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La paradoja visual de Leandro Erlich

Florencia Espinosa

El Malba expone una muestra de más de 20 trabajos del artista que cuestiona la realidad a través de diferentes perspectivas y juegos de percepción.

¿Cuántas veces hemos permanecido en un estado liminal? Esa sensación de no estar ni en un lugar ni en otro. Ese instante límite, el umbral entre lo que llega y lo que se fue. Así es "Liminal", la muestra de Leandro Erlich que se expone en el Museo de Arte Latinoamericano (Malba) hasta fines de octubre. Las obras buscan cuestionar lo establecido y que el espectador se pregunte qué es y qué no es en ese mundo ambiguo. Una obra de arte no se mide de forma absoluta sino por lo que logra generar en aquel que mira. La muestra de Erlich cala hondo, interpela al espectador en muchos aspectos. Tiempo, espacio, sensaciones, todo se mezcla. El museo entero está adaptado a las más de 20 obras del artista argentino, que triunfa desde hace años en el mundo entero. Desde afuera se puede observar en la fachada del Malba un cartel de una inmobiliaria que anuncia la venta. ¿Es que acaso uno de los museos más bonitos de Buenos Aires dejará de existir? Otra burla de Erlich.

Al ingresar, el recorrido inicia con el montaje más famoso: la aclamada pileta, la obra con la que representó a la Argentina en la Bienal de Venecia de 2001 por primera vez se expone en el país. A simple vista es todo normal, una piscina rectangular como muchas viviendas tienen en el patio de la casa. Pero al acercarse la perspectiva cambia: en su interior la gente camina cómodamente y sin mojarse; otros desde arriba observan sorprendidos. A partir de allí se suceden muchas otras obras en las que se requiere imaginación y perspectiva: una ventana desde donde se observa un vagón de subte, un palier de un edificio al asomarse por la mirilla de una puerta y el living de algunos vecinos a través de una ventana con persiana americana. El costumbrismo está presente en todos sus trabajos y, lo llamativo, es que a través de ellos reparamos en cosas que sentimos normales cuando miramos sin ver, pero que así nos animamos a discutir.

 

 

La muestra abrió el 5 de julio y la afluencia de gente fue permanente. Las vacaciones de julio convocaron extensas filas y aún el panorama es similar en los fines de semana. Además de la espera para entrar al museo y para sacar la entrada, varios montajes también demandan hacer fila ya que se debe ingresar en pequeños grupos.

Uno de ellos fue “El aula”, en la que gracias a un vidrio espejado, los espectadores se ven como dentro de un salón escolar, con pupitres, pizarrón y algunos libros en el piso. Otro trabajo que juega con la perspectiva y los efectos visuales es uno en el que al asomarnos por una ventana, que da a un coqueto patio interno lleno de plantas, nos vemos reflejados en otra ventana que está enfrente y ¡en otra del costado! Una paradoja visual que cuesta entender y, por supuesto, sorprende.

Erlich comenzó con estas producciones en 1996 y ahora, por primera vez, está la gran mayoría expuesta en Buenos Aires y en Latinoamérica. Lo bueno es que al estar todas juntas el mensaje de la muestra perceptiva es aún más contundente.

“Conseguir este efecto requiere una simulación verosímil de la vida diaria y, para lograrla, la secuencia de obras en exhibición incluye figuraciones explícitas de la existencia cotidiana: nubes, el subte, un aula, la vereda, una pileta, un salón de belleza, los vecinos, puertas, un jarrón con flores. Sin embargo, pese a las apariencias, cada pieza contiene señales de lo asombroso que produce un suave shock, pues algo que no puede ser real se revela tan común y fáctico como el predecible fenómeno que estábamos anticipando”, describe el Malba. Es que eso es lo que genera, una confianza/desconfianza permanente. Si estas instalaciones, armadas de forma ficticia, reflejan una realidad tan natural y aceptada; ¿cómo entonces se puede afirmar que la realidad, la que se vive y percibe todos los días, lo es? Una vez más, el estado liminal se hace presente, como un limbo entre una realidad previa y una nueva que está cerca.

