Escuchá acá la 96.3

Escuchá acá la 96.3
X

Ariel Balza fue condenado a 5 años de prisión efectiva por golpear a su ex

El 23 de marzo de 2014 el árbitro le pegó a Paola Guzmán hasta quebrarle la mandíbula. 

Este jueves el hombre fue condenado por la Cámara Penal 1 de Villa Mercedes. Estuvieron casados 15 años y tienen dos hijos. El acusado dijo que la piña, que le quebró la mandíbula a la mujer, se la dio el amigo de ella por accidente.

 

Hasta este jueves Walter Ariel Balza fue un hombre libre. Pero a las 16:45 el árbitro se enteró, cuando escuchaba el fallo de la Cámara Penal 1, que acababa de perder eso que hasta entonces jamás le había faltado, ni hace casi seis años cuando de un golpe le fracturó la mandíbula a Paola Guzmán, la madre de sus hijos, ni cuando atropelló con su auto a un joven, a quien dejó cuadripléjico, y huyó de la esquina del accidente. Perdió la libertad. El tribunal de Villa Mercedes lo condenó a cinco años de prisión por atacar a la mujer.

Fue hoy (jueves), recién a las 10:30, cuando la Cámara les informó a los abogados de Guzmán y de Balza que en dos horas continuaría el debate oral. La última audiencia había sido el jueves 6, cuando el defensor, Pascual Celdrán, había planteado la nulidad del juicio. A su criterio, los plazos de suspensión del debate estaban excedidos y eso había causado una "afectación a los principios de inmediatez e inmediación".

Al pedido de la defensa lo resolvería un nuevo tribunal, que debía ser conformado de inmediato. Los jueces que finalmente asumieron esa tarea fueron María Silvia del Castillo de Insúa, Fernando Pascuet y Aníbal Astudillo.

 

 

Y hoy, a las 12:30, cuando comenzó la audiencia, los jueces de la Cámara Penal 1, Virna Eguinoa, Hernán Herrera y Sebastián Cadelago Filippi, comunicaron la resolución de sus pares. Informaron que el otro tribunal había rechazado la recusación hecha por la defensa y,  en consecuencia, no hizo lugar al planteo de nulidad.

Dicho eso, la audiencia continuó. Celdrán avisó que su cliente, quien no había hablado al inicio del debate, ahora deseaba hacerlo. Primero hizo un breve repaso de la vida que llevó con Paola, la madre de sus dos hijos, cuando todavía eran pareja, y de los problemas que le acarreó estar acusado de la agresión. Se quedó sin trabajo y perdió la oportunidad de relacionarse con sus hijos. Después habló de la noche por la cual tenía en juego su libertad: la del 23 de marzo de 2014.

Ese día, entre las 21 y las 22, cuando volvía de un partido de Jorge Newbery, con un amigo y el hijo de su amigo en un auto, en Carlos Pellegrini y Mitre, advirtió a su ex con otro hombre en un coche. Se bajó del vehículo y se fue hasta donde estaba la mujer. Quería hablar con ella, según él.

Así caminaron unas tres cuadras, discutiendo. Detrás lo siguió Barroso, el hombre con el que la había encontrado. "Me puse tan mal cuando la veo, que me pongo a discutir con el tipo", contó. Ahí empezó una pelea a puño limpio.

 

Una versión increíble

Balza dijo que, en un determinado momento, sintió que su ex lloraba. Fue, según él, en el preciso instante en que él se había agachado para no recibir una trompada de Barroso que iba directo a su rostro. Lo que quiso dar a entender es que, accidentalmente, el otro hombre le había pegado a su ex la piña que le quebró el mentón.

Luego de su declaración, empezaron los alegatos. Lo primero que expresaron los abogados de la víctima, Alberto Mariani y Laura Capobianco, es que lo que acababa de contar el árbitro no era creíble. Señalaron también que la lesión que sufrió su cliente fue producto de "un golpe de fuerza destructiva" y que no se trató de un hecho aislado sino de una acción premeditada. "Paola fue sobreviviente de un homicidio", resaltó Mariani.

Para los abogados, la existencia de la agresión quedó más que acreditada, no solo por el relato de la víctima, que fue "claro y contundente", sino también por los informes médicos, en los que constataron las consecuencias físicas y psíquicas a causa de la golpiza, y por la reconstrucción del hecho que hicieron el 26 de diciembre pasado, la cual "coincidió con las circunstancias de tiempo y lugar" relatados por la denunciante. Por todo eso pidieron que el árbitro fuera condenado a la pena máxima, diez años de cárcel.

