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"El Tonada" Lucio Figueroa, la voz de Cuyo en el norte sanluiseño

Johnny Díaz

Nació en El Injerto hace 71 años. Hace 28 años que conduce un programa radial. Tiene una inmensa discoteca privada. Ni una cruel enfermedad frena sus ganas de vivir. Fue animador de festivales y escribió un libro de vivencias quinenses. Todo un personaje.

Lucio Ramón Figueroa nació hace 71 años en el paraje Villa Rosaura, más conocido como El Injerto, un hermoso lugar a unos diez kilómetros de Quines. De chico inclinó la balanza para el lado de la música y con los años se transformó en un permanente animador de cuanto festival había en la zona y también en localidades vecinas. Hace 28 años que conduce en distintas radios quinenses su programa dedicado íntegramente al folclore argentino, especialmente el cuyano. Se lo conoce como "El Tonada" Figueroa y acaba de escribir un libro.

Hijo de Cristina Atinencia Ávila y Ramón Figueroa, está casado en segundas nupcias con Jovita Gigena. Tiene un hijo, Ariel Alejandro Figueroa, fruto de su primer matrimonio con Noemí del Carmen Lorenzo. Y  dos nietas, Florencia Belén (21) y Lourdes Guadalupe (16).

Fue policía durante 25 años, oficiaba de radio operador y se acogió al retiro voluntario con el cargo de sargento ayudante. Pero su vocación por la música lo marcó. "Mi padre, era guitarrero y cantor. A mis hermanas Leli Ángela, Francisca Edith y a mí, que tenía unos 12 años, nos inculcó el amor por la música y la guitarra. Con el tiempo armamos un dúo con mi padre y después se sumó un primo hermano, tuvimos poca trascendencia, éramos muy localistas, nuestra actividad se centraba en Quines y sus alrededores", agrega. "Había que cantar, sino mi padre nos hacía 'cantar", dice sonriendo.

"Ingresé a la Escuela de Policía de San Luis entre los años 1968 y 1969, éramos ocho varones y cuarenta y seis mujeres hasta que un día de setiembre, vino uno de los jefes, y nos dijo 'en Buenos Aires se armó una trifulca bárbara, ustedes no pueden estar acá, los vamos a destinar'. Como era de Quines, me mandaron para acá,  estuve cuatro meses sin cobrar un peso, era brava la situación hasta que un día el comisario Víctor Villegas, me llevó a San Luis para que cobrara y pidió a los superiores  que me dejaran en esta comisaría", recuerda.

Con los años pidió el retiro voluntario por dos razones. Una de ellas era que se había asociado a Mario Andino para montar una tornería de madera. La otra fue por una situación puntual que vivió en la fuerza de seguridad. "Una ola de ocho robos nos tenía preocupados ‑comenta‑ hasta que un día detuvimos a un muchacho del barrio Estación  que resultó ser uno de los implicados. Tuve la desgracia de tener que llevarlo a San Luis y de allí trasladarlo al Penal por disposición del juez de turno. Hicimos otros trámites y emprendimos  el regreso. Al pasar frente a la terminal de ómnibus, al 'pillo' que habíamos llevado detenido estaba en la esquina y nos hacía burlas, me enfurecí. No lo podía creer. Ahí tome la decisión de renunciar".

Figueroa dice que tan mal policía no fue porque nunca tuvo un arresto que manchara su carrera. Hasta el propio jefe policial, con quien había compartido estudios,  se presentó en su domicilio para torcerle el brazo en su decisión pero no hubo caso, se dedicó a la tornería de madera. Cerraba un capítulo de su vida y renacía su amor por su tierra, las artesanías, sus amistades y la música.

Lucio Ramón cuenta que al apodo "El Tonada" se lo pusieron  en el programa "Por los Senderos de la Patria" en Mendoza. "Había concurrido como invitado y quedó para siempre", se apura en decir este defensor de la cultura y la música cuyana que hoy se recupera de un ACV y de un tratamiento prostático-oncológico, en su hogar de la calle Moreno, en la localidad norteña.

