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El arduo camino hacia la paz

El tratado de paz que lleva adelante Colombia, desde hace tres años, con la que fuera la guerrilla activa más duradera de la historia —las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)— es uno de los procesos políticos más apasionantes que pueda ofrecer la diplomacia global.

Es apasionante por lo que implica la paz para un país con más de medio siglo de tragedia interna. Más de medio siglo de sangre por sangre y muerte por muerte. Y es apasionante porque un proceso de paz con tanto por sanar debe ser extremadamente fuerte como para resistir todos los golpes del camino.

Un disidente de la disuelta guerrilla FARC, acusado por el Gobierno del asesinato de una candidata a una alcaldía en las elecciones que se celebrarán en octubre en Colombia, fue abatido en un operativo de la fuerza pública, informó el presidente Iván Duque.

“Este bandido, alias 'Alonso', fue el autor intelectual de la muerte de la candidata Karina (García)”, del partido liberal, asesinada hace 11 días en el Departamento del Cauca, dijo el mandatario desde Popayán, capital de esa región. En el operativo fallecieron otros dos combatientes y dos más fueron capturados.

Según Duque, “Alonso” era un hombre de confianza de Gentil Duarte, el principal cabecilla de las disidencias que se apartaron del pacto de paz firmado en 2016 con las FARC, ahora transformadas en partido político.

“Alonso”, del quien se desconoce el nombre, viajó recientemente desde el Departamento del Caqueta con la instrucción de articular las disidencias a nivel nacional, indicó el Ministerio de Defensa en un comunicado.

El titular de la cartera, Guillermo Botero, señaló en un tuit que 'Alonso' “lideraba el narcotráfico y la extracción ilícita de minerales en la región y mantenía contacto con el Cartel de Sinaloa”, en México.

Las autoridades habían señalado anteriormente al disidente conocido como “Mayimbú” de ser el responsable de la muerte de la candidata Karina García.

Gravemente afectado por el sangriento conflicto armado colombiano, Cauca, donde abundan los narcocultivos, tiene una posición estratégica para la salida de cocaína hacia Estados Unidos a través del Pacífico. Las comunidades indígenas de la región han sido víctimas mortales de ataques de disidencias de las FARC. De acuerdo con la Organización Nacional Indígena de Colombia, 158 líderes han sido asesinados desde la firma del acuerdo por diferentes actores armados.
Tras el desarme y transformación en el partido de las FARC, rebeldes del ELN, disidentes de la otrora guerrilla comunista y narcos —incluidos emisarios de carteles mexicanos— se disputan el territorio.

Los disidentes de las FARC no cuentan con una estructura de mando centralizada y sumarían unos 2.300 integrantes en todo el país, dedicados en su mayoría al narcotráfico y la minería ilegal, de acuerdo con la inteligencia militar.

Según la Defensoría del Pueblo (Ombudsman), las elecciones locales de octubre están en “riesgo” en más de un tercio de las localidades de Colombia por la presencia de grupos armados ilegales.

El camino hacia la paz es arduo, y tal vez sean necesarios el esfuerzo y la templanza de más de una generación de colombianos. Pero todo indica que, a partir de la paz, será un país diferente. Un mejor país.

 

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El arduo camino hacia la paz

El tratado de paz que lleva adelante Colombia, desde hace tres años, con la que fuera la guerrilla activa más duradera de la historia —las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)— es uno de los procesos políticos más apasionantes que pueda ofrecer la diplomacia global.

Es apasionante por lo que implica la paz para un país con más de medio siglo de tragedia interna. Más de medio siglo de sangre por sangre y muerte por muerte. Y es apasionante porque un proceso de paz con tanto por sanar debe ser extremadamente fuerte como para resistir todos los golpes del camino.

Un disidente de la disuelta guerrilla FARC, acusado por el Gobierno del asesinato de una candidata a una alcaldía en las elecciones que se celebrarán en octubre en Colombia, fue abatido en un operativo de la fuerza pública, informó el presidente Iván Duque.

“Este bandido, alias 'Alonso', fue el autor intelectual de la muerte de la candidata Karina (García)”, del partido liberal, asesinada hace 11 días en el Departamento del Cauca, dijo el mandatario desde Popayán, capital de esa región. En el operativo fallecieron otros dos combatientes y dos más fueron capturados.

Según Duque, “Alonso” era un hombre de confianza de Gentil Duarte, el principal cabecilla de las disidencias que se apartaron del pacto de paz firmado en 2016 con las FARC, ahora transformadas en partido político.

“Alonso”, del quien se desconoce el nombre, viajó recientemente desde el Departamento del Caqueta con la instrucción de articular las disidencias a nivel nacional, indicó el Ministerio de Defensa en un comunicado.

El titular de la cartera, Guillermo Botero, señaló en un tuit que 'Alonso' “lideraba el narcotráfico y la extracción ilícita de minerales en la región y mantenía contacto con el Cartel de Sinaloa”, en México.

Las autoridades habían señalado anteriormente al disidente conocido como “Mayimbú” de ser el responsable de la muerte de la candidata Karina García.

Gravemente afectado por el sangriento conflicto armado colombiano, Cauca, donde abundan los narcocultivos, tiene una posición estratégica para la salida de cocaína hacia Estados Unidos a través del Pacífico. Las comunidades indígenas de la región han sido víctimas mortales de ataques de disidencias de las FARC. De acuerdo con la Organización Nacional Indígena de Colombia, 158 líderes han sido asesinados desde la firma del acuerdo por diferentes actores armados.
Tras el desarme y transformación en el partido de las FARC, rebeldes del ELN, disidentes de la otrora guerrilla comunista y narcos —incluidos emisarios de carteles mexicanos— se disputan el territorio.

Los disidentes de las FARC no cuentan con una estructura de mando centralizada y sumarían unos 2.300 integrantes en todo el país, dedicados en su mayoría al narcotráfico y la minería ilegal, de acuerdo con la inteligencia militar.

Según la Defensoría del Pueblo (Ombudsman), las elecciones locales de octubre están en “riesgo” en más de un tercio de las localidades de Colombia por la presencia de grupos armados ilegales.

El camino hacia la paz es arduo, y tal vez sean necesarios el esfuerzo y la templanza de más de una generación de colombianos. Pero todo indica que, a partir de la paz, será un país diferente. Un mejor país.

 

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