A su turno, el fiscal Néstor Lucero manifestó que se trató de un "hecho de lesiones graves mediando violencia de género". Comparó el testimonio de Paola con el del acusado. "El primero cobra veracidad mientras el segundo carece de credibilidad", sintetizó.

Remarcó que existió violencia, psicológica, económica y patrimonial. Para el fiscal, no había dudas de que Balza atacó a su ex y, por eso, solicitó que lo sentenciaran a siete años de prisión.

Celdrán, por su lado, subrayó que "no quedó acreditada la autoría ni la premeditación". También enumeró las consecuencias que la causa le significó a su cliente.

Para él, no había  fundamento para una condena privativa de la libertad. Requirió, entonces, su absolución y pidió que, en caso de ser sentenciado, mantuviera la libertad y contemplaran la voluntad de su cliente para comparecer al debate, la edad de sus padres; y ofreció como fianza real la casa donde vive.

Después de un par de horas de deliberación, el tribunal condenó al árbitro por "lesiones graves calificadas por el vínculo y por haberse cometido en un contexto de violencia de género".

"Tengo que agradecer que se haya hecho justicia después de tanto tiempo, pero no sé si es reparadora la condena de cinco años. Me gustaría que hubiera sido mayor", expresó Paola, cuando salió de la sala. "Había perdido las esperanzas. Pensaba que (Balza) podía llegar a quedar libre o, quizás, recibir una condena de tres años, que es excarcelable. Pensé muchas cosas", agregó la mujer, que estuvo al borde del llanto cuando recordó que la noche del 23 de marzo de 2014, cuando el padre de sus hijos le acababa de fracturar el rostro con sus manos, sintió que esos podrían tratarse de sus últimos segundos de vida.

 

Línea 144 - Atención a víctimas de violencia de género

Gratuita, anónima, nacional y disponible las 24 horas del día, los 365 días del año.

Compartir en facebook
Compartir en twitter
Compartir en whatsapp
TAGS
COMENTARIOS

Ariel Balza fue condenado a 5 años de prisión efectiva por golpear a su ex

El 23 de marzo de 2014 el árbitro le pegó a Paola Guzmán hasta quebrarle la mandíbula. 

Fue juzgado y condenado por la Cámara Penal 1 de Villa Mercedes. Foto: Juan Andrés Galli. 

Este jueves el hombre fue condenado por la Cámara Penal 1 de Villa Mercedes. Estuvieron casados 15 años y tienen dos hijos. El acusado dijo que la piña, que le quebró la mandíbula a la mujer, se la dio el amigo de ella por accidente.

 

Hasta este jueves Walter Ariel Balza fue un hombre libre. Pero a las 16:45 el árbitro se enteró, cuando escuchaba el fallo de la Cámara Penal 1, que acababa de perder eso que hasta entonces jamás le había faltado, ni hace casi seis años cuando de un golpe le fracturó la mandíbula a Paola Guzmán, la madre de sus hijos, ni cuando atropelló con su auto a un joven, a quien dejó cuadripléjico, y huyó de la esquina del accidente. Perdió la libertad. El tribunal de Villa Mercedes lo condenó a cinco años de prisión por atacar a la mujer.

Fue hoy (jueves), recién a las 10:30, cuando la Cámara les informó a los abogados de Guzmán y de Balza que en dos horas continuaría el debate oral. La última audiencia había sido el jueves 6, cuando el defensor, Pascual Celdrán, había planteado la nulidad del juicio. A su criterio, los plazos de suspensión del debate estaban excedidos y eso había causado una "afectación a los principios de inmediatez e inmediación".

Al pedido de la defensa lo resolvería un nuevo tribunal, que debía ser conformado de inmediato. Los jueces que finalmente asumieron esa tarea fueron María Silvia del Castillo de Insúa, Fernando Pascuet y Aníbal Astudillo.

 

 

Y hoy, a las 12:30, cuando comenzó la audiencia, los jueces de la Cámara Penal 1, Virna Eguinoa, Hernán Herrera y Sebastián Cadelago Filippi, comunicaron la resolución de sus pares. Informaron que el otro tribunal había rechazado la recusación hecha por la defensa y,  en consecuencia, no hizo lugar al planteo de nulidad.

