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Asalto: se hicieron pasar por promesantes, no les creyeron

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Los dos ladrones que alcanzaron a escapar tras el atraco fallido fueron ubicados en una estancia cerca de Balde.

 

No es la época del año en que numerosos mendocinos viajan a San Luis a cumplirle promesas al Cristo de la Quebrada. Esa fue una de las cosas que le llamaron la atención al dueño de una estancia de Balde, el sábado a la tarde, cuando sorprendió a dos desconocidos dentro de su campo y le dijeron que eran de Mendoza y querían llegar a la capital puntana a cumplir una promesa. Hasta le ofrecieron pagarle para que los trasladara a la ciudad. Tan sospechosos le parecieron que llamó a la Policía, la cual comprobó después que no eran promesantes sino los dos delincuentes que horas antes habían escapado luego del frustrado asalto a un taller mecánico de San Luis.

Con la captura de esos dos asaltantes la Policía cree tener casi completo el cuadro de los involucrados en forma directa en el robo a mano armada, ya que dentro del mismo local habían detenido a los otros dos. Faltaría un quinto que manejaba el Volkswagen Bora negro con vidrios polarizados en el que llegaron a consumar el atraco en el local de Marcelo Arcando, en Ciudad del Rosario 453, a dos cuadras de la Jefatura Central de Policía.

Los capturados en Balde fueron identificados en forma preliminar como Marcelo Eduardo García Beltrán, de 39 años, y Marcelo Javier Tarateta Martínez, de 46, ambos del departamento Las Heras, de Mendoza. Los apresados en primera instancia, en el taller, son Lucas Joel Peralta Ruartes, de 27 años, con domicilio en Guaymallén, y Víctor Hugo Pellicer, de 59, residente en Dorrego.

Esos datos sustentan la versión trascendida poco después del robo: los asaltantes conformaban una banda que había llegado de Mendoza, según fuentes de la investigación.

 

 

Los delincuentes habrían contado con la información certera de que el sábado Arcando iba a tener en la oficina del taller una cifra de dinero que habitualmente no tiene. Eran 45 mil dólares, 450 mil pesos y cheques por 300 mil. Por ese botín vinieron.

Poco después de las dos de la tarde irrumpieron cuatro asaltantes a cara descubierta. Dos estaban armados. Apuntaron a Arcando y a sus empleados y los maniataron. Al dueño le sacaron un manojo de llaves y abrieron un cajón del escritorio, del cual sacaron los valores.

Un empleado que estaba apartado alcanzó a escapar de los delincuentes y llamó al 911 con su celular. Cuando un cabo de la Policía llegó en un móvil, se entrevistó en la puerta del taller con un hombre que le avisó que adentro había tres delincuentes armados. Antes que el policía pudiera intervenir, salió del interior del local de reparaciones un hombre que se hizo pasar por empleado. Vestía un pantalón corto color claro y una remera gris. Intentó engañar al efectivo de seguridad diciéndole que el hombre que había hablado con él no era del taller.

El policía le pidió que abriera el portón, pero el supuesto empleado se negó. Cuando el efectivo intentó abrirlo, el otro lo sujetó para impedirle que entrara. Luego optó por salir corriendo hacia otro sector del predio y así evitó que lo apresaran. Era uno de los asaltantes.

Cuando la Policía entró, logró advertir que en una habitación trasera de las instalaciones había dos hombres escondidos. Los arrestaron. Eran, según los identificaron después, Pellicer y Peralta Ruartes. Junto a ellos había una parte del dinero robado: 4400 dólares, 200 euros y unos 2000 pesos argentinos. 

Al menos uno de los otros dos delincuentes que entraron al taller y lograron escapar habría huido hacia el este. En la fuga habría amenazado con un arma a una vecina del pasaje Callao, en cercanías de la Jefatura Central de Policía. En esa calle hallaron después un cargador de pistola, con municiones.

Los dos prófugos lograron salir de la ciudad, probablemente a pie, y se encaminaron en sentido a Mendoza.