Dice que había escuchado que Pascual Andino, Dante Gatica y Mario Garay instalarían una FM con el apoyo del entonces ministro de Educación, Héctor Torino. Lo invitaron para hacer un programa cuyano y le gustó la idea  porque además "era muy curioso, preguntón y de buena memoria", admite.

El programa se llamó "Mi país, mi pueblo y mi gente", se emitía por FM Ayacucho hasta que un día la sociedad se disolvió y apareció FM Ayacucho Dos, otro emprendimiento radiofónico importante para la localidad y su zona de influencia, pero no duró mucho. También su voz se hizo escuchar en FM Libertad donde Figueroa podía hacer lo que más le gustaba: folclore cuyano, al tiempo que surgía la posibilidad de que su programa se emitiera los domingos por el canal de cable quinense.

A "El Tonada" no lo sorprenden muy fácil, siempre ordenado en sus cosas, hacía una verdadera selección de la música que pasaría en su programa y tenía su propia glosa de presentación. Con el tiempo sumó a María Elena Marín, con quien después pondría al aire "El show infartante de música bailable". Elena se convirtió en coconductora, su colaboradora preferida y quien mejor lo entiende en la radio formando un dúo muy querido frente a los micrófonos de FM Ciudad.

Figueroa señala que, cuando su hijo estudiaba medicina en Córdoba, tuvo la posibilidad de concurrir a distintos lugares folclóricos, entre ellos, La Casa del Trovador, Mi Gruta y La Posta Cordobesa, donde logró amistad con varios folcloristas de la época que después vinieron a Quines. Entre ellos, Juan Bautista "El Trovador", Modesto Tissera, "El Chango" Suárez, "Cacho" Buenaventura, Los Patricios, Los de Alberdi donde tocaba el riojano Litto Soria y también a unos niños que tocaban maravillosamente el arpa: uno lo hacía sentado y el otro, parado.

También supo llevar grupos musicales a "La Docta", entre ellos a Los Cantores de Champaquí, (Atilio Molina y Julio Díaz) que fue un gran suceso porque además esa noche tocaron Los Tucu Tucu, "El Sapo" Cativa,  Los Cuatro de Córdoba y  Los Cantores del Alba, en su versión original. Aunque no lo dice, don Lucio hizo grabar con singular éxito, un casete a Los Cantores del Zapallar compuesto por José Escobar, Benito y Ovidio Camargo.

Su vida transcurría sin sobresaltos aportando sus conocimientos en los más jóvenes, otorgándole la posibilidad de aprender con educación, respeto y responsabilidad una profesión atrapante. Pero su enfermedad le puso freno a su inmensa tarea cultural y musical.

Daniel Páez Oros lo invitó a sumarse a FM Ciudad y decidió que su histórico programa se denominara "Cosas de esta tierra", en claro homenaje a un vals que interpretaban los hermanos Romero, muy queridos en la localidad.

Para ello don Lucio también grabó una nueva glosa: "A los que están escuchando me presento con respeto. En mi vida solo hice esto de presentar a los cantores, para mí son los mejores momentos aunque por nada, me llaman Lucio Tonada por defender lo cuyano, yo aquí extiendo mi mano y el corazón de un hermano, soy de San Luis, soy puntano y no de otras tierras vine, nací en los pagos de Quines y si esto no vale nada, tengo por padre un cogollo y por madre una tonada". Y después de unos acordes todo era ¡Viva Cuyo nomas! 

Ha pasado mucho tiempo de su llegada al programa que sale al aire los domingos. Asegura que  es uno de los más escuchados en el norte sanluiseño. "Hasta donde alcance la frecuencia", dice orgulloso sobre el espacio que se solventa con aportes publicitarios, pero no le importa mucho porque  lo hace por hobby. A tal punto que tiene su propia discoteca con más de 40 mil temas cuyanos y  cientos de videos.

"El Tonada" Figueroa tiene miles de anécdotas y durante años fue permanente animador de los festivales en todo San Luis y en Lavalle y Godoy Cruz de Mendoza. Su voz es querida y recordada por cientos de seguidores. "Muchas veces no cuento mis anécdotas porque tengo temor a olvidar algún amigo y me pongo mal", reconoce.

