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Un lugar para luchar por la vida

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Un lugar para luchar por la vida

Hay sensaciones, hay momentos de la vida que son indescriptibles. Esto es que no hay recursos en la narración, ni en el lenguaje como para contarlos. Las enfermedades crónicas, o agudas o muy difíciles de entender, de diagnosticar, de curar, de soportar, colocan al enfermo y a su círculo más cercano en una situación de vulnerabilidad total.

Y otra vez preparar el bolso. Y los pasajes, y el hotel o un familiar piadoso que brinda alojamiento. Y otra vez las recetas, las pastillas, las autorizaciones, los permisos, todos los trámites, todos los estudios, y los turnos. Y a juntar los pesos que se pueda. Se repite el viaje, para el diagnóstico, para la detección, para la evaluación, para las pruebas más específicas, para la deseada curación, para la evaluación, para el alta. Un peregrinaje duro, durísimo. Con todas las dificultades y las dolencias a cuestas. Y todo lejos de San Luis. Y partir a Mendoza, a Córdoba a Ciudad Autónoma de Buenos Aires. 

Que un Estado moderno, diga presente y acompañe a tantos y tantos ciudadanos en esta instancia, es francamente para aplaudir de pie. Es comprender con exacta precisión en qué consiste gobernar. Estas acciones vienen a encarnar lo que se debe hacer para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Y lo hace en un tema tan trascendente, tan vital, como la salud. Es saltar de un modo definitivo el mostrador y ponerse del lado del que padece. Es promover que la administración pública no sea ya un obstáculo a vencer, si no un verdadero aliado. Un compañero de ruta. Y cerca de casa. En casa. En San Luis.

La semana pasada, en el corazón de la ciudad de San Luis, donde estaba instalada la Residencia Oficial del Gobernador, se inauguró el Centro Oncológico Integral. “Un lugar para luchar por la vida”, como dijera el Gobernador en el acto inaugural. Un espacio de vanguardia en la atención oncológica.  

Un total de 963 metros construidos, 643 metros refaccionados. Seis consultorios médicos y de odontoestomatología, psicología, asistencia social y nutrición, además de una sala de juegos para el sector pediátrico. Funcionarán los servicios de quimioterapia, internación y consultorios. El edificio cuenta también con salas de administración, buffet, kinesiología y fisioterapia, gimnasio con piscina, laboratorio, hemoterapia y sala de telemedicina y oncoestética. El servicio de quimioterapia tiene veintiún boxes para tratamientos, de los cuales seis son aislados, enfermería, farmacia y preparado de citostáticos. En onco-hematología habrá salas de punciones y de recuperación. La guardia contará con un shock room, sala de espera, consultorio, camas para observación con baño privado y una habitación para médico de guardia. Este nuevo complejo prevé la internación, para ese fin se construyeron cinco habitaciones dobles y cinco individuales con baño privado. Y vale la pena la descripción pormenorizada.

En el predio del Hospital San Luis funcionará el Acelerador Lineal –recientemente adquirido por el Estado provincial- para brindar el servicio de radioterapia, una prestación clave para este tipo de enfermedades. Y en el servicio de anatomía patológica se realizarán pruebas de inmunohistoquímica, estudio que se usa para diagnosticar y distinguir los diferentes tipos de cáncer. El otro pilar es el Laboratorio de Salud Pública, especializado en biología molecular: aquí habrá equipamiento óptimo para diagnosticar las patologías.

Estas situaciones de enfermedades complejas llevan a una profunda oquedad. A sentir vacíos muy profundos. Desprotección. Soledad en su máxima expresión. Sentir ahora que, ni más ni menos que el Gobierno comprende y comparte la situación es, en verdad, reconfortante. Genera esperanza. Lleva a pensar que, pese a todas las dificultades, mañana puede ser mejor. Ojalá así sea. Y, en parte, esta realidad dice que ya lo es. 

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Un lugar para luchar por la vida

Hay sensaciones, hay momentos de la vida que son indescriptibles. Esto es que no hay recursos en la narración, ni en el lenguaje como para contarlos. Las enfermedades crónicas, o agudas o muy difíciles de entender, de diagnosticar, de curar, de soportar, colocan al enfermo y a su círculo más cercano en una situación de vulnerabilidad total.

Y otra vez preparar el bolso. Y los pasajes, y el hotel o un familiar piadoso que brinda alojamiento. Y otra vez las recetas, las pastillas, las autorizaciones, los permisos, todos los trámites, todos los estudios, y los turnos. Y a juntar los pesos que se pueda. Se repite el viaje, para el diagnóstico, para la detección, para la evaluación, para las pruebas más específicas, para la deseada curación, para la evaluación, para el alta. Un peregrinaje duro, durísimo. Con todas las dificultades y las dolencias a cuestas. Y todo lejos de San Luis. Y partir a Mendoza, a Córdoba a Ciudad Autónoma de Buenos Aires. 

Que un Estado moderno, diga presente y acompañe a tantos y tantos ciudadanos en esta instancia, es francamente para aplaudir de pie. Es comprender con exacta precisión en qué consiste gobernar. Estas acciones vienen a encarnar lo que se debe hacer para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Y lo hace en un tema tan trascendente, tan vital, como la salud. Es saltar de un modo definitivo el mostrador y ponerse del lado del que padece. Es promover que la administración pública no sea ya un obstáculo a vencer, si no un verdadero aliado. Un compañero de ruta. Y cerca de casa. En casa. En San Luis.

La semana pasada, en el corazón de la ciudad de San Luis, donde estaba instalada la Residencia Oficial del Gobernador, se inauguró el Centro Oncológico Integral. “Un lugar para luchar por la vida”, como dijera el Gobernador en el acto inaugural. Un espacio de vanguardia en la atención oncológica.  

Un total de 963 metros construidos, 643 metros refaccionados. Seis consultorios médicos y de odontoestomatología, psicología, asistencia social y nutrición, además de una sala de juegos para el sector pediátrico. Funcionarán los servicios de quimioterapia, internación y consultorios. El edificio cuenta también con salas de administración, buffet, kinesiología y fisioterapia, gimnasio con piscina, laboratorio, hemoterapia y sala de telemedicina y oncoestética. El servicio de quimioterapia tiene veintiún boxes para tratamientos, de los cuales seis son aislados, enfermería, farmacia y preparado de citostáticos. En onco-hematología habrá salas de punciones y de recuperación. La guardia contará con un shock room, sala de espera, consultorio, camas para observación con baño privado y una habitación para médico de guardia. Este nuevo complejo prevé la internación, para ese fin se construyeron cinco habitaciones dobles y cinco individuales con baño privado. Y vale la pena la descripción pormenorizada.

En el predio del Hospital San Luis funcionará el Acelerador Lineal –recientemente adquirido por el Estado provincial- para brindar el servicio de radioterapia, una prestación clave para este tipo de enfermedades. Y en el servicio de anatomía patológica se realizarán pruebas de inmunohistoquímica, estudio que se usa para diagnosticar y distinguir los diferentes tipos de cáncer. El otro pilar es el Laboratorio de Salud Pública, especializado en biología molecular: aquí habrá equipamiento óptimo para diagnosticar las patologías.

Estas situaciones de enfermedades complejas llevan a una profunda oquedad. A sentir vacíos muy profundos. Desprotección. Soledad en su máxima expresión. Sentir ahora que, ni más ni menos que el Gobierno comprende y comparte la situación es, en verdad, reconfortante. Genera esperanza. Lleva a pensar que, pese a todas las dificultades, mañana puede ser mejor. Ojalá así sea. Y, en parte, esta realidad dice que ya lo es. 

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