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GEPU abrió sus puertas para un encuentro de hockey infantil

Analía Carrara

Jugadoras de entre 4 y 12 años se enfrentaron en el predio del "Lobo". Cuatro clubes sumaron más de cien deportistas.

Aún es tiempo de siembra para las infantiles. Por eso la idea fue compartir y pasarla bien en una jornada interclubes. La cancha reglamentaria de hockey que GEPU tiene en el predio, ubicado en Riobamba y Centenario, se transformó para recibir a más de un centenar de jugadoras. El lustroso césped sintético quedó dividido en pequeñas canchitas adaptadas de acuerdo a las edades. Una estructura inflable también sirvió de campo de juego y en un arco del mismo material, con la imagen Sergio “Chiquito” Romero, tiraron penales y afinaron la puntería. Para batir al arquero argentino, que ataja en el Manchester United, había que embocar la bocha en alguno de los cuatro agujeros ubicado en los ángulos. El último sábado de abril GEPU organizó un encuentro de formativas, es decir las categorías décima, novena y octava. Además del club anfitrión, participaron Aseba, Sporting Victoria y Algarrobo (La Punta).

“Todos los años comenzamos la temporada con el primer torneo de formativas. Vinieron más de cien jugadoras de entre 4 y 12 años. Es la edad para formarlas, que vayan incorporando el juego. Por eso la idea es hacer estos encuentros para que se ambienten en la cancha, los espacios”, dijo Luján Morales, DT de las “Lobitas”.

Durante cuatro horas, las niñas sudaron la camiseta bajo un sol otoñal que llevó el termómetro a 20 grados. También algunos varones. Juntos integraron equipos mixtos. Lucas y Francisco son “Lobitos” de ocho años que alternan el deporte que “Los Leones” bañaron en oro olímpico, con el rugby y el fútbol. Morales detalló que, aunque tienen varones, aún no han logrado formar una categoría exclusiva para ellos por falta de jugadores. Por ahora, juegan en planteles mixtos. “El problema es que hasta los 12 años están y, por lo general, después se vuelcan al fútbol, rugby o básquet. Algunos suelen dejar porque en la escuela les dicen que el hockey es un deporte de mujeres. Es una lucha constante”, aseguró la entrenadora y puso sobre la mesa los estereotipos de género. Esos fantasmas que también aparecen detrás de los palos y las bochas. 

“Juego desde chiquita, porque empecé a los 5 años más o menos. Delfina Merino y Luciana Aymar son mis referentes”, contó Pilar Garcés, una volante de 13 años. Tras un partido, la jugadora con pasta de líder acababa de felicitar y chocar las manos con Nahuel, para después seguir la charla con Sofía Caruso (13) -otra fanática de Lucha- y con Martina Picco, que a los 13 lleva ocho años detrás de la bocha. La octava del "Lobo" puntano aún camina en envases pequeños, pero sueña en grande: quieren ser profesionales.

Florencia González y Pamela Balbo, las profesoras de Aseba, fueron al encuentro con 25 chicas. “Las más pequeñas tienen 3 y las mayores 13 años. La idea es que disfruten, practiquen técnica y se vayan relacionando en la cancha”, aseguró González.

Compartir, aprender, generar vínculos y amistad. En eso andan Guadalupe Suárez (9), Pilar Ávila (10) y Kiara Ribero (9), jugadoras de la novena. Alternan las tareas de la escuela con el hockey y, como buenas observadoras, intentan mejorar la técnica mirando “a las chicas más grandes” y a las profesoras. “A mí me gusta cómo juega ella”, confesó Guadalupe al señalar a Pilar. Acá hay buenas migas.

Sporting Victoria tiene la escuelita de hockey más nueva de San Luis. Paula Zarandón, Janet Oros y María José Rosales empezaron con el proyecto hace dos meses y llevaron 25 chicas al encuentro. “Por ahora tenemos nenas, pero si van varones también los queremos incluir. Muchos padres que son fanáticos de Victoria mandan a las hijas, por eso tenemos jugadoras de varias partes de la ciudad”, dijo Zarandón.

Mejillas pintadas con letras, corazones o los colores de la camiseta; abrigos que vuelan a manos de adultos, a la mochila o directo al piso; rondas de mates entre los padres y un sol matinal de otoño que ya quiere golpear las puertas de la siesta. Todo es parte del combo cuando las peques comparten jornada. Jugar por jugar, sin presiones. Después será tiempo de afinar los resultados. El semillero del hockey crece firme en suelo sanluiseño.

