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Una mujer en el tango

Miguel Garro

La cantante y actriz dice que recuerda a San Luis con cariño y ruega por volver a la provincia algún día para presentar los espectáculos que crea, produce, dirige y actúa.

Mujer sensible, artista completa. En cualquiera de sus combinaciones (mujer completa, artista sensible; mujer artista, completa sensible), las cuatro palabras quedan bien en Ana Fontán. La cantante de tango que sorprendió en el último festival del género que se hizo en Buenos Aires el mes pasado arma su camino artístico con sus armas y sus pasiones.

El sendero que transita la porteña que pasó su infancia entre el barrio de Colegiales y Palermo Viejo, actual Palermo Hollywood, tiene en San Luis lo que ella llama “un punto de inflexión”. Aquí, la actriz filmó su primer protagónico en cine, en la inolvidable película “El pozo”, en la que interpretó a una joven autista; y participó en dos ediciones del Festival de Tango de Justo Daract.

Y como el tango justamente parece perseguir a la mujer por todos sus rincones, sus recuerdos siempre tienen la melodía del 2x4. “Yo empecé haciendo comedia musical, pero con un tango. Y a partir de ahí siempre estuve cerca de esa música que me apasiona”, dijo mientras miraba las últimas etapas del Mundial de baile, donde tenía algunos amigos como participantes.

En el festival porteño, Ana tuvo una participación acorde a los tiempos que corren: hizo un homenaje a las mujeres tangueras que incluyó la revalorización de las obras de compositoras como Eladia Blázquez y de algunas intérpretes como Tita Merello, Ada Falcón, Libertad Lamarque y Amelita Baltar, entre otras.

“El show también es una representación de personajes oníricos o protagonistas de las canciones como las muñecas bravas, Malena, María”, se entusiasmó la mujer que este año cerró el festival de Granada, en España, junto a Susana Rinaldi; el de Zárate con la misma compañera; y el de La Falda, donde compartió el final con Adriana Varela y María Graña. En todos, la figura imponente de Fontán fue considerada la nueva gran aparición del tango femenino.

El espectáculo sobre las mujeres dedicadas al género compadrito es uno de los tantos que Ana puede dar en sus presentaciones. Hace años mantiene otro que se llama “Vivir y morir en Buenos Aires”, que sube a una sala del Teatro General San Martín y que tiene a la vida y obra de Astor Piazzolla como centro.

 


Ana protagonizó en 2011 "El pozo", una película filmada en San Luis que le valió varios premios internacionales por su interpretación de una chica con autismo.

 

Fontán es la cabeza de “Ana Fontán tango company Fontango”, una compañía que gestiona sus acciones en la independencia, con la expectativa de recibir un financiamiento mayor para sus próximas propuestas. “Todo lo que conseguí lo conseguí sola, llamando a los contactos, creyendo en lo que hago, poniendo todo lo que puedo. Todo cuesta, pero las cosas se van logrando de a poquito con el tiempo”, dijo emocionada la cantante, quien encontró en la producción un campo expresivo en el que ahondar.

Desde que comenzó a crear sus propias obras registró diez piezas, todas acompañadas de documentación, con sostén audiovisual y una estructura que la convierten en una propuesta inusual para la escena nacional. Además, Ana espera darle forma a los discos que tiene pensado grabar para cimentar su trayectoria como cantante. Con su compañía, Ana escribió, dirigió y actuó en todos los espectáculos que presentó y, como es la dueña de todo, lo puede amoldar a cualquier formato. “Hice shows para que sean parte de una representación teatral, pero también pueden ser solo conciertos, con banda, acústicos, como sea. Me amoldo a los espacios”, sostuvo y repitió su intención de regresar a San Luis con alguno de esos espectáculos.


El corazón mirando a San Luis

“Guardo los mejores recuerdos de San Luis, es una provincia que me ayudó mucho en los inicios de mi carrera. Sus lugares, su gente, su pueblo, sus actividades culturales hacen que sea una enamorada y una agradecida”, agregó Ana, quien en 2010 filmó junto a Eduardo Blanco, Patricia Palmer y Norma Pons una película que cambiaría su carrera para siempre. Gracias a su participación en “El pozo”, Fontán ganó premios nacionales e internacionales en los festivales de cine que terminaban, irremediablemente con dos situaciones seguidas: Ana premiada como mejor actriz y con el pedido por parte de los organizadores de que cantara un tango.

El torbellino que Ana es sobre el escenario quedó demostrado en dos ediciones del festival de tango de Justo Daract, una localidad a la que la cantante quiere volver especialmente. “Sueño con ser el número de cierre de ese festival que tantas satisfacciones me dio”.

