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Clima complicado: el año más seco de la década y el verano con menos lluvias

El Servicio Meteorológico Nacional confirmó que en los últimos 20 años solo en 2003 llovió menos. Y en su pronóstico anticipó que hasta enero de 2021 habrá menos precipitaciones.

Por Matías García Elorrio
| 08 de noviembre de 2020
El dique de La Huertita, uno de los más afectados, está unos 15 metros por debajo del valor normal.

Según datos proporcionados por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) estos diez meses del año ya son los más secos de la década y ocupan el segundo lugar de los últimos veinte años. Entre enero y octubre se registraron 252,4 milímetros de lluvias, apenas por encima del año más seco que fue 2003, cuando el agua caída fue menor y llegó a los 248,5 milímetros. Pero, además, superó las marcas de otros años de sequía como el 2009, cuando marcó 262,4; también durante 1969, que fue de 286,7, y el 1988, cuando llovieron 297,4 milímetros.

 

Las estadísticas también muestran que en la ciudad de San Luis para esos años las precipitaciones fueron: 193,7 milímetros para 2003; 214,9 en 1971; 219,7 este año; 251,2 en 2009 y 259,8 para 1968.

 

Los registros que lleva la Red de Estaciones Meteorológicas (REM) para los últimos cinco años también muestran una confirmación de la tendencia en la ciudad de San Luis donde hasta el 31 de octubre la cantidad de lluvia caída fue de 267,7 milímetros y fue la menor del lustro. Por ejemplo, el año pasado el agua caída fue de 344,3 milímetros para los 10 meses de ese año. También en 2018 fue mayor el registro, ya que alcanzó los 385,6, y en 2017 se superó ese número, ya que fueron 596,8 los milímetros de lluvias. Y en 2016 se repitió, porque se registraron 443,2.

 

Cindy Fernández, pronosticadora del Servicio Meteorológico Nacional, anticipó a El Diario de la República que esta tendencia va a continuar durante lo que queda de noviembre, diciembre y enero, trimestre más propicio a la caída de agua: “El pronóstico extendido indica que para la provincia de San Luis hay una alta probabilidad (entre 50 y 55 por ciento) de que el próximo trimestre tenga lluvias inferiores a las normales, para ese mismo período. Por supuesto que se esperan lluvias en estos tres meses, pero es muy posible que llueva menos de lo normal”, afirmó desde las oficinas centrales en Buenos Aires.

 

 

 

 

En su Pronóstico Climático Trimestral (PCT) que la institución publicó hace pocos días anuncia, además, que en las provincias de La Rioja, Catamarca, Tucumán, Jujuy y el este de Salta es más probable que las temperaturas medias registren valores normales para la época, mientras que para el resto del país es más probable tener un trimestre con temperaturas superiores a las normales. Y en ese sentido destaca al oeste patagónico, la región de Cuyo y el Litoral con probabilidades media y alta (45-55 por ciento) de esta tendencia.

 

En cuanto a las precipitaciones, gran parte de Argentina podría continuar con déficits de lluvias durante este trimestre. El centro y este Patagónicos y las regiones de Cuyo, Pampeana y Noreste tienen una mayor probabilidad de precipitaciones inferiores a las normales, especialmente en las provincias del Litoral, San Luis y Córdoba, donde la factibilidad de esta tendencia es alta.

 

 

Trimestre seco

 

También el meteorólogo y docente de la Universidad de La Punta, Walter Maza, coincidió con ese pronóstico ya que en su informe “Singularidades climáticas en la ciudad de San Luis (período: 2011-2020) y pronóstico estacional para la provincia” destacó que en el período mayo-septiembre de 2020 “la intensidad de sequedad fue severa”. Y aclaró que se denomina así cuando los valores son de los más bajos en veinte años.

 

En el análisis de las lluvias caídas explicó que “entre los excesos significativos de precipitaciones mensuales se destacan los ocurridos en febrero de 2014 y febrero de 2015, mientras que los lapsos con déficit continuo de precipitaciones, tomando como referencia las lluvias mensuales normales (que es el promedio de 30 años), sucedieron entre diciembre de 2018 y marzo de 2019. Desde julio de 2019 a octubre de 2019 y entre diciembre de 2019 hasta octubre de este año”.