"Nos hicimos muy amigos con Los Altamiranos, Pedro 'El Bisleño' Palacio, Los hermanos Vega, Los hermanos Quinteros, Gustavo Guichón, Los Patricios, Los Serenateros, Los Cumpas, Los de Alberdi, Los Trovadores de Cuyo. Todos me dieron su amistad incondicional, he vivido grandes emociones y satisfacciones", añade con soltura. 

Recuerda que en El Zapallar, cerca del pueblo, vive José Hilario "Pepito" Escobar, de unos 85 años, dueño de una voz extraordinaria. "Es minero, pero quiso probar suerte en las cosechas de Mendoza y se quedó un tiempo, anduvo de ayudante de albañil hasta que una señora lo escuchó cantar y se lo presentó a Hilario Cuadros. Le hicieron cantar 'Arbolito sos testigo', y quedaron maravillados, pero 'Pepito' no tenía plata para quedarse y se volvió al pueblo, una pena", expresa.

Agrega que en Quines vive Segundo "Nunino" Britos, su voz es muy parecida a la del "Chango" Nieto. "Una noche en un festival los hicieron cantar a dúo y se llevaron todos los aplausos", rememora como si fuera ayer.

Dice que su hermano mayor estudiaba dactilografía en la casa de su tío Sinecio Ávila y que él aprovechaba a tomar apuntes de lo que fuera, y al recordar el libro de su autoría señala porqué le dicen El Injerto a Villa Rosaura. "En forma extraordinaria se injertó una planta de retamo con un quebracho y ese nombre quedó para siempre", describe.

Don Lucio escribió sobre un viejo molino harinero, propiedad del italiano Domingo Bertoi, donde tenía un complejo sistema de electricidad compuesto por piedras, poleas y que usaba el agua del río. Ahí se canjeaba harina de trigo por vinos, agua ardiente,  aceite, sal, y todo lo que fuera necesario con viajeros que llegaban de San Luis, La Rioja o San Juan.

"El Tonada" Figueroa hoy está convaleciente, pero se prepara para seguir pasando tonadas en la popular FM y dando batalla porque siente que todavía tiene mucho más para dar.

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"El Tonada" Lucio Figueroa, la voz de Cuyo en el norte sanluiseño

Nació en El Injerto hace 71 años. Hace 28 años que conduce un programa radial. Tiene una inmensa discoteca privada. Ni una cruel enfermedad frena sus ganas de vivir. Fue animador de festivales y escribió un libro de vivencias quinenses. Todo un personaje.

Voz reconocida. "En el programa 'Por los senderos de la Patria' me bautizaron "El Tonada" y ese nombre quedó para siempre, es un  inmenso orgullo", dice. Fotos: Martín Gómez.

Lucio Ramón Figueroa nació hace 71 años en el paraje Villa Rosaura, más conocido como El Injerto, un hermoso lugar a unos diez kilómetros de Quines. De chico inclinó la balanza para el lado de la música y con los años se transformó en un permanente animador de cuanto festival había en la zona y también en localidades vecinas. Hace 28 años que conduce en distintas radios quinenses su programa dedicado íntegramente al folclore argentino, especialmente el cuyano. Se lo conoce como "El Tonada" Figueroa y acaba de escribir un libro.

Hijo de Cristina Atinencia Ávila y Ramón Figueroa, está casado en segundas nupcias con Jovita Gigena. Tiene un hijo, Ariel Alejandro Figueroa, fruto de su primer matrimonio con Noemí del Carmen Lorenzo. Y  dos nietas, Florencia Belén (21) y Lourdes Guadalupe (16).

Fue policía durante 25 años, oficiaba de radio operador y se acogió al retiro voluntario con el cargo de sargento ayudante. Pero su vocación por la música lo marcó. "Mi padre, era guitarrero y cantor. A mis hermanas Leli Ángela, Francisca Edith y a mí, que tenía unos 12 años, nos inculcó el amor por la música y la guitarra. Con el tiempo armamos un dúo con mi padre y después se sumó un primo hermano, tuvimos poca trascendencia, éramos muy localistas, nuestra actividad se centraba en Quines y sus alrededores", agrega. "Había que cantar, sino mi padre nos hacía 'cantar", dice sonriendo.