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GEPU abrió sus puertas para un encuentro de hockey infantil

Jugadoras de entre 4 y 12 años se enfrentaron en el predio del "Lobo". Cuatro clubes sumaron más de cien deportistas.

Fotos: Gentileza GEPU y Victoria.

Aún es tiempo de siembra para las infantiles. Por eso la idea fue compartir y pasarla bien en una jornada interclubes. La cancha reglamentaria de hockey que GEPU tiene en el predio, ubicado en Riobamba y Centenario, se transformó para recibir a más de un centenar de jugadoras. El lustroso césped sintético quedó dividido en pequeñas canchitas adaptadas de acuerdo a las edades. Una estructura inflable también sirvió de campo de juego y en un arco del mismo material, con la imagen Sergio “Chiquito” Romero, tiraron penales y afinaron la puntería. Para batir al arquero argentino, que ataja en el Manchester United, había que embocar la bocha en alguno de los cuatro agujeros ubicado en los ángulos. El último sábado de abril GEPU organizó un encuentro de formativas, es decir las categorías décima, novena y octava. Además del club anfitrión, participaron Aseba, Sporting Victoria y Algarrobo (La Punta).

“Todos los años comenzamos la temporada con el primer torneo de formativas. Vinieron más de cien jugadoras de entre 4 y 12 años. Es la edad para formarlas, que vayan incorporando el juego. Por eso la idea es hacer estos encuentros para que se ambienten en la cancha, los espacios”, dijo Luján Morales, DT de las “Lobitas”.

Durante cuatro horas, las niñas sudaron la camiseta bajo un sol otoñal que llevó el termómetro a 20 grados. También algunos varones. Juntos integraron equipos mixtos. Lucas y Francisco son “Lobitos” de ocho años que alternan el deporte que “Los Leones” bañaron en oro olímpico, con el rugby y el fútbol. Morales detalló que, aunque tienen varones, aún no han logrado formar una categoría exclusiva para ellos por falta de jugadores. Por ahora, juegan en planteles mixtos. “El problema es que hasta los 12 años están y, por lo general, después se vuelcan al fútbol, rugby o básquet. Algunos suelen dejar porque en la escuela les dicen que el hockey es un deporte de mujeres. Es una lucha constante”, aseguró la entrenadora y puso sobre la mesa los estereotipos de género. Esos fantasmas que también aparecen detrás de los palos y las bochas. 

“Juego desde chiquita, porque empecé a los 5 años más o menos. Delfina Merino y Luciana Aymar son mis referentes”, contó Pilar Garcés, una volante de 13 años. Tras un partido, la jugadora con pasta de líder acababa de felicitar y chocar las manos con Nahuel, para después seguir la charla con Sofía Caruso (13) -otra fanática de Lucha- y con Martina Picco, que a los 13 lleva ocho años detrás de la bocha. La octava del "Lobo" puntano aún camina en envases pequeños, pero sueña en grande: quieren ser profesionales.

Florencia González y Pamela Balbo, las profesoras de Aseba, fueron al encuentro con 25 chicas. “Las más pequeñas tienen 3 y las mayores 13 años. La idea es que disfruten, practiquen técnica y se vayan relacionando en la cancha”, aseguró González.

Compartir, aprender, generar vínculos y amistad. En eso andan Guadalupe Suárez (9), Pilar Ávila (10) y Kiara Ribero (9), jugadoras de la novena. Alternan las tareas de la escuela con el hockey y, como buenas observadoras, intentan mejorar la técnica mirando “a las chicas más grandes” y a las profesoras. “A mí me gusta cómo juega ella”, confesó Guadalupe al señalar a Pilar. Acá hay buenas migas.

Sporting Victoria tiene la escuelita de hockey más nueva de San Luis. Paula Zarandón, Janet Oros y María José Rosales empezaron con el proyecto hace dos meses y llevaron 25 chicas al encuentro. “Por ahora tenemos nenas, pero si van varones también los queremos incluir. Muchos padres que son fanáticos de Victoria mandan a las hijas, por eso tenemos jugadoras de varias partes de la ciudad”, dijo Zarandón.

Mejillas pintadas con letras, corazones o los colores de la camiseta; abrigos que vuelan a manos de adultos, a la mochila o directo al piso; rondas de mates entre los padres y un sol matinal de otoño que ya quiere golpear las puertas de la siesta. Todo es parte del combo cuando las peques comparten jornada. Jugar por jugar, sin presiones. Después será tiempo de afinar los resultados. El semillero del hockey crece firme en suelo sanluiseño.

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