El mundo del arte siempre fue cercano para Ana, quien desde chica fue mundialista en patinaje artístico y de allí se dedicó a cantar y a bailar. De aquella niña a la mujer que se planta con firmeza en cualquiera de sus expresiones pasaron cientos de escenarios en San Luis, Buenos Aires y en Europa, a tal punto que consideró necesario comenzar los trámites para obtener la ciudadanía italiana y empezar a aprovechar las oportunidades de trabajo del otro lado del océano.

Con la decisión tomada, Fontán adujo que la medida no solo fue necesaria a nivel profesional, sino también para terminar de delinear su identidad. Y que puede ser parte de lo que ella considera una misión con el tango.

“Yo sé que todos los proyectos en los que estoy embarcada va a llevar unos años para que cumplan su objetivo, que es la preservación del tango. Lo que busco en mis trabajos es unir a los que nos precedieron, poner el foco en los que estamos y pensar en el futuro”.

 

 

Una enamorada de San Luis

En su rol de cantante de tangos, Ana Fontán también pasó por la provincia para demostrar su amor por el género. En 2011 y en 2013, la fuerza de la morocha del Abasto sorprendió a los puntanos que fueron a verla al Festival de Tango de Justo Daract, un escenario que la cobijó siempre.

"Para mí es un recuerdo hermoso, un momento muy importante en mi carrera. Me encantaría que se vuelva a hacer y ser la encargada del cierre, como lo fui este año en el festival de La Falda", dijo la cantante en plena añoranza de su paso por el encuentro daractense. En rigor, las dos presentaciones en la localidad sanluiseña pudieron ser el germen del actual momento musical de Ana. Incluso, en esos conciertos, Fontán empezó a usar los vestidos rojos que utiliza ahora en sus propios espectáculos.

"Por supuesto que todo lo que tiene que ver con San Luis a mí me fascina. Hice una película ahí y después pude ser parte de la grilla del festival con artistas de primer nivel. Cada vez que recuerdo mi paso por la provincia siento una emoción muy grande", agregó.

El primer año que pasó por el festival, Ana compartió escenario con Ariel Ardit, Osvaldo Piro, Raúl Podestá, Virginia Luque, María Martha Serra Lima y Alejandro Lerner; en tanto que en 2013, a la postre su despedida del encuentro, estuvo con Atilio Stampone, Mora Godoy, Guillermo Fernández, Rodolfo Mederos y Violentango.

Nombres que sirven para demostrar la importancia del encuentro daractense.
 

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Una mujer en el tango

La cantante y actriz dice que recuerda a San Luis con cariño y ruega por volver a la provincia algún día para presentar los espectáculos que crea, produce, dirige y actúa.

Fotos: Eugenia Oviedo

Mujer sensible, artista completa. En cualquiera de sus combinaciones (mujer completa, artista sensible; mujer artista, completa sensible), las cuatro palabras quedan bien en Ana Fontán. La cantante de tango que sorprendió en el último festival del género que se hizo en Buenos Aires el mes pasado arma su camino artístico con sus armas y sus pasiones.

El sendero que transita la porteña que pasó su infancia entre el barrio de Colegiales y Palermo Viejo, actual Palermo Hollywood, tiene en San Luis lo que ella llama “un punto de inflexión”. Aquí, la actriz filmó su primer protagónico en cine, en la inolvidable película “El pozo”, en la que interpretó a una joven autista; y participó en dos ediciones del Festival de Tango de Justo Daract.

Y como el tango justamente parece perseguir a la mujer por todos sus rincones, sus recuerdos siempre tienen la melodía del 2x4. “Yo empecé haciendo comedia musical, pero con un tango. Y a partir de ahí siempre estuve cerca de esa música que me apasiona”, dijo mientras miraba las últimas etapas del Mundial de baile, donde tenía algunos amigos como participantes.

En el festival porteño, Ana tuvo una participación acorde a los tiempos que corren: hizo un homenaje a las mujeres tangueras que incluyó la revalorización de las obras de compositoras como Eladia Blázquez y de algunas intérpretes como Tita Merello, Ada Falcón, Libertad Lamarque y Amelita Baltar, entre otras.

“El show también es una representación de personajes oníricos o protagonistas de las canciones como las muñecas bravas, Malena, María”, se entusiasmó la mujer que este año cerró el festival de Granada, en España, junto a Susana Rinaldi; el de Zárate con la misma compañera; y el de La Falda, donde compartió el final con Adriana Varela y María Graña. En todos, la figura imponente de Fontán fue considerada la nueva gran aparición del tango femenino.

El espectáculo sobre las mujeres dedicadas al género compadrito es uno de los tantos que Ana puede dar en sus presentaciones. Hace años mantiene otro que se llama “Vivir y morir en Buenos Aires”, que sube a una sala del Teatro General San Martín y que tiene a la vida y obra de Astor Piazzolla como centro.

