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Salir a asustar(se)

Miguel Garro

Las películas de miedo, sangre y suspenso, más allá de su calidad, generan mucha expectativa entre los puntanos, que las eligen como primera opción cuando van al cine.

La ley de la oferta y la demanda es simple. Esa regla hace, entre otras cosas, que el terror sea el género más consumido y por ende el más estrenado en los cines de San Luis en lo que va del año y sume a una tendencia que se mantiene en alza hace por lo menos un lustro. Sin tanto detenimiento en la calidad de las películas, en su confección y a veces ni siquiera en su argumento, el espectador puntano tiene una forma de entretenimiento que se relaciona con el susto.

Si bien las estadísticas son flexibles entre San Luis y Villa Mercedes, el ritmo de estreno de películas del género en la provincia llega a uno por semana, un número que ningún otro tipo de filme alcanza. “Por supuesto que estamos condicionados por los estrenos que llegan al país –dice Mercedes Condorí, gerente de Cinemacenter San Luis-, pero nuestro objetivo es poner en la cartelera una novedad de terror semanalmente. Tenemos un público al que abastacer”.

Hace diez días se estrenó en la provincia la segunda parte de “It” y rompió, como estaba previsto, con todos los números aterradores. La película todavía está en cartel y parece destinada a ser una de las más vistas del año, como ocurrió con su precuela de 2017. Es un ejemplo más, el más reciente, de lo bien que funciona el miedo en las salas.

 

El ascenso del público en las películas de terror esta relacionado con la formación de comunidades de fanáticos

 

Condorí aseguró que a la par del terror las películas basadas en cómics de Marvel o DC y de ciencia ficción también acaparan la atención de los puntanos. La gerente, que tiene poder de decisión a la hora de seleccionar las películas que llegan a la provincia, sostiene que la preferencia inicial se inclina hacia esos géneros, por más que en la cartelera convivan otros tanques que, presumiblemente, deberían llevar más interesados.

“No sabemos muy bien las razones, pero las películas de miedo tienen en la población puntana una aceptación inmediata, que no es tan notoria en otros géneros”, dijo Mercedes, quien aseveró que el target mayor de asistencia a esas funciones incluye adolescentes que van en grupo y jóvenes de hasta 35 que van en pareja.

El ascenso de películas de este tipo está relacionado, de acuerdo a lo que dijo Condorí, con la formación de grupos o comunidades de fanáticos que preparan su asistencia al estreno con algunos condimentos extras, como la previa por las redes sociales o el hecho de ir disfrazados a la función, un comportamiento más típico de las películas de superhéroes. “Me parece que en cuanto al público tanto el terror como los cómics y la ciencia ficción van asociados”, dijo la programadora. No obstante, reconoció que en proporción, los asistentes a películas de terror en San Luis son superiores a otras plazas con más o la misma cantidad de salas.

 

 

 

 

Muñecos malditos

Pese a que no es consumidor del género, a Martín Ochoa, un joven y activo cineasta de Villa Mercedes, le resulta curioso y alentador el hecho de que el público puntano se incline por el terror en las salas. “Eso quiere decir que hay un sector de espectadores dispuestos a revalorizar el cine de género, algo que no es muy común en nuestro país”, aseguró.

Ochoa, quien acaba de hacer la presentación oficial de “Una casa con diez pinos”, su nueva película, que estrenará comercialmente el año que viene, señala que en su caso es el cine naturalista el que lo moviliza, aunque celebra que el terror tenga su preponderancia. Fanático del cine en general, el hecho de que haya en la provincia un público sectorizado que va a las salas a consumir un solo género no le parece nada malo.

Sin embargo, Ochoa aclara que no es su caso. “Cuando hay mucha sangre, mucho morbo, me parece que la cosa se pone muy previsible y deja de generarme interés”, agregó el autor, quien de todos modos tiene su preferida en el sector: “El resplandor”, el clásico de Stanley Kubrick con Jack Nicholson.

Otro villamercedino cineasta aunque más sumergido en el mundo del terror es Pablo Vergara, un director radicado en Córdoba que estrenó hace algunos años “Mirlos de Arkansas”, la primera (y muy buena) película de terror concebida en la provincia. “El terror tiene adeptos habituales porque es un género que atrae desde muchos puntos de vista, la cuestión es que eso se mantenga en el tiempo”, sostuvo.

Para el joven, el número de espectadores semanales podría ser incluso superior si hubiera en las pantallas más propuestas atemorizantes.

Antes de ser uno de los primeros en ver “It 2”, Vergara vio “Annabelle 3”, una película que, según su opinión, puede responder la pregunta central. “Se defiende con recursos limitados y eso es bueno porque el espectador lo sabe y sabe aceptar esa situación, le otorga ese permiso, es parte de ese código. No pasa en otros géneros”.

El autor recuerda que “Mirlos…”, que actualmente se puede ver por Cinear, fue bien recibida por el público villamercedino y que espera volver a presentarla en su ciudad. Eso le da un indicio de que, por lo menos en su pueblo, hay gente que se puede interesar por el susto en cualquiera de sus formas.

Hay otro dato que no debería pasar desapercibido en el cine de esa categoría: dentro del terror se engloban las producciones de suspenso, las de monstruos, las de vampiros, las sangrientas, las psicológicas y en ellas un sinfín de argumentos, tramas, personajes e inverosimilitudes que hacen que algunos exponentes no tengan la seriedad que merecen. Lo dijo Martín Ochoa: “Hay algunas películas de terror que generan risa”.

