greta Pena (100% Diversidad Derechos), Maia López (referente de diversidad de San Luis), Ofelia Fernández (legisladora electa por la ciudad de Buenos Aires) y Pedro Rosemblat (humorista y militante).

Hoy aparece en el panorama social de la Argentina una fuerte militancia por causas concretas. Los participantes no comparten necesariamente religión, partido político, edad. Sí comparten un anhelo común, un objetivo, una causa que los convoca a la movilización y a la lucha. Y conocen los derechos vulnerados y conocen el sentido de la búsqueda común. Y, habitualmente, comparten viejos padecimientos que los hermanan.

La solidez del discurso de Greta Pena impacta. Conmueve su capacidad para hablar con meridiana claridad de cuestiones que conoce en profundidad, y que le duelen o le han dolido con la misma profundidad. Sabe de qué habla. Y desborda de argumentos. A su vez se la reconoce feliz en su lucha. Su discurso es compacto, y absolutamente generoso y solidario. Dejó conceptos como: Las identidades tienen ciertos límites. Fue impresionante el impacto del matrimonio igualitario. Le dimos duro al sistema patriarcal. Lo que nuestra lucha propaga es la democracia. No ir por la “patologización”. Describió su lucha de un modo profundo, sereno, formidable. La ley de identidad de género argentina fue revolucionaria, única en el mundo. “Le otorga derechos a un deseo”. Es una autoafirmación. Aparece la tercera fuente de filiación. Están la natural, la jurídica y ahora la voluntad procreacional. “Le dimos duro a un sistema conservador, biologicista, heteronormado y binario en cuanto al género”. Recordó la acción loable del Rabino Marshal Meyer en cuanto a los “desaparecidos homosexuales” que se pretendía ignorar. Expuso lo duro de “no formar parte de los corazones en una sociedad”. “Reconocer es reparar”. Propone: Cupo laboral travesti trans, más del 90% no tiene acceso al mercado laboral. (Hay tantas personas intersex como pelirrojos en el mundo). Nueva ley de VIH y hepatitis. Nueva ley antidiscriminatoria. Nadie sabe qué hacer en caso de que te discriminen. Ley de aborto seguro, legal, y gratuito. “Nos tenemos que hermanar en la lucha”. Accionemos más y que tomen protagonismo los que tienen que tomarlo.

Con tanta simpleza como valentía, Maia López contó su experiencia. O sea su vida. Lo hizo de un modo positivo, optimista y aleccionador. Es militante y activista de la diversidad. Dejó claro que otros países copian nuestra ley de identidad de género. Bregó por el derecho de los trans a la salud, al trabajo, a la educación. Destacó la utilidad concreta de los consultorios amigables, consultorios diversos o consultorios inclusivos. “Lo loco de atentar contra tu propia vida por no tener información”. El 95% del colectivo trans no tiene un trabajo formal, el 75%no ha terminado secundaria, y el 80% tiene una única salida, una única posibilidad de empleo: el trabajo sexual. Probabilidad de vida 35, 45 años. La única salida posible son las políticas públicas. “Mi puerta al acceso al trabajo fue el Plan de inclusión de San Luis”. “Donde puedo ser, con lo importante que es eso”. Sería bueno que esto fuera leído varias veces por tanto ligero detractor del Plan de inclusión. “Vamos por la igualdad de oportunidades”. “Por ir juntas a la par en la lucha de tantos años”. La emoción inundó el auditorio. No sensiblería mediática, emoción genuina. Y basada en admirar la capacidad de contar lo duro de un trayecto con optimismo y con profunda confianza en la lucha y en el futuro.

Ayelén Mazzina eligió contar todo desde la experiencia, desde su vivencia en San Luis. Desde toda su acción y todas las posibilidades que se le abrieron. “Las juventudes necesitan red de contención. La Provincia nos abre las puertas”. 