"Ingresé a la Escuela de Policía de San Luis entre los años 1968 y 1969, éramos ocho varones y cuarenta y seis mujeres hasta que un día de setiembre, vino uno de los jefes, y nos dijo 'en Buenos Aires se armó una trifulca bárbara, ustedes no pueden estar acá, los vamos a destinar'. Como era de Quines, me mandaron para acá,  estuve cuatro meses sin cobrar un peso, era brava la situación hasta que un día el comisario Víctor Villegas, me llevó a San Luis para que cobrara y pidió a los superiores  que me dejaran en esta comisaría", recuerda.

Con los años pidió el retiro voluntario por dos razones. Una de ellas era que se había asociado a Mario Andino para montar una tornería de madera. La otra fue por una situación puntual que vivió en la fuerza de seguridad. "Una ola de ocho robos nos tenía preocupados ‑comenta‑ hasta que un día detuvimos a un muchacho del barrio Estación  que resultó ser uno de los implicados. Tuve la desgracia de tener que llevarlo a San Luis y de allí trasladarlo al Penal por disposición del juez de turno. Hicimos otros trámites y emprendimos  el regreso. Al pasar frente a la terminal de ómnibus, al 'pillo' que habíamos llevado detenido estaba en la esquina y nos hacía burlas, me enfurecí. No lo podía creer. Ahí tome la decisión de renunciar".

Figueroa dice que tan mal policía no fue porque nunca tuvo un arresto que manchara su carrera. Hasta el propio jefe policial, con quien había compartido estudios,  se presentó en su domicilio para torcerle el brazo en su decisión pero no hubo caso, se dedicó a la tornería de madera. Cerraba un capítulo de su vida y renacía su amor por su tierra, las artesanías, sus amistades y la música.

Lucio Ramón cuenta que al apodo "El Tonada" se lo pusieron  en el programa "Por los Senderos de la Patria" en Mendoza. "Había concurrido como invitado y quedó para siempre", se apura en decir este defensor de la cultura y la música cuyana que hoy se recupera de un ACV y de un tratamiento prostático-oncológico, en su hogar de la calle Moreno, en la localidad norteña.

Dice que había escuchado que Pascual Andino, Dante Gatica y Mario Garay instalarían una FM con el apoyo del entonces ministro de Educación, Héctor Torino. Lo invitaron para hacer un programa cuyano y le gustó la idea  porque además "era muy curioso, preguntón y de buena memoria", admite.

El programa se llamó "Mi país, mi pueblo y mi gente", se emitía por FM Ayacucho hasta que un día la sociedad se disolvió y apareció FM Ayacucho Dos, otro emprendimiento radiofónico importante para la localidad y su zona de influencia, pero no duró mucho. También su voz se hizo escuchar en FM Libertad donde Figueroa podía hacer lo que más le gustaba: folclore cuyano, al tiempo que surgía la posibilidad de que su programa se emitiera los domingos por el canal de cable quinense.

A "El Tonada" no lo sorprenden muy fácil, siempre ordenado en sus cosas, hacía una verdadera selección de la música que pasaría en su programa y tenía su propia glosa de presentación. Con el tiempo sumó a María Elena Marín, con quien después pondría al aire "El show infartante de música bailable". Elena se convirtió en coconductora, su colaboradora preferida y quien mejor lo entiende en la radio formando un dúo muy querido frente a los micrófonos de FM Ciudad.

Figueroa señala que, cuando su hijo estudiaba medicina en Córdoba, tuvo la posibilidad de concurrir a distintos lugares folclóricos, entre ellos, La Casa del Trovador, Mi Gruta y La Posta Cordobesa, donde logró amistad con varios folcloristas de la época que después vinieron a Quines. Entre ellos, Juan Bautista "El Trovador", Modesto Tissera, "El Chango" Suárez, "Cacho" Buenaventura, Los Patricios, Los de Alberdi donde tocaba el riojano Litto Soria y también a unos niños que tocaban maravillosamente el arpa: uno lo hacía sentado y el otro, parado.

También supo llevar grupos musicales a "La Docta", entre ellos a Los Cantores de Champaquí, (Atilio Molina y Julio Díaz) que fue un gran suceso porque además esa noche tocaron Los Tucu Tucu, "El Sapo" Cativa,  Los Cuatro de Córdoba y  Los Cantores del Alba, en su versión original. Aunque no lo dice, don Lucio hizo grabar con singular éxito, un casete a Los Cantores del Zapallar compuesto por José Escobar, Benito y Ovidio Camargo.

