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Femicidio en La Toma: el acusado insistió en que la víctima se autolesionó

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Esta mañana, Nahir Pérez se sentó ante los jueces de la Cámara del Crimen 2 de San Luis acusado de haber matado a golpes a Carla Pereira en 2017. Declaró casi una hora y aseguró que la mujer se golpeó en medio de un ataque de nervios.

La acusación fiscal que pesa sobre el acusado, fruto de una investigación policial y judicial, y la versión que Nahir Pérez dio esta mañana son tan distantes que parecieran ser casos distintos. El joven, que hoy tiene 19 años, declaró en la primer audiencia del juicio en su contra, por asesinar a golpes a Carla Pereira en una vivienda de La Toma. En un discurso que duró casi una hora, el imputado insistió en que la víctima se autolesionó en medio de un ataque de nervios y dijo no entender por qué después lo acusó a él.

La golpiza ocurrió el domingo 25 de junio de 2017, en la casa que víctima y victimario compartieron unos cuatro meses, según refirió este martes el acusado.

Pérez, que cumple prisión preventiva en el complejo penitenciario de Pampa de las Salinas, tenía 17 años; Carla, 31.

 

Ante la consulta del presidente del tribunal, Hugo Saá Petrino, sobre qué tenía que decir del hecho investigado, Pérez decidió empezar su alocución dando detalles de cómo había empezado la relación con Pereira, en 2015, cuando él tenía 14 años y ella 29.

El joven dijo que para ese entonces la víctima seguía en pareja con Emanuel Garro, con quien tuvo a su único hijo, un niño que hoy tiene 11 años y que al momento del hecho tenía 8.

Con detalles íntimos sobre cómo fueron sus primeros encuentros, Pérez dio a entender que, de alguna manera, Carla lo había buscado en la panadería en la que ambos trabajaban y hasta que lo había incitado, casi forzado, a tener su primera relación sexual con ella.

También que la mujer de alguna manera llevaba, si se puede decir, el mando de la relación, y hasta incluso lo obligó a cambiarse de turno en el colegio para poder encontrarse a escondidas de Garro.

El amorío se mantuvo en secreto dos años hasta que la hermana de Garro, siempre en palabras de Pérez, los delató y precipitó la separación de Carla y el padre de su hijo.

Tiempo después, ella y el adolescente se fueron a vivir juntos, también con el niño, porque ella sola no podía afrontar los gastos para vivir sola.

Sobre el día específico de la golpiza, el acusado dijo que Garro y Pereira mantuvieron una fuerte discusión porque el hombre quería que su hijo viviera con él, y esa tarde llegó a buscar la ropa del pequeño.

“Eran como las 9 o 10. Garro llegó a la casa y justo ella estaba con la moto afuera, arreglándola porque había tirado nafta del carburador. Yo la puse en marcha y mientras aceleraba llegó Garro y me dijo que dejara de meter ruido con esa hilacha”. “Ella me dijo ‘dejalo amor, que a esto lo arreglo yo’. Lo único que le pedí a él era que no la tratara mal, porque había escuchado que la trataba mal tanto personalmente como por teléfono”, declaró.

Luego de que Garro le dijera sus intenciones para con el chico, “Carla buscó un pantalón, una remera y el guardapolvo. Nada más. Garro se fue y ella entró llorando, diciendo que era una mala madre, que no servía para nada. Golpeó la mesa, le pegó una patada, se pegó contra la mesa”, relató, y continuó: “Ella se fue a la pieza grande, se subió arriba de la cama y apretó las colchas y una mochila con mis cosas de la escuela. Apretó todo y no sé qué movimiento hizo, hacia adelante, y se pegó contra la pared y un chifonier. Cayó al piso, empujó los pies contra la cama y al hacer eso”, sentada en el piso, “empezó a golpearse la nuca contra la pared mientras decía ‘soy una mala madre, una basura, no sirvo ni como mujer’”.

Pérez refirió que a Carla, de los nervios, comenzó a faltarle el aire y que recién ahí él la agarró del brazo y la sacó a la calle, donde ella, “de los mismo que le faltaba el aire, pidió auxilio”.

Una vecina salió a la calle y la llevó hasta su casa, donde le ofreció agua. El acusado dijo que incluso Carla le dio un beso, pero que cuando él quiso ingresar a verla, el marido de la mujer que la auxilio no lo dejó porque lo acusaban de haberla golpeado.

“No le dije nada a la mujer, pero cuando salió con Carla le dije ‘señora usted está equivocada. Me acerqué (a Pereira) y le di un abrazo y un beso”, aseguró Nahir.

Carla murió tres días después, el miércoles 28 de junio a la noche, en el Hospital San Luis, donde fue trasladada luego de que su condición empeorara.