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Salir a asustar(se)

Las películas de miedo, sangre y suspenso, más allá de su calidad, generan mucha expectativa entre los puntanos, que las eligen como primera opción cuando van al cine.

La ley de la oferta y la demanda es simple. Esa regla hace, entre otras cosas, que el terror sea el género más consumido y por ende el más estrenado en los cines de San Luis en lo que va del año y sume a una tendencia que se mantiene en alza hace por lo menos un lustro. Sin tanto detenimiento en la calidad de las películas, en su confección y a veces ni siquiera en su argumento, el espectador puntano tiene una forma de entretenimiento que se relaciona con el susto.

Si bien las estadísticas son flexibles entre San Luis y Villa Mercedes, el ritmo de estreno de películas del género en la provincia llega a uno por semana, un número que ningún otro tipo de filme alcanza. “Por supuesto que estamos condicionados por los estrenos que llegan al país –dice Mercedes Condorí, gerente de Cinemacenter San Luis-, pero nuestro objetivo es poner en la cartelera una novedad de terror semanalmente. Tenemos un público al que abastacer”.

Hace diez días se estrenó en la provincia la segunda parte de “It” y rompió, como estaba previsto, con todos los números aterradores. La película todavía está en cartel y parece destinada a ser una de las más vistas del año, como ocurrió con su precuela de 2017. Es un ejemplo más, el más reciente, de lo bien que funciona el miedo en las salas.

 

El ascenso del público en las películas de terror esta relacionado con la formación de comunidades de fanáticos

 

Condorí aseguró que a la par del terror las películas basadas en cómics de Marvel o DC y de ciencia ficción también acaparan la atención de los puntanos. La gerente, que tiene poder de decisión a la hora de seleccionar las películas que llegan a la provincia, sostiene que la preferencia inicial se inclina hacia esos géneros, por más que en la cartelera convivan otros tanques que, presumiblemente, deberían llevar más interesados.

“No sabemos muy bien las razones, pero las películas de miedo tienen en la población puntana una aceptación inmediata, que no es tan notoria en otros géneros”, dijo Mercedes, quien aseveró que el target mayor de asistencia a esas funciones incluye adolescentes que van en grupo y jóvenes de hasta 35 que van en pareja.

El ascenso de películas de este tipo está relacionado, de acuerdo a lo que dijo Condorí, con la formación de grupos o comunidades de fanáticos que preparan su asistencia al estreno con algunos condimentos extras, como la previa por las redes sociales o el hecho de ir disfrazados a la función, un comportamiento más típico de las películas de superhéroes. “Me parece que en cuanto al público tanto el terror como los cómics y la ciencia ficción van asociados”, dijo la programadora. No obstante, reconoció que en proporción, los asistentes a películas de terror en San Luis son superiores a otras plazas con más o la misma cantidad de salas.

 

 

 

 

Muñecos malditos

Pese a que no es consumidor del género, a Martín Ochoa, un joven y activo cineasta de Villa Mercedes, le resulta curioso y alentador el hecho de que el público puntano se incline por el terror en las salas. “Eso quiere decir que hay un sector de espectadores dispuestos a revalorizar el cine de género, algo que no es muy común en nuestro país”, aseguró.

Ochoa, quien acaba de hacer la presentación oficial de “Una casa con diez pinos”, su nueva película, que estrenará comercialmente el año que viene, señala que en su caso es el cine naturalista el que lo moviliza, aunque celebra que el terror tenga su preponderancia. Fanático del cine en general, el hecho de que haya en la provincia un público sectorizado que va a las salas a consumir un solo género no le parece nada malo.

Sin embargo, Ochoa aclara que no es su caso. “Cuando hay mucha sangre, mucho morbo, me parece que la cosa se pone muy previsible y deja de generarme interés”, agregó el autor, quien de todos modos tiene su preferida en el sector: “El resplandor”, el clásico de Stanley Kubrick con Jack Nicholson.

Otro villamercedino cineasta aunque más sumergido en el mundo del terror es Pablo Vergara, un director radicado en Córdoba que estrenó hace algunos años “Mirlos de Arkansas”, la primera (y muy buena) película de terror concebida en la provincia. “El terror tiene adeptos habituales porque es un género que atrae desde muchos puntos de vista, la cuestión es que eso se mantenga en el tiempo”, sostuvo.

Para el joven, el número de espectadores semanales podría ser incluso superior si hubiera en las pantallas más propuestas atemorizantes.

Antes de ser uno de los primeros en ver “It 2”, Vergara vio “Annabelle 3”, una película que, según su opinión, puede responder la pregunta central. “Se defiende con recursos limitados y eso es bueno porque el espectador lo sabe y sabe aceptar esa situación, le otorga ese permiso, es parte de ese código. No pasa en otros géneros”.

El autor recuerda que “Mirlos…”, que actualmente se puede ver por Cinear, fue bien recibida por el público villamercedino y que espera volver a presentarla en su ciudad. Eso le da un indicio de que, por lo menos en su pueblo, hay gente que se puede interesar por el susto en cualquiera de sus formas.

Hay otro dato que no debería pasar desapercibido en el cine de esa categoría: dentro del terror se engloban las producciones de suspenso, las de monstruos, las de vampiros, las sangrientas, las psicológicas y en ellas un sinfín de argumentos, tramas, personajes e inverosimilitudes que hacen que algunos exponentes no tengan la seriedad que merecen. Lo dijo Martín Ochoa: “Hay algunas películas de terror que generan risa”.

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