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Dos parejas dieron el sí, entre las rejas de la Penitenciaría

Diego y Carla se casaron mientras esperan que su causa llegue a juicio. Y Jorge (alojado en el pabellón de encausados) le regaló a su compañera, Eva, y a sus hijos el tan ansiado casamiento..

Por Matías García Elorrio
| 14 de febrero de 2019
Fotos: Martín Gómez.

Los pasillos laberínticos, las rejas de hierro, uniformados que entran y salen; y mesas y sillas de cemento no parecen ser el ámbito habitual para celebrar un casamiento. Pero eso no fue un impedimento para Diego y Carla, ni para Jorge y Eva que este jueves se unieron en matrimonio en la Penitenciaría Provincial, justo el Día de los Enamorados. Los primeros en cumplir con el rito fueron Diego Silva (25 años) y Carla Carrizo (31) quienes están en pareja desde hace seis años y que una mala decisión que tomaron juntos los llevó a quedar procesados con prisión preventiva, mientras esperan que se eleve su causa a juicio.

 

Y aunque son internos en el mismo edificio penitenciario, sólo podían verse de vez en cuando porque al compartir la misma causa judicial, eventualmente el abogado de ambos podía juntarlos para conversar sobre el expediente. El director del Servicio Penitenciario, Segundo Gimenes, explicó que “ahora que están casados tendrán derecho a tener visitas privadas y por eso en casos como estos nosotros los motivamos para que den ese paso legal, porque incluso hasta los puede ayudar a cambiar de vida”.

 

“Estamos muy contentos por habernos casado, porque además hacía tiempo que lo veníamos esperando y por suerte se dio. Es un día muy lindo porque además es una fecha muy especial. Sé que las idas y las vueltas de la vida nos trajeron hasta este lugar pero nos amamos mucho y estamos muy bien a pesar de eso”, dijo la novia que tenía un vestido blanco con flores rosas.

 

También contó que “esta fecha nos tocó de casualidad, la verdad es que no la pedimos” y sobre sus sueños cuando recuperen la libertad dijo, “cambiar de vida, poder trabajar y estar bien con nuestras familias y con nuestros futuros hijos; porque queremos tener una familia bien grande”.

 

El novio estaba tan emocionado que apenas podía articular palabra: “Estoy muy contento y feliz porque es un día especial y porque era algo que estábamos buscando y ahora lo tenemos. Desde el primer día que nos conocimos nos fuimos a vivir juntos”. Y cuando la emoción lo atrapó, repitió “siempre para adelante y con muchos proyectos”.

 

Después que la jueza de Paz, Shadia Ross Said, dijo “el novio ya puede besar a la novia”, los dos se fundieron en un abrazo y sus compañeros de pabellón los aplaudieron y se quedaron con ellos para festejar con gaseosas y bocaditos.

 

Distinta es la historia de Jorge Nievas (49 años), que está detenido en el pabellón de encausados porque su expediente aún está en la etapa de instrucción, y Eva Isabel García (45), que está en libertad, ya que ambos hace años que están en pareja y ya tienen hijos en común. “La fecha fue elegida especialmente para que fuera el Día de los Enamorados y el turno lo saqué yo solo”, anunció el novio, aunque admitió que “éste no era el lugar que habíamos pensado para nuestro casamiento. Pero acá tenía mucho tiempo perdido y por eso le dije a mi mujer que lo hagamos ahora, porque era un buen momento para dar el sí”. Y anticipó que “cuando recupere la libertad vamos a pasar por la iglesia también”. Pero Jorge dijo que “para la luna de miel habrá que esperar. Si Dios quiere y podemos..., un viaje vamos a hacer”.

 

La novia llegó con su ramo de flores y un vestido gris plateado y enseguida informó que “hace quince años que nos conocemos y siete que estábamos conviviendo. Siento que éste es un paso muy importante porque ahora ya estamos casados”. A diferencia del otro casamiento, en este estaban los padres, hermanos e hijos de los dos, además de varios amigos. El hombre, para terminar la entrevista dijo: “Éste es el mejor regalo que le hice a mi esposa y también a mis hijos, elegir el Día de los Enamorados para casarnos y en una cárcel. Creo que más romántico no se puede ser”. Y ella no quedó atrás: “Yo lo volvería a elegir, sin dudas”.

 

Al término de los trámites civiles, el director del Registro Civil, David Contreras, señaló que “habitualmente venimos a la Penitenciaría pero a confeccionar documentos porque algunas personas privadas de su libertad no tienen su documentación actualizada y por eso le facilitamos ese trámite. Pero a partir del año pasado estamos trabajando muy bien con el Servicio Penitenciario y a medida que nos solicitan que vengamos para celebrar algún matrimonio, lo hacemos”.

 

Contreras destacó que “ya tenemos cierta regularidad  para concretar casamientos en este lugar” y aclaró que “aunque estas personas estén privadas de su libertad tienen derecho a celebrar su matrimonio y no existe ningún impedimento legal para que el Registro concrete el trámite administrativo que corresponde”.

 

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