Dicho eso, la audiencia continuó. Celdrán avisó que su cliente, quien no había hablado al inicio del debate, ahora deseaba hacerlo. Primero hizo un breve repaso de la vida que llevó con Paola, la madre de sus dos hijos, cuando todavía eran pareja, y de los problemas que le acarreó estar acusado de la agresión. Se quedó sin trabajo y perdió la oportunidad de relacionarse con sus hijos. Después habló de la noche por la cual tenía en juego su libertad: la del 23 de marzo de 2014.

Ese día, entre las 21 y las 22, cuando volvía de un partido de Jorge Newbery, con un amigo y el hijo de su amigo en un auto, en Carlos Pellegrini y Mitre, advirtió a su ex con otro hombre en un coche. Se bajó del vehículo y se fue hasta donde estaba la mujer. Quería hablar con ella, según él.

Así caminaron unas tres cuadras, discutiendo. Detrás lo siguió Barroso, el hombre con el que la había encontrado. "Me puse tan mal cuando la veo, que me pongo a discutir con el tipo", contó. Ahí empezó una pelea a puño limpio.

 

Una versión increíble

Balza dijo que, en un determinado momento, sintió que su ex lloraba. Fue, según él, en el preciso instante en que él se había agachado para no recibir una trompada de Barroso que iba directo a su rostro. Lo que quiso dar a entender es que, accidentalmente, el otro hombre le había pegado a su ex la piña que le quebró el mentón.

Luego de su declaración, empezaron los alegatos. Lo primero que expresaron los abogados de la víctima, Alberto Mariani y Laura Capobianco, es que lo que acababa de contar el árbitro no era creíble. Señalaron también que la lesión que sufrió su cliente fue producto de "un golpe de fuerza destructiva" y que no se trató de un hecho aislado sino de una acción premeditada. "Paola fue sobreviviente de un homicidio", resaltó Mariani.

Para los abogados, la existencia de la agresión quedó más que acreditada, no solo por el relato de la víctima, que fue "claro y contundente", sino también por los informes médicos, en los que constataron las consecuencias físicas y psíquicas a causa de la golpiza, y por la reconstrucción del hecho que hicieron el 26 de diciembre pasado, la cual "coincidió con las circunstancias de tiempo y lugar" relatados por la denunciante. Por todo eso pidieron que el árbitro fuera condenado a la pena máxima, diez años de cárcel.

A su turno, el fiscal Néstor Lucero manifestó que se trató de un "hecho de lesiones graves mediando violencia de género". Comparó el testimonio de Paola con el del acusado. "El primero cobra veracidad mientras el segundo carece de credibilidad", sintetizó.

Remarcó que existió violencia, psicológica, económica y patrimonial. Para el fiscal, no había dudas de que Balza atacó a su ex y, por eso, solicitó que lo sentenciaran a siete años de prisión.

Celdrán, por su lado, subrayó que "no quedó acreditada la autoría ni la premeditación". También enumeró las consecuencias que la causa le significó a su cliente.

Para él, no había  fundamento para una condena privativa de la libertad. Requirió, entonces, su absolución y pidió que, en caso de ser sentenciado, mantuviera la libertad y contemplaran la voluntad de su cliente para comparecer al debate, la edad de sus padres; y ofreció como fianza real la casa donde vive.

Después de un par de horas de deliberación, el tribunal condenó al árbitro por "lesiones graves calificadas por el vínculo y por haberse cometido en un contexto de violencia de género".

"Tengo que agradecer que se haya hecho justicia después de tanto tiempo, pero no sé si es reparadora la condena de cinco años. Me gustaría que hubiera sido mayor", expresó Paola, cuando salió de la sala. "Había perdido las esperanzas. Pensaba que (Balza) podía llegar a quedar libre o, quizás, recibir una condena de tres años, que es excarcelable. Pensé muchas cosas", agregó la mujer, que estuvo al borde del llanto cuando recordó que la noche del 23 de marzo de 2014, cuando el padre de sus hijos le acababa de fracturar el rostro con sus manos, sintió que esos podrían tratarse de sus últimos segundos de vida.

 

Línea 144 - Atención a víctimas de violencia de género

Gratuita, anónima, nacional y disponible las 24 horas del día, los 365 días del año.

Logín