 

Sedientos y desorientados

La Policía emitió un alerta y hubo operativos cerrojo en varios puntos aledaños a la capital. La Comisaría 48ª de Balde, 30 kilómetros al oeste de la ciudad, había montado uno en la Autopista de las Serranías Puntanas. Mientras vigilaban el tránsito en la ruta recibieron un alerta. El hijo del dueño de la estancia “San Jorge”, ubicada a la vera de la ruta provincial 15, que une Balde con Salinas del Bebedero, alertaba sobre la presencia de dos sospechosos en su campo. Eran las seis menos cuarto de la tarde.

El joven de apellido Videla explicó que dos desconocidos habían aparecido en el casco de su estancia, ubicado tres kilómetros campo adentro, al este de la ruta 15.

Andaban de pantalón corto. Los notó cansados, sedientos, desorientados, con rasguños en los brazos y las piernas, señal de que habían andado por el monte. Le dijeron que iban de Mendoza, le contaron la historia de la supuesta promesa que querían cumplir y “le ofrecieron pagarle cinco mil pesos para que los llevara a la ciudad de San Luis”, contó el jefe de la Comisaría 48ª de Balde, oficial principal Luis Torino.

Él les dio una botella de agua, les contestó que no podía llevarlos y les pidió que salieran de su propiedad. Cuando los desconocidos salieron por el camino hacia la ruta, llamó a la Policía. Los efectivos de seguridad apostados en la autopista se dirigieron hacia “San Jorge”, diez kilómetros al sur de Balde, y los ubicaron antes de que llegaran al camino pavimentado que va a las Salinas, informó Torino. Cuando vieron aparecer los móviles policiales, los sospechosos amagaron adentrarse en el monte, pero no tuvieron tiempo.

Uno llevaba una mochila roja. Cuando la revisaron, hallaron dólares y pesos que habían robado del taller de Arcando. No les encontraron cheques ni armas de fuego.

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Asalto: se hicieron pasar por promesantes, no les creyeron

Los dos ladrones que alcanzaron a escapar tras el atraco fallido fueron ubicados en una estancia cerca de Balde.

El más experimentado. Víctor Hugo Pellicer tiene 59 años y es el mayor de los cuatro ladrones. Es de Dorrego. Fotos: Leandro Cruciani.

 

No es la época del año en que numerosos mendocinos viajan a San Luis a cumplirle promesas al Cristo de la Quebrada. Esa fue una de las cosas que le llamaron la atención al dueño de una estancia de Balde, el sábado a la tarde, cuando sorprendió a dos desconocidos dentro de su campo y le dijeron que eran de Mendoza y querían llegar a la capital puntana a cumplir una promesa. Hasta le ofrecieron pagarle para que los trasladara a la ciudad. Tan sospechosos le parecieron que llamó a la Policía, la cual comprobó después que no eran promesantes sino los dos delincuentes que horas antes habían escapado luego del frustrado asalto a un taller mecánico de San Luis.

Con la captura de esos dos asaltantes la Policía cree tener casi completo el cuadro de los involucrados en forma directa en el robo a mano armada, ya que dentro del mismo local habían detenido a los otros dos. Faltaría un quinto que manejaba el Volkswagen Bora negro con vidrios polarizados en el que llegaron a consumar el atraco en el local de Marcelo Arcando, en Ciudad del Rosario 453, a dos cuadras de la Jefatura Central de Policía.

Los capturados en Balde fueron identificados en forma preliminar como Marcelo Eduardo García Beltrán, de 39 años, y Marcelo Javier Tarateta Martínez, de 46, ambos del departamento Las Heras, de Mendoza. Los apresados en primera instancia, en el taller, son Lucas Joel Peralta Ruartes, de 27 años, con domicilio en Guaymallén, y Víctor Hugo Pellicer, de 59, residente en Dorrego.

Esos datos sustentan la versión trascendida poco después del robo: los asaltantes conformaban una banda que había llegado de Mendoza, según fuentes de la investigación.