Su vida transcurría sin sobresaltos aportando sus conocimientos en los más jóvenes, otorgándole la posibilidad de aprender con educación, respeto y responsabilidad una profesión atrapante. Pero su enfermedad le puso freno a su inmensa tarea cultural y musical.

Daniel Páez Oros lo invitó a sumarse a FM Ciudad y decidió que su histórico programa se denominara "Cosas de esta tierra", en claro homenaje a un vals que interpretaban los hermanos Romero, muy queridos en la localidad.

Para ello don Lucio también grabó una nueva glosa: "A los que están escuchando me presento con respeto. En mi vida solo hice esto de presentar a los cantores, para mí son los mejores momentos aunque por nada, me llaman Lucio Tonada por defender lo cuyano, yo aquí extiendo mi mano y el corazón de un hermano, soy de San Luis, soy puntano y no de otras tierras vine, nací en los pagos de Quines y si esto no vale nada, tengo por padre un cogollo y por madre una tonada". Y después de unos acordes todo era ¡Viva Cuyo nomas! 

Ha pasado mucho tiempo de su llegada al programa que sale al aire los domingos. Asegura que  es uno de los más escuchados en el norte sanluiseño. "Hasta donde alcance la frecuencia", dice orgulloso sobre el espacio que se solventa con aportes publicitarios, pero no le importa mucho porque  lo hace por hobby. A tal punto que tiene su propia discoteca con más de 40 mil temas cuyanos y  cientos de videos.

"El Tonada" Figueroa tiene miles de anécdotas y durante años fue permanente animador de los festivales en todo San Luis y en Lavalle y Godoy Cruz de Mendoza. Su voz es querida y recordada por cientos de seguidores. "Muchas veces no cuento mis anécdotas porque tengo temor a olvidar algún amigo y me pongo mal", reconoce.

"Nos hicimos muy amigos con Los Altamiranos, Pedro 'El Bisleño' Palacio, Los hermanos Vega, Los hermanos Quinteros, Gustavo Guichón, Los Patricios, Los Serenateros, Los Cumpas, Los de Alberdi, Los Trovadores de Cuyo. Todos me dieron su amistad incondicional, he vivido grandes emociones y satisfacciones", añade con soltura. 

Recuerda que en El Zapallar, cerca del pueblo, vive José Hilario "Pepito" Escobar, de unos 85 años, dueño de una voz extraordinaria. "Es minero, pero quiso probar suerte en las cosechas de Mendoza y se quedó un tiempo, anduvo de ayudante de albañil hasta que una señora lo escuchó cantar y se lo presentó a Hilario Cuadros. Le hicieron cantar 'Arbolito sos testigo', y quedaron maravillados, pero 'Pepito' no tenía plata para quedarse y se volvió al pueblo, una pena", expresa.

Agrega que en Quines vive Segundo "Nunino" Britos, su voz es muy parecida a la del "Chango" Nieto. "Una noche en un festival los hicieron cantar a dúo y se llevaron todos los aplausos", rememora como si fuera ayer.

Dice que su hermano mayor estudiaba dactilografía en la casa de su tío Sinecio Ávila y que él aprovechaba a tomar apuntes de lo que fuera, y al recordar el libro de su autoría señala porqué le dicen El Injerto a Villa Rosaura. "En forma extraordinaria se injertó una planta de retamo con un quebracho y ese nombre quedó para siempre", describe.

Don Lucio escribió sobre un viejo molino harinero, propiedad del italiano Domingo Bertoi, donde tenía un complejo sistema de electricidad compuesto por piedras, poleas y que usaba el agua del río. Ahí se canjeaba harina de trigo por vinos, agua ardiente,  aceite, sal, y todo lo que fuera necesario con viajeros que llegaban de San Luis, La Rioja o San Juan.

"El Tonada" Figueroa hoy está convaleciente, pero se prepara para seguir pasando tonadas en la popular FM y dando batalla porque siente que todavía tiene mucho más para dar.

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