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Conmovedor relato de una joven violada durante años por un vecino

Un tribunal de Concarán había recomendado que la víctima no declarara para no revictimizarla. Ella, que hoy tiene 21 años, pidió hacerlo porque significó una terapia.

Necesitaba decirlo. La Cámara del Crimen de Concarán entendió que no debía exponer a una chica de 21 años, que fue violada entre los 8 y los 15 por un vecino que era como de la familia, a revivir todo frente al tribunal. Querían evitar lo que los psicólogos llaman proceso de revictimización. Pero ella, que estudia psicología, pidió declarar. Dijo que era una oportunidad terapéutica, porque a raíz de los recurrentes abusos, su vida siempre fue una oscuridad, y sigue siendo oscura.

La joven declaró este miércoles, en la primera audiencia del juicio oral contra Ramón Marino Palacio, un baqueano de la Villa de Merlo, de 62 años, apodado “Chupete”. El hombre no está acusado solo por los abusos a esa chica, sino también a su hermana. Y una tercera hermana le confió a su madre, años atrás, que era manoseada por el ahora acusado, aunque finalmente no fue imputado por ese tercer caso.

El relato de la joven fue conmovedor. Lloró durante toda la testimonial. Recordó que cuando tenía casi 9 años Palacio fue a su casa. El hombre vivía cerca de lo de su familia, en la zona norte de la Villa de Merlo. Todos lo consideraban un familiar, ya que era muy amigo del abuelo de las niñas y cada vez que necesitaban algo recurrían a él.

Palacio se ganaba la vida como baqueano en caminatas y excursiones turísticas y además se dedicaba a la poda en altura y otras labores manuales. Esos últimos trabajos los solía hacer con un tío de las víctimas. Siempre andaba con armas de fuego o cuchillo.

La víctima recordó en su declaración que la primera vez que el hombre la atacó directamente la violó. Fue un día que visitó su casa, como era habitual, y ella jugaba a armar una casita en el fondo. Le preguntó si quería que la ayudara y ella, contenta, le dijo que sí.

Pero después de un rato, el hombre cambió de actitud. La llamó para que se acercara, la agarró fuerte de un brazo y le dijo “no vayas a decir nada”. Se quitó una riñonera que llevaba puesta y de allí sacó un arma de fuego. La nena tuvo miedo y quiso gritar, pero él le tapó la boca y le advirtió que si gritaba iba a matar a su madre. Le dijo que hiciera como que seguía jugando.

Después de aquel abuso, ella siempre trataba de no estar sola. Pero Palacio se las ingeniaba para atacarla, favorecido por el hecho que en la familia todos le tenían mucha confianza. Siempre la amenazaba para que no hablara, y le “decía que era amigo de la Policía”.

Eso es cierto. El propio acusado lo ha admitido en las dos indagatorias que dio, tiempo atrás en el juzgado de instrucción de Concarán y este miércoles, ante los jueces de la Cámara.

La víctima contó que en otras ocasiones el hombre le decía a su madre que la llevaría a ella a un precario museo que tenía en Pasos Malos, con la excusa de llevar o buscar algo, y en esas ocasiones repetía los abusos.

Recordó cómo descubrió que Palacio también abusaba de su hermana. Fue una vez que lo vio salir de la pieza y, al entrar, la vio a ella muy seria. Le preguntó qué le pasaba y le dijo “nada”. Pero cuando le preguntó si “Chupete” le había hecho algo, su hermana la abrazó y le contestó que sí.

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Conmovedor relato de una joven violada durante años por un vecino

Un tribunal de Concarán había recomendado que la víctima no declarara para no revictimizarla. Ella, que hoy tiene 21 años, pidió hacerlo porque significó una terapia.

Frente al tribunal. Ramón Palacio, ayer. Negó todo y resaltó sus cualidades. Foto: Prensa Poder Judicial.

Necesitaba decirlo. La Cámara del Crimen de Concarán entendió que no debía exponer a una chica de 21 años, que fue violada entre los 8 y los 15 por un vecino que era como de la familia, a revivir todo frente al tribunal. Querían evitar lo que los psicólogos llaman proceso de revictimización. Pero ella, que estudia psicología, pidió declarar. Dijo que era una oportunidad terapéutica, porque a raíz de los recurrentes abusos, su vida siempre fue una oscuridad, y sigue siendo oscura.

La joven declaró este miércoles, en la primera audiencia del juicio oral contra Ramón Marino Palacio, un baqueano de la Villa de Merlo, de 62 años, apodado “Chupete”. El hombre no está acusado solo por los abusos a esa chica, sino también a su hermana. Y una tercera hermana le confió a su madre, años atrás, que era manoseada por el ahora acusado, aunque finalmente no fue imputado por ese tercer caso.

El relato de la joven fue conmovedor. Lloró durante toda la testimonial. Recordó que cuando tenía casi 9 años Palacio fue a su casa. El hombre vivía cerca de lo de su familia, en la zona norte de la Villa de Merlo. Todos lo consideraban un familiar, ya que era muy amigo del abuelo de las niñas y cada vez que necesitaban algo recurrían a él.

Palacio se ganaba la vida como baqueano en caminatas y excursiones turísticas y además se dedicaba a la poda en altura y otras labores manuales. Esos últimos trabajos los solía hacer con un tío de las víctimas. Siempre andaba con armas de fuego o cuchillo.

La víctima recordó en su declaración que la primera vez que el hombre la atacó directamente la violó. Fue un día que visitó su casa, como era habitual, y ella jugaba a armar una casita en el fondo. Le preguntó si quería que la ayudara y ella, contenta, le dijo que sí.

Pero después de un rato, el hombre cambió de actitud. La llamó para que se acercara, la agarró fuerte de un brazo y le dijo “no vayas a decir nada”. Se quitó una riñonera que llevaba puesta y de allí sacó un arma de fuego. La nena tuvo miedo y quiso gritar, pero él le tapó la boca y le advirtió que si gritaba iba a matar a su madre. Le dijo que hiciera como que seguía jugando.

Después de aquel abuso, ella siempre trataba de no estar sola. Pero Palacio se las ingeniaba para atacarla, favorecido por el hecho que en la familia todos le tenían mucha confianza. Siempre la amenazaba para que no hablara, y le “decía que era amigo de la Policía”.

Eso es cierto. El propio acusado lo ha admitido en las dos indagatorias que dio, tiempo atrás en el juzgado de instrucción de Concarán y este miércoles, ante los jueces de la Cámara.

La víctima contó que en otras ocasiones el hombre le decía a su madre que la llevaría a ella a un precario museo que tenía en Pasos Malos, con la excusa de llevar o buscar algo, y en esas ocasiones repetía los abusos.

Recordó cómo descubrió que Palacio también abusaba de su hermana. Fue una vez que lo vio salir de la pieza y, al entrar, la vio a ella muy seria. Le preguntó qué le pasaba y le dijo “nada”. Pero cuando le preguntó si “Chupete” le había hecho algo, su hermana la abrazó y le contestó que sí.

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