 

 

Los delincuentes habrían contado con la información certera de que el sábado Arcando iba a tener en la oficina del taller una cifra de dinero que habitualmente no tiene. Eran 45 mil dólares, 450 mil pesos y cheques por 300 mil. Por ese botín vinieron.

Poco después de las dos de la tarde irrumpieron cuatro asaltantes a cara descubierta. Dos estaban armados. Apuntaron a Arcando y a sus empleados y los maniataron. Al dueño le sacaron un manojo de llaves y abrieron un cajón del escritorio, del cual sacaron los valores.

Un empleado que estaba apartado alcanzó a escapar de los delincuentes y llamó al 911 con su celular. Cuando un cabo de la Policía llegó en un móvil, se entrevistó en la puerta del taller con un hombre que le avisó que adentro había tres delincuentes armados. Antes que el policía pudiera intervenir, salió del interior del local de reparaciones un hombre que se hizo pasar por empleado. Vestía un pantalón corto color claro y una remera gris. Intentó engañar al efectivo de seguridad diciéndole que el hombre que había hablado con él no era del taller.

El policía le pidió que abriera el portón, pero el supuesto empleado se negó. Cuando el efectivo intentó abrirlo, el otro lo sujetó para impedirle que entrara. Luego optó por salir corriendo hacia otro sector del predio y así evitó que lo apresaran. Era uno de los asaltantes.

Cuando la Policía entró, logró advertir que en una habitación trasera de las instalaciones había dos hombres escondidos. Los arrestaron. Eran, según los identificaron después, Pellicer y Peralta Ruartes. Junto a ellos había una parte del dinero robado: 4400 dólares, 200 euros y unos 2000 pesos argentinos. 

Al menos uno de los otros dos delincuentes que entraron al taller y lograron escapar habría huido hacia el este. En la fuga habría amenazado con un arma a una vecina del pasaje Callao, en cercanías de la Jefatura Central de Policía. En esa calle hallaron después un cargador de pistola, con municiones.

Los dos prófugos lograron salir de la ciudad, probablemente a pie, y se encaminaron en sentido a Mendoza.

 

Sedientos y desorientados

La Policía emitió un alerta y hubo operativos cerrojo en varios puntos aledaños a la capital. La Comisaría 48ª de Balde, 30 kilómetros al oeste de la ciudad, había montado uno en la Autopista de las Serranías Puntanas. Mientras vigilaban el tránsito en la ruta recibieron un alerta. El hijo del dueño de la estancia “San Jorge”, ubicada a la vera de la ruta provincial 15, que une Balde con Salinas del Bebedero, alertaba sobre la presencia de dos sospechosos en su campo. Eran las seis menos cuarto de la tarde.

El joven de apellido Videla explicó que dos desconocidos habían aparecido en el casco de su estancia, ubicado tres kilómetros campo adentro, al este de la ruta 15.

Andaban de pantalón corto. Los notó cansados, sedientos, desorientados, con rasguños en los brazos y las piernas, señal de que habían andado por el monte. Le dijeron que iban de Mendoza, le contaron la historia de la supuesta promesa que querían cumplir y “le ofrecieron pagarle cinco mil pesos para que los llevara a la ciudad de San Luis”, contó el jefe de la Comisaría 48ª de Balde, oficial principal Luis Torino.

Él les dio una botella de agua, les contestó que no podía llevarlos y les pidió que salieran de su propiedad. Cuando los desconocidos salieron por el camino hacia la ruta, llamó a la Policía. Los efectivos de seguridad apostados en la autopista se dirigieron hacia “San Jorge”, diez kilómetros al sur de Balde, y los ubicaron antes de que llegaran al camino pavimentado que va a las Salinas, informó Torino. Cuando vieron aparecer los móviles policiales, los sospechosos amagaron adentrarse en el monte, pero no tuvieron tiempo.

Uno llevaba una mochila roja. Cuando la revisaron, hallaron dólares y pesos que habían robado del taller de Arcando. No les encontraron cheques ni armas de fuego.

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