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Aníbal Jesús Domínguez, el rey del güiro

Hacía publicidad callejera pero se inclinó por la música. Era presentador, locutor y animador de Los Playeros, pero aprendió a tocar el instrumento y ganó otro protagonismo.

Por Jhonny Díaz
| 22 de noviembre de 2020

Aníbal Jesús Domínguez tenía una pequeña moto con la que hacía publicidad callejera en sociedad con Aldo Frola, y les iba bastante bien. Hasta que un día llegó a su casa del barrio Jardín San Luis Alcides Berardo, un músico de Río Cuarto que en esa oportunidad venía de San Francisco del Monte de Oro y a quien había conocido tiempo atrás.

 

Alcides se entrevistó con Aníbal para ofrecerle que se sumara al grupo Los Playeros como presentador-animador. El publicista aceptó.

 

 

 

Oriundos de la ciudad "imperio" del sur cordobés, los hermanos Berardo eran los líderes de esa banda y junto a su padre, don Ricardo, vivían en El Chorrillo, San Luis. Su actividad principal era la distribución de fiambres en la provincia cuyana, pero su pasión musical podía más.

 

Los Playeros era una conformación musical reconocida en la zona de Río Cuarto y su área de influencia, pero querían hacer base en San Luis. Para eso debían tener músicos puntanos o de la zona, y eso fue lo que hicieron.

 

"Después de conocer a otros integrantes del grupo y de algunos preparativos, debuté el 19 de agosto de 1978 en Pista y Salón Maipú. Estuve con ellos 33 años", dice hoy Aníbal Jesús, más conocido como "El Güiro" Domínguez.

 

En esa época lo integraban "Pepe" Cacace, Miguel Reinoso, Ripoll y Alcaraz, entre otros. Eran siete arriba del escenario, aunque llegaron a ser trece músicos y había que sumar a los ayudantes, también llamados "plomos".

 

 

 

"Reconozco que al principio tenía miedo, estaba un poco nervioso, ellos eran un grupo musicalmente fuerte y ampliamente conocido. Eso no dejaba de ser una preocupación y pensaba que me podían faltar fuerzas”, acepta.

 

Tuvo que optar por la agencia de publicidad callejera o la música. "Un día hablé con Aldo, hicimos cuentas y opté por seguir con Los Playeros pese a que nos iba bastante bien. A los cuatro meses de habernos iniciado compramos un Renault 4L de color verde", recuerda como si fuera hoy.

 

"Si bien es cierto que los chicos ya eran portadores de una linda fama, nada fue fácil en sus comienzos. Muchos fines de semana no había salones bailables, por lo que la familia Berardo optó por hacer bailes al aire libre en su propia casa", cuenta.

 

 

 

"El espacio era de buenas dimensiones y cerrado con un alambre perimetral, por lo que con el tiempo tuvimos que levantar paredes hasta la altura del dintel. Al igual que en el salón de la Villa de la Quebrada, todo eso fue un esfuerzo nuestro, de los músicos, en el que dejamos parte de nuestros pulmones. Fue así, le guste a quien le guste. Nos encargábamos de hacer la mezcla, poner ladrillos y acarrear arena o ripio; de día éramos albañiles y de noche, músicos", manifiesta con firmeza.

 

Los Playeros se transformaron en un verdadero suceso, todos querían bailar su música. "Había fines de semana que teníamos dos o tres bailes por noche acá en la ciudad, hasta que tuvimos que agregar los matiné de los domingos, que eran de 17 y hasta la medianoche, haciendo presentaciones de unos 20 a 25 minutos en cada baile. Una orquesta hacía de soporte, entre ellos Los Apaches, un grupo de jóvenes a quienes Alcides fue puliendo hasta llegar a lo que ellos pretendían", dijo Aníbal.

 

 

 

La familia Berardo recorría el interior provincial vendiendo fiambres pueblo por pueblo; eso les valió mucho porque aprovechaban para vender el show. Sus éxitos habían traspasado los límites provinciales. Así, lograron llevar su música a Mendoza: primero fueron los pueblos y después, el Gran Mendoza. "Allá éramos verdaderos ídolos. La gente nos pedía cada día más, había fines de semana que no volvíamos a San Luis".

 

"Muchas veces sentí que mis fuerzas fallaban o estaba muy cansado. Se lo hice saber al 'Flaco' Alcides y recuerdo que me dijo: 'Mirá, vos tenés que aprender a tocar el güiro' y así fue. En un viejo 'combinado', escuchando al Cuarteto Imperial, fui sacando ritmo y ganando confianza, así que arriba del escenario hacía las dos cosas: presentaba el grupo y tocaba el güiro", detalla el músico.

 

 

 

La partida de Alcides les dejó un gran vacío, hicieron una reunión entre todo el grupo y él expuso sus razones. Muchos no querían que se fuera, pero después de un largo silencio, su ida se concretó. Con él se fueron tres músicos: Alcaraz, Ripoll y Lucero, quienes al tiempo volvieron cuando Alcides ya estaba instalado en Buenos Aires. Después vendría su éxito y la fama.