 

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La paradoja visual de Leandro Erlich

El Malba expone una muestra de más de 20 trabajos del artista que cuestiona la realidad a través de diferentes perspectivas y juegos de percepción.

¿Cuántas veces hemos permanecido en un estado liminal? Esa sensación de no estar ni en un lugar ni en otro. Ese instante límite, el umbral entre lo que llega y lo que se fue. Así es "Liminal", la muestra de Leandro Erlich que se expone en el Museo de Arte Latinoamericano (Malba) hasta fines de octubre. Las obras buscan cuestionar lo establecido y que el espectador se pregunte qué es y qué no es en ese mundo ambiguo. Una obra de arte no se mide de forma absoluta sino por lo que logra generar en aquel que mira. La muestra de Erlich cala hondo, interpela al espectador en muchos aspectos. Tiempo, espacio, sensaciones, todo se mezcla. El museo entero está adaptado a las más de 20 obras del artista argentino, que triunfa desde hace años en el mundo entero. Desde afuera se puede observar en la fachada del Malba un cartel de una inmobiliaria que anuncia la venta. ¿Es que acaso uno de los museos más bonitos de Buenos Aires dejará de existir? Otra burla de Erlich.

Al ingresar, el recorrido inicia con el montaje más famoso: la aclamada pileta, la obra con la que representó a la Argentina en la Bienal de Venecia de 2001 por primera vez se expone en el país. A simple vista es todo normal, una piscina rectangular como muchas viviendas tienen en el patio de la casa. Pero al acercarse la perspectiva cambia: en su interior la gente camina cómodamente y sin mojarse; otros desde arriba observan sorprendidos. A partir de allí se suceden muchas otras obras en las que se requiere imaginación y perspectiva: una ventana desde donde se observa un vagón de subte, un palier de un edificio al asomarse por la mirilla de una puerta y el living de algunos vecinos a través de una ventana con persiana americana. El costumbrismo está presente en todos sus trabajos y, lo llamativo, es que a través de ellos reparamos en cosas que sentimos normales cuando miramos sin ver, pero que así nos animamos a discutir.

 

 

La muestra abrió el 5 de julio y la afluencia de gente fue permanente. Las vacaciones de julio convocaron extensas filas y aún el panorama es similar en los fines de semana. Además de la espera para entrar al museo y para sacar la entrada, varios montajes también demandan hacer fila ya que se debe ingresar en pequeños grupos.

Uno de ellos fue “El aula”, en la que gracias a un vidrio espejado, los espectadores se ven como dentro de un salón escolar, con pupitres, pizarrón y algunos libros en el piso. Otro trabajo que juega con la perspectiva y los efectos visuales es uno en el que al asomarnos por una ventana, que da a un coqueto patio interno lleno de plantas, nos vemos reflejados en otra ventana que está enfrente y ¡en otra del costado! Una paradoja visual que cuesta entender y, por supuesto, sorprende.

Erlich comenzó con estas producciones en 1996 y ahora, por primera vez, está la gran mayoría expuesta en Buenos Aires y en Latinoamérica. Lo bueno es que al estar todas juntas el mensaje de la muestra perceptiva es aún más contundente.

“Conseguir este efecto requiere una simulación verosímil de la vida diaria y, para lograrla, la secuencia de obras en exhibición incluye figuraciones explícitas de la existencia cotidiana: nubes, el subte, un aula, la vereda, una pileta, un salón de belleza, los vecinos, puertas, un jarrón con flores. Sin embargo, pese a las apariencias, cada pieza contiene señales de lo asombroso que produce un suave shock, pues algo que no puede ser real se revela tan común y fáctico como el predecible fenómeno que estábamos anticipando”, describe el Malba. Es que eso es lo que genera, una confianza/desconfianza permanente. Si estas instalaciones, armadas de forma ficticia, reflejan una realidad tan natural y aceptada; ¿cómo entonces se puede afirmar que la realidad, la que se vive y percibe todos los días, lo es? Una vez más, el estado liminal se hace presente, como un limbo entre una realidad previa y una nueva que está cerca.

 

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