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Luchador de la vida: mejora el joven trasplantado de corazón

Ramiro Romero, de 21 años, fue operado en Mendoza. Estaba en la lista del Incucai por una afección en su corazón.

Por redacción
| 21 de noviembre de 2020
Incondicional. Lucía sostiene a Ramiro. Ella rezó, pero también se movilizó y consiguió la asistencia del Estado. Foto: gentileza.

Ramiro Romero es un luchador en el octágono y en la vida. El entrenamiento en las Artes Marciales Mixtas (MMA) le enseñó que el esfuerzo, la constancia y el deseo de superación son fundamentales para levantarse tras las caídas. Ahora, después de una difícil intervención en la que fue trasplantado del corazón, se recupera con muchas ganas de salir adelante. "La vida es caerse, levantarse y luchar. Todo es parte de lo que él eligió en el deporte, que se traspasa a las experiencias. Tiene que quedarse tranquilo, lo difícil ya pasó, ahora debe seguir adelante, con muchas ganas, y lo más importante es que volverá a la normalidad; los miedos e incertidumbres ya pasaron", le dijo ayer su instructor, Matías Cabrera, al joven puntano, cuando lo llamó por teléfono a Mendoza.

 

En 2019, Ramiro fue diagnosticado de una miocardiopatía dilatada con disminución de fuerza severa. Todo empezó con una gripe, que derivó en una neumonía y luego concluyó en el problema cardíaco. La afección en su salud lo llevó a integrar la lista del Incucai en enero de 2020. Primero estuvo anotado en la lista común; después pasó directamente a emergencia. Su corazón era insuficiente e irrecuperable, según los especialistas. El joven estuvo una semana en la terapia intensiva del Hospital San Luis y tuvo una falla renal. La situación aceleró el traslado, que se vio atravesado por el contexto de pandemia.

 

Fue derivado al Hospital Italiano de Mendoza, con los hisopados correspondientes, y tuvieron que trasladarlo en ambulancia, ya que su estado de salud no permitió que fuera en avión. A su vez, en la provincia vecina los médicos que lo intervinieron viajaron vía aérea en busca del corazón.

 

Ramiro tuvo un desmejoramiento el 11 de octubre. Al día siguiente su mamá, Lucía Alejandra Romero, le rezó a Carlo Acutis, el adolescente que fue beatificado por el Papa Francisco el 10 de octubre, pidiéndole que su hijo pudiera ser trasplantado. En sus oraciones también se encomendó a la Virgen de Guadalupe y a la Virgen de la Cobrera. Ella está convencida de que su fe fue clave para sobrellevar la espera, que se transformó en esperanza: el 13 ya tenían todo para viajar.

 

"Cuando me dijeron lo que le pasaba a mi hijo, le dije al doctor que si lo que necesitaban era un corazón, estaba el mío. Él tenía medicación de mantenimiento, es decir, no lo iban a curar con los remedios. Desde que recé, en tres días vinieron y me dijeron que estaban todos los papeles para su traslado. Continué con las oraciones a Carlo Acutis, miraba su foto, veía en él una luz angelical, le pedía por mi hijo. Pensaba cómo podía rezarle y me salió en Facebook una oración. Le encomendé que por favor me ayudara con todo esto, que tuviera la fuerza y la fortaleza para salir adelante. Todo se encaminó. Sigo con mis oraciones a Dios y a la Virgen de Guadalupe. Nunca dejé la Biblia, las imágenes del beato y la Virgencita", expresó su mamá.

 

"Cada día que pasa me siento mejor y sigo recuperándome; doy gracias a Dios. Yo era un chico de 19 años que hacía artes marciales y de la noche a la mañana me enfermé", manifestó Ramiro.

 

Con fe. Las imágenes que Lucía tiene sobre la mesa de luz, en el hotel. Foto: Gentileza.

 

El joven puntano estuvo 6 horas en el quirófano. Fue trasplantado el 27 de octubre. Después de la difícil cirugía, su recuperación fue rápida y facilitó que le dieran el alta ambulatoria el 14 de noviembre. Desde entonces vive con su mamá en un hotel de Mendoza; se dirigen constantemente al hospital para controlar su evolución. Ahora continúa un proceso de rehabilitación.

 

De acuerdo a su mamá, los especialistas determinaron que es más seguro que viva en el hotel, para evitar la exposición a la pandemia.

 

"Le agradezco a mi familia. Los extraño mucho, extraño a mis hijos. Mi hijo Maxi y su señora habían organizado un bingo virtual y con eso me juntaban plata. Les agradezco a mi papá y a la gente del Ministerio de Salud que nunca nos han abandonado, ellos se encargaron de todo. Yo estoy sin trabajo, no tenemos mutual, de otro modo sería imposible. Gracias a las personas que nos ayudaron, gracias a Carlo Acutis y a la Virgen de Guadalupe”, sostuvo Lucía.

 

 

El deporte, la vida

 

“Él hacía boxeo y musculación conmigo. Aparte de eso, practicaba MMA. Estos son entrenamientos a los que hay que dedicar mucho tiempo pero dan poca devolución, no hay ganancias significativas, el que hace esto es porque quiere mucho el deporte”, señaló Matías Cabrera para remarcar el espíritu deportivo de Ramiro.

 

Para su entrenador, el deporte fue el reflejo de su vida: tras haber pasado un difícil combate en el octágono, el joven finalmente ganó la pelea. “Tanto él como su familia son muy buenas personas, atentas y muy solidarias, ayudan mucho a los demás; de hecho, me ayudaron muchísimo con mis cirugías, cuando sufrí siete ACV por mi problema de malformación arteriovenosa. Ahora quien lucha es él y lo más difícil ya pasó”, dijo.

 

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