 


Ana protagonizó en 2011 "El pozo", una película filmada en San Luis que le valió varios premios internacionales por su interpretación de una chica con autismo.

 

Fontán es la cabeza de “Ana Fontán tango company Fontango”, una compañía que gestiona sus acciones en la independencia, con la expectativa de recibir un financiamiento mayor para sus próximas propuestas. “Todo lo que conseguí lo conseguí sola, llamando a los contactos, creyendo en lo que hago, poniendo todo lo que puedo. Todo cuesta, pero las cosas se van logrando de a poquito con el tiempo”, dijo emocionada la cantante, quien encontró en la producción un campo expresivo en el que ahondar.

Desde que comenzó a crear sus propias obras registró diez piezas, todas acompañadas de documentación, con sostén audiovisual y una estructura que la convierten en una propuesta inusual para la escena nacional. Además, Ana espera darle forma a los discos que tiene pensado grabar para cimentar su trayectoria como cantante. Con su compañía, Ana escribió, dirigió y actuó en todos los espectáculos que presentó y, como es la dueña de todo, lo puede amoldar a cualquier formato. “Hice shows para que sean parte de una representación teatral, pero también pueden ser solo conciertos, con banda, acústicos, como sea. Me amoldo a los espacios”, sostuvo y repitió su intención de regresar a San Luis con alguno de esos espectáculos.


El corazón mirando a San Luis

“Guardo los mejores recuerdos de San Luis, es una provincia que me ayudó mucho en los inicios de mi carrera. Sus lugares, su gente, su pueblo, sus actividades culturales hacen que sea una enamorada y una agradecida”, agregó Ana, quien en 2010 filmó junto a Eduardo Blanco, Patricia Palmer y Norma Pons una película que cambiaría su carrera para siempre. Gracias a su participación en “El pozo”, Fontán ganó premios nacionales e internacionales en los festivales de cine que terminaban, irremediablemente con dos situaciones seguidas: Ana premiada como mejor actriz y con el pedido por parte de los organizadores de que cantara un tango.

El torbellino que Ana es sobre el escenario quedó demostrado en dos ediciones del festival de tango de Justo Daract, una localidad a la que la cantante quiere volver especialmente. “Sueño con ser el número de cierre de ese festival que tantas satisfacciones me dio”.

El mundo del arte siempre fue cercano para Ana, quien desde chica fue mundialista en patinaje artístico y de allí se dedicó a cantar y a bailar. De aquella niña a la mujer que se planta con firmeza en cualquiera de sus expresiones pasaron cientos de escenarios en San Luis, Buenos Aires y en Europa, a tal punto que consideró necesario comenzar los trámites para obtener la ciudadanía italiana y empezar a aprovechar las oportunidades de trabajo del otro lado del océano.

Con la decisión tomada, Fontán adujo que la medida no solo fue necesaria a nivel profesional, sino también para terminar de delinear su identidad. Y que puede ser parte de lo que ella considera una misión con el tango.

“Yo sé que todos los proyectos en los que estoy embarcada va a llevar unos años para que cumplan su objetivo, que es la preservación del tango. Lo que busco en mis trabajos es unir a los que nos precedieron, poner el foco en los que estamos y pensar en el futuro”.

 

 

Una enamorada de San Luis

En su rol de cantante de tangos, Ana Fontán también pasó por la provincia para demostrar su amor por el género. En 2011 y en 2013, la fuerza de la morocha del Abasto sorprendió a los puntanos que fueron a verla al Festival de Tango de Justo Daract, un escenario que la cobijó siempre.

"Para mí es un recuerdo hermoso, un momento muy importante en mi carrera. Me encantaría que se vuelva a hacer y ser la encargada del cierre, como lo fui este año en el festival de La Falda", dijo la cantante en plena añoranza de su paso por el encuentro daractense. En rigor, las dos presentaciones en la localidad sanluiseña pudieron ser el germen del actual momento musical de Ana. Incluso, en esos conciertos, Fontán empezó a usar los vestidos rojos que utiliza ahora en sus propios espectáculos.

"Por supuesto que todo lo que tiene que ver con San Luis a mí me fascina. Hice una película ahí y después pude ser parte de la grilla del festival con artistas de primer nivel. Cada vez que recuerdo mi paso por la provincia siento una emoción muy grande", agregó.

El primer año que pasó por el festival, Ana compartió escenario con Ariel Ardit, Osvaldo Piro, Raúl Podestá, Virginia Luque, María Martha Serra Lima y Alejandro Lerner; en tanto que en 2013, a la postre su despedida del encuentro, estuvo con Atilio Stampone, Mora Godoy, Guillermo Fernández, Rodolfo Mederos y Violentango.

Nombres que sirven para demostrar la importancia del encuentro daractense.
 

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