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Su padre desapareció hace 2 años y pide que la Justicia siga buscándolo

Cergio Ramón Ojeda salió a comprar el 8 de mayo de 2017 y nunca regresó. La familia acusa que la investigación de trabó en el juzgado Penal 1 y se queja porque no los autorizan a rastrillar campos privados sobre la ruta 3.

Por redacción
| 07 de mayo de 2019
Al momento de su desaparición, Cergio tenía 76 años. Hoy tendría 78. Foto: Gentileza.

“Creo que ya no está con nosotros, pero tanto la familia como él necesitamos la paz de hallarlo y saber qué le pasó”, comentó con resignación Graciela Ojeda, hija de Cergio Ramón Ojeda, un hombre de 76 años que el 8 de mayo de 2017 salió a comprar y nunca regresó a su hogar. A dos años de su desaparición, la familia acusa que la búsqueda se trabó cuando el expediente llegó al juzgado Penal 1 e insiste en pedir una autorización para rastrillar campos privados sobre la ruta 3, en los que varios testigos lo vieron deambular.

 

“Mi papá desapareció un día miércoles, a las 12:30 aproximadamente. Él vivía con una hermana de crianza que lo cuidaba y que ese día, como muchos otros, lo mandó a comprar alimento para su perrita a un negocio que está en la esquina de su casa”, en Yapeyú 1938, entre Gobernador Alric y Esteban Adaro, en el barrio Pueblo Nuevo, recordó la mujer.

 

“Solía ir a varios comercios de la zona y a veces se demoraba, pero siempre volvía. Ese día, cuando ya habían pasado unos 40 minutos, mi hermana extrañada fue a buscarlo y ya no estaba, aunque sí supimos que efectivamente compró el alimento”, siguió.

 

Policías de la Comisaría 2ª, que inicialmente manejaron la investigación, obtuvieron filmaciones de las cámaras de seguridad pública en la que se ve al hombre caminando al sur por Yapeyú. “Cruzó Aristóbulo de Valle, luego el Corredor Vial, pasó por la cancha de Juventud y también hay imágenes de él pasando por el predio de la ex Colonia Hogar, pero desde allí no se lo ve más”, explicó Ojeda.

 

El hombre padecía Alzheimer y episodios de depresión y cada tanto se extraviaba, pero Graciela asegura que estaba medicado y que jamás se ausentaba mucho tiempo de su hogar. No obstante, la familia atribuye su desaparición a esas enfermedades y no sospecha de otros motivos.

 

El mismo día que se perdió, un efectivo apostado en la garita que la Policía Caminera tiene en inmediaciones del cruce entre la ruta 3 y la Autopista de las Serranías Puntanas vio al hombre y hasta conversó con él, asegura Graciela. Además, unos niños que viven cerca de allí y andaban a caballo también lo vieron “y describieron perfectamente. Hasta dijeron que andaba con una bolsita de carne molida, que en realidad era el alimento para perro”, confió la mujer.

 

Por eso sostiene que su padre puede estar en alguno de los campos que rodean un camino de tierra que comienza en la ruta 3 y termina en Dónovan. Y aunque los investigadores de la Comisaría 2ª y de la División Canes lo buscaron allí, incluso utilizando un drone, hubo terrenos privados a los que no pudieron ingresar.

 

“Mientras el juez (Sebastián) Cadelago Filippi estuvo a cargo del juzgado (Penal 1) nunca conseguí una autorización para rastrillar campos en los que puede estar. Iba una vez por semana al juzgado, perdí días dentro de tribunales y nunca obtuvimos el permiso”, se quejó Ojeda, que volvió a hacer una presentación voluntaria en el juzgado, ahora a cargo de Marcos Flores Leyes, en noviembre del año pasado.

 

“Voy a luchar hasta que lo encuentre porque no merecemos la paz de saber qué le sucedió”, repitió Graciela.

 

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