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Para que “Sigamos haciendo historia” III

Esta es nuestra tercera entrega sobre este encuentro. La actividad se desarrolló en el Salón Belgrano de la Cámara de Senadores y expusieron Alberto Rodríguez Saá (gobernador de la provincia de San Luis), Bruno Rodríguez y Mercedes Pombo (Jóvenes por el Clima), Ayelén Mazzina (concejal de San Luis), Greta Pena (100% Diversidad Derechos), Maia López (referente de diversidad de San Luis), Ofelia Fernández (legisladora electa por la ciudad de Buenos Aires) y Pedro Rosemblat (humorista y militante).

Hoy aparece en el panorama social de la Argentina una fuerte militancia por causas concretas. Los participantes no comparten necesariamente religión, partido político, edad. Sí comparten un anhelo común, un objetivo, una causa que los convoca a la movilización y a la lucha. Y conocen los derechos vulnerados y conocen el sentido de la búsqueda común. Y, habitualmente, comparten viejos padecimientos que los hermanan.

La solidez del discurso de Greta Pena impacta. Conmueve su capacidad para hablar con meridiana claridad de cuestiones que conoce en profundidad, y que le duelen o le han dolido con la misma profundidad. Sabe de qué habla. Y desborda de argumentos. A su vez se la reconoce feliz en su lucha. Su discurso es compacto, y absolutamente generoso y solidario. Dejó conceptos como: Las identidades tienen ciertos límites. Fue impresionante el impacto del matrimonio igualitario. Le dimos duro al sistema patriarcal. Lo que nuestra lucha propaga es la democracia. No ir por la “patologización”. Describió su lucha de un modo profundo, sereno, formidable. La ley de identidad de género argentina fue revolucionaria, única en el mundo. “Le otorga derechos a un deseo”. Es una autoafirmación. Aparece la tercera fuente de filiación. Están la natural, la jurídica y ahora la voluntad procreacional. “Le dimos duro a un sistema conservador, biologicista, heteronormado y binario en cuanto al género”. Recordó la acción loable del Rabino Marshal Meyer en cuanto a los “desaparecidos homosexuales” que se pretendía ignorar. Expuso lo duro de “no formar parte de los corazones en una sociedad”. “Reconocer es reparar”. Propone: Cupo laboral travesti trans, más del 90% no tiene acceso al mercado laboral. (Hay tantas personas intersex como pelirrojos en el mundo). Nueva ley de VIH y hepatitis. Nueva ley antidiscriminatoria. Nadie sabe qué hacer en caso de que te discriminen. Ley de aborto seguro, legal, y gratuito. “Nos tenemos que hermanar en la lucha”. Accionemos más y que tomen protagonismo los que tienen que tomarlo.

Con tanta simpleza como valentía, Maia López contó su experiencia. O sea su vida. Lo hizo de un modo positivo, optimista y aleccionador. Es militante y activista de la diversidad. Dejó claro que otros países copian nuestra ley de identidad de género. Bregó por el derecho de los trans a la salud, al trabajo, a la educación. Destacó la utilidad concreta de los consultorios amigables, consultorios diversos o consultorios inclusivos. “Lo loco de atentar contra tu propia vida por no tener información”. El 95% del colectivo trans no tiene un trabajo formal, el 75%no ha terminado secundaria, y el 80% tiene una única salida, una única posibilidad de empleo: el trabajo sexual. Probabilidad de vida 35, 45 años. La única salida posible son las políticas públicas. “Mi puerta al acceso al trabajo fue el Plan de inclusión de San Luis”. “Donde puedo ser, con lo importante que es eso”. Sería bueno que esto fuera leído varias veces por tanto ligero detractor del Plan de inclusión. “Vamos por la igualdad de oportunidades”. “Por ir juntas a la par en la lucha de tantos años”. La emoción inundó el auditorio. No sensiblería mediática, emoción genuina. Y basada en admirar la capacidad de contar lo duro de un trayecto con optimismo y con profunda confianza en la lucha y en el futuro.

Ayelén Mazzina eligió contar todo desde la experiencia, desde su vivencia en San Luis. Desde toda su acción y todas las posibilidades que se le abrieron. “Las juventudes necesitan red de contención. La Provincia nos abre las puertas”. 

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