 

 

 

 

También señaló que “el cambio esperado en las precipitaciones arroja déficit para el mes actual y un repunte para diciembre, pero la escasez de pluviosidad se manifiesta nuevamente en enero, a excepción del norte provincial, que denota valores levemente superiores a los normales”.

 

En su informe, Maza detalló también las previsiones meteorológicas para el verano y concluyó que “los modelos analizados prevén un 90 por ciento de probabilidad de que persista el fenómeno de 'La Niña' hasta enero de 2021, con intensidad moderada pero eventualmente intensa, lo que indicaría una buena correlación y mayor a lo habitual, para que en el centro del país se den condiciones de un déficit de precipitaciones (inferiores a lo normal) y un verano más cálido”. Y advirtió que de persistir el ambiente generalizado seco, “esto podría originar, por ejemplo, un escenario o ambiente propicio para posibles incendios forestales”.

 

 

Un año difícil

 

Este año la sequía afectó principalmente a 16 de los 19 diques de la provincia, que permanecen bajo cota. Incluso algunos han llegado a su menor nivel histórico, como el de La Huertita, que está unos 15 metros por debajo del valor normal. Otros espejos de agua que exhiben números negativos preocupantes de almacenamiento son el de Luján, que marca -11,60 metros; y los de Nogolí, Esteban Agüero y La Estrechura, con casi 10 metros por debajo del valor promedio. Además, otros, como Paso de las Carretas, El Saladillo, San Felipe, Las Palmeras y Cruz de Piedra, tienen su caudal entre 2 y 9 metros bajo cota. La Florida registra poco más de un metro, al igual que el dique Villa General Roca. Y los embalses Boca del Río, Potrero de los Funes, Berta Vidal de Battini y Piscu Yaco muestran cifras bajo el cero, aunque no superan el metro.

 

Pero lo que más se sufrió en la provincia fueron los incendios forestales que este año, hasta fines de octubre, sumaban unas 125 mil hectáreas arrasadas por el fuego, según cifras oficiales. El relevamiento realizado por la Secretaría de Medio Ambiente y Parques señaló que las áreas más afectadas fueron Villa del Carmen y Papagayos en el Departamento Chacabuco con 35 mil hectáreas perdidas; y las localidades de El Suyuque junto con Los Molles del Departamento Belgrano, donde se quemaron otras 12 mil. Y la peor consecuencia es que la recuperación total de los ecosistemas en las zonas afectadas podría demandar hasta 40 años.

 

En octubre también se sufrió una ola de calor muy importante cuando el domingo 18, Día de la Madre, en casi todo el territorio provincial las temperaturas se ubicaron cerca de los 40 grados. Según la REM, en San Luis el termómetro marcó 38,4°, en Villa Mercedes 36,8°, en Beazley 39,6° y en Justo Daract, 39,4°.

 

Otro dato inquietante para ese mismo mes fueron las seis alertas por vientos fuertes que se informaron los días 3, 10, 19, 24 y 28 de octubre. Pero también hubo durante el año otros avisos por fuertes ráfagas el 14 de enero, el 13 de marzo, el 6 y 27 de abril, el 4 y 11 de mayo, y el 10 de agosto. Y en todos los casos se cumplieron.

 

La REM publicó en su informe de vientos que el 25 de octubre Dónovan fue el lugar donde las corrientes de aire se sintieron más fuertes, con registros que alcanzaron los 106,2 kilómetros por hora. Ese día, El Amago quedó segundo con 94 y el tercer lugar lo ocupó la zona del aeropuerto del Valle del Conlara, con 80 kilómetros por hora.

 

Otro día complicado por el efecto de los vientos fue el pasado 20 de octubre, cuando las ráfagas que se desataron en la capital durante la madrugada provocaron la caída de al menos 50 árboles en distintos puntos de la ciudad. También fueron afectados dos carteles publicitarios, gran parte del tendido eléctrico y hasta se dañó un vehículo estacionado, que terminó abollado porque uno de los paraísos se le cayó encima.

 

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