 

"Los éxitos en Mendoza se fueron sucediendo de manera vertiginosa, recorríamos la provincia de punta a punta con los salones llenos, con más de dos mil y tres mil personas. Nos invitaban a programas televisivos o radiales. Tuvimos activa participación en distintos eventos muy populares como en Pie de Lazo y en el aniversario del Videla Música Show, en el que también estuvo invitado Alcides. Fuimos uno de los números fuertes en el estadio 'Malvinas Argentinas', esa noche hubo más de 45 mil personas. No lo podíamos creer", sostiene orgulloso Domínguez.

 

 

 

El exalumno de la escuela Lafinur evoca: "La Casona en San Martín y avenida España fue otro verdadero emblema para el famoso grupo. Los éxitos eran continuos y la concurrencia, masiva. Fue un logro inesperado para el grupo, que estuvo en ese lugar por mucho tiempo. Lamentablemente, el edificio fue derrumbado por razones ajenas a nosotros y debimos buscar otros rumbos. Sus bailes aún se recuerdan".

 

El expublicista también tuvo su programa radial en FM Líder cuando funcionaba en el barrio Estrella del Sur y lo cuenta así: "Una noche, en uno de los bailes del club Pringles, Víctor Berardo me ofreció hacer un programa de música variada, de lunes a sábado. Acepté de inmediato y estuve unos 12 años al aire con 'Música para todos'. Me acompañaba Martín Sosa, un gran operador. Con el tiempo les cedí el lugar a mis hijas Andrea y Carolina, acompañadas de Marcos Arrieta. Yo me encargaba de toda la producción, clientes, ventas e invitados. Fue una linda época".

 

 

 

La empresa —porque así se podría calificar a este grupo— tenía todo, estaba plenamente identificada con San Luis. Los Playeros fueron los primeros en tocar hasta en tres bailes en una noche y ser precursores de la música cuartetera en esta zona del país. Con el tiempo fueron sumando experiencia y seguidores; eso les valió ser muy reconocidos y queridos.

 

Cuentan que Víctor Berardo, quien era reacio y esquivo a realizar las giras, solía decir: "¿Para qué vamos a tocar afuera? Nuestra gente esta acá, la comida de Los Playeros está en San Luis, acá nos tenemos que hacer fuertes y tocar todos los fines de semana con el público que tanto nos sigue". Para Domínguez, "tenía razón, como la tenía Alcides, porque quería que el grupo creciera y se hiciera conocido en Mendoza, San Juan y La Rioja".

 

Domínguez agrega que Alcides y Víctor eran quienes diseñaban la vestimenta a usar en cada presentación. Muy pocos grupos locales vestían como ellos, cada fin de semana tenían ropa y zapatos nuevos. "Fue una muy linda época", evoca.

 

 

 

Un infarto frenó el accionar del expublicista. Su salud se complicó con una neumonía y una pulmonía, por lo que debió ceder su lugar en el famoso grupo. Cuando se estaba recuperando, un ACV volvió a sacudir sus fibras íntimas y la pasión por su trabajo entró en un impasse. Su trajinada vida le estaba pasando factura.

 

Aunque su movilidad no es de las mejores, su memoria no falla: recuerda paso a paso su vida arriba de un escenario donde cosechó cientos de amigos y el reconocimiento eterno de quienes fueron sus compañeros, aunque hoy Víctor Berardo no esté y Alcides siga siendo exitoso en el resto del país.

 

 

 

"Tal vez sea yo el culpable de no estar más tiempo en mi casa con mis hijos y terminar de verlos crecer, pero fue la vida que elegí, la que me llevó a recorrer buena parte del país. Siempre había una invitación, además teníamos actividad de lunes a lunes, fue una vida de trotamundos difícil de igualar. Hoy los tiempos son otros y uno se va poniendo grande como para tener el ritmo que impone la noche", admite.

 

Hoy el "Rey del güiro", como en algún momento se lo llamó, se recupera de su último ACV en la casa de sus amigos Mery Britos y Adrián "El Gringo" Romero, y de los hijos de la pareja, Lautaro y Luisana, en el barrio Eva Perón.

 

Quien fue publicista, locutor, presentador, animador y músico es hijo de Andrea Lucero y de Tránsito Domínguez. Hermano de Amílcar, Carlos, Oscar, Luis, Jorge y Aldo (ambos fallecidos).

 

Aníbal Jesús tiene tres hijos: Rosa Andrea, Carolina Vanesa y Pablo; y siete nietos: Celeste, Jonathan, Ulises, Ailin, Sol, Cristian y Daniel.

 

"Estoy muy bien, feliz, voy paso a paso con mi salud, bien medicado y cumpliendo el tratamiento. Tengo el amor de mis hijos y de mis yernos. También está con nosotros la señora Teresa Vilma Carrasco, otra gran compañera; más no puedo pedir".

 

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