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Femicidio en La Toma: el acusado insistió en que la víctima se autolesionó

Nahir Pérez, el acusado, en su declaración de este miércoles. Foto: Marina Balbo

Esta mañana, Nahir Pérez se sentó ante los jueces de la Cámara del Crimen 2 de San Luis acusado de haber matado a golpes a Carla Pereira en 2017. Declaró casi una hora y aseguró que la mujer se golpeó en medio de un ataque de nervios.

La acusación fiscal que pesa sobre el acusado, fruto de una investigación policial y judicial, y la versión que Nahir Pérez dio esta mañana son tan distantes que parecieran ser casos distintos. El joven, que hoy tiene 19 años, declaró en la primer audiencia del juicio en su contra, por asesinar a golpes a Carla Pereira en una vivienda de La Toma. En un discurso que duró casi una hora, el imputado insistió en que la víctima se autolesionó en medio de un ataque de nervios y dijo no entender por qué después lo acusó a él.

La golpiza ocurrió el domingo 25 de junio de 2017, en la casa que víctima y victimario compartieron unos cuatro meses, según refirió este martes el acusado.

Pérez, que cumple prisión preventiva en el complejo penitenciario de Pampa de las Salinas, tenía 17 años; Carla, 31.

 

Ante la consulta del presidente del tribunal, Hugo Saá Petrino, sobre qué tenía que decir del hecho investigado, Pérez decidió empezar su alocución dando detalles de cómo había empezado la relación con Pereira, en 2015, cuando él tenía 14 años y ella 29.

El joven dijo que para ese entonces la víctima seguía en pareja con Emanuel Garro, con quien tuvo a su único hijo, un niño que hoy tiene 11 años y que al momento del hecho tenía 8.

Con detalles íntimos sobre cómo fueron sus primeros encuentros, Pérez dio a entender que, de alguna manera, Carla lo había buscado en la panadería en la que ambos trabajaban y hasta que lo había incitado, casi forzado, a tener su primera relación sexual con ella.

También que la mujer de alguna manera llevaba, si se puede decir, el mando de la relación, y hasta incluso lo obligó a cambiarse de turno en el colegio para poder encontrarse a escondidas de Garro.

El amorío se mantuvo en secreto dos años hasta que la hermana de Garro, siempre en palabras de Pérez, los delató y precipitó la separación de Carla y el padre de su hijo.

Tiempo después, ella y el adolescente se fueron a vivir juntos, también con el niño, porque ella sola no podía afrontar los gastos para vivir sola.

Sobre el día específico de la golpiza, el acusado dijo que Garro y Pereira mantuvieron una fuerte discusión porque el hombre quería que su hijo viviera con él, y esa tarde llegó a buscar la ropa del pequeño.

“Eran como las 9 o 10. Garro llegó a la casa y justo ella estaba con la moto afuera, arreglándola porque había tirado nafta del carburador. Yo la puse en marcha y mientras aceleraba llegó Garro y me dijo que dejara de meter ruido con esa hilacha”. “Ella me dijo ‘dejalo amor, que a esto lo arreglo yo’. Lo único que le pedí a él era que no la tratara mal, porque había escuchado que la trataba mal tanto personalmente como por teléfono”, declaró.

Luego de que Garro le dijera sus intenciones para con el chico, “Carla buscó un pantalón, una remera y el guardapolvo. Nada más. Garro se fue y ella entró llorando, diciendo que era una mala madre, que no servía para nada. Golpeó la mesa, le pegó una patada, se pegó contra la mesa”, relató, y continuó: “Ella se fue a la pieza grande, se subió arriba de la cama y apretó las colchas y una mochila con mis cosas de la escuela. Apretó todo y no sé qué movimiento hizo, hacia adelante, y se pegó contra la pared y un chifonier. Cayó al piso, empujó los pies contra la cama y al hacer eso”, sentada en el piso, “empezó a golpearse la nuca contra la pared mientras decía ‘soy una mala madre, una basura, no sirvo ni como mujer’”.

Pérez refirió que a Carla, de los nervios, comenzó a faltarle el aire y que recién ahí él la agarró del brazo y la sacó a la calle, donde ella, “de los mismo que le faltaba el aire, pidió auxilio”.

Una vecina salió a la calle y la llevó hasta su casa, donde le ofreció agua. El acusado dijo que incluso Carla le dio un beso, pero que cuando él quiso ingresar a verla, el marido de la mujer que la auxilio no lo dejó porque lo acusaban de haberla golpeado.

“No le dije nada a la mujer, pero cuando salió con Carla le dije ‘señora usted está equivocada. Me acerqué (a Pereira) y le di un abrazo y un beso”, aseguró Nahir.

Carla murió tres días después, el miércoles 28 de junio a la noche, en el Hospital San Luis, donde fue trasladada luego de que su condición empeorara.

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