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El país de las ONGs

Muchos dicen que Haití no se recuperó del terremoto sufrido hace diez años que, sin dudas, tuvo consecuencias devastadoras: causó la muerte de más de 300.000 personas y la destrucción —casi por completo— de la economía del país.

 

Pero, en realidad, de lo que Haití aún no se recupera es de su propia historia. Una historia que lo llevó precisamente a que un terremoto pudiera causar tanta destrucción.

 

Haití ocupa hoy los últimos lugares en cuanto a desarrollo económico, prevención de enfermedades y bienestar de la población. Pero no siempre este fue el caso: alguna vez, Haití estuvo primero. Fue la primera nación latinoamericana y caribeña en independizarse, la primera en el mundo en abolir la esclavitud y la primera también en contar con una ley de educación obligatoria. Todo esto habría causado, según algunos analistas, el odio y el temor de los vecinos ante una ola independentista y abolicionista, con lo que un posible sentimiento “antihaitiano” dificultó aún más las cosas para el país dentro de su propia región.

 

La economía también iba bien: en el siglo XVIII era el país en el que se producía el 60% del café y el 75% del azúcar que se consumía en Europa.

 

¿Cómo pudo entonces una nación pionera convertirse en uno de los países más atrasados del mundo? Tal vez por eso mismo.

 

La joven nación inició su historia con una abultada deuda externa. Francia le impuso el pago de 150 millones de francos-oro en concepto de reparaciones por su pronta independencia y también una reducción del 50% a los aranceles de las importaciones provenientes de ese país. Casi un siglo y medio después, Haití terminó de pagar su insolencia.

 

Pero no fue el único obstáculo para el país “independiente”: estuvo ocupado por los EE.UU. desde 1915 a 1934, período en el que se reformuló la constitución para permitir que los extranjeros se hicieran de tierras haitianas, y en el que también se generó un poderoso ejército, perpetrador de diferentes golpes de estado en las décadas siguientes.

 

Un futuro de gobiernos corruptos e intervenciones extranjeras hicieron de Haití lo que es ahora. Las catástrofes naturales solo llegaron para empeorar el panorama.

 

La comunidad internacional respondió a estas catástrofes (solo a las naturales) y con el paso del tiempo el país se volvió dependiente una vez más: la ayuda internacional representa la mitad de los ingresos del estado, por lo que se  nombra muchas veces a Haití como “el país de las ONGs”.

 

Visto desde afuera, todo llevó a los haitianos a un destino sin suerte. Pero, acerando la mirada, la cosa no es tan fortuita: puede decirse que la trágica historia de Haití se remonta a su glorioso pasado.

 

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