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Una noche en la jungla, en una nueva edición de LaWallace

Astrid Moreno

Con Faauna como grupo central, el lado salvaje y animal de los puntanos quedó en evidencia en una fiesta colorida.

Vestidos con overoles en colores flúo y rodeados de computadoras y tablas de sonido, Faauna parecía recién llegado de otro mundo, uno salvaje y alegre. Los dos músicos y la bailarina que los acompañó, estacionaron su nave espacial en San Luis, donde se detuvieron por una hora para tocar canciones de otra galaxia.

Pasadas las 2:30 de ayer, la fiesta del ciclo LaWallace en Zona Azul cobró vida al ritmo de una percusión acelerada y constante. Las pantallas que rodeaban el escenario se iluminaron con gráficas que no representaban ninguna forma en especial, pero que generaban un efecto de túnel.

A los pocos minutos, Stefanía Spark y Cristian Del Negro, también conocido como “Color Kit”, comenzaron a cantar “Se divisa” en un estilo que combinaba cumbia con electrónica y rap, al que le sumaron unos toques de reggae.

Mientras tanto, Camila Batiz se deslizaba entre los cantantes para bailar al ritmo de la convergencia de géneros que proponían. Con movimientos entre eléctricos y fluidos, la bailarina desarmaba, rompía y fraccionaba su cuerpo para luego volverlo a unir cuando los temas llegaban a su punto máximo.

Los tres artistas usaron el mismo overol, que por momentos parecía un pijama para niños por el juego de colores y figuras. Es la misma ropa que utilizaron para las imágenes de su nuevo cd, llamado “Tropicalipsys now”, que estará disponible en formato digital a partir de abril.

Con temas como “San Pedro”, “Wellcam tridimension” y “El grillo”, el público acompañó la música con los brazos en un aleteo firme y parejo e hizo que sus cuerpos rebotaran en sincronía con la “cumbia de la jungla”, como la propia banda cataloga a su estilo.

Pero el momento más impactante llegó cuando Stefanía se sacó el overol y tomó el escenario para ella sola. En un bikini en tonos metalizados y con unas medias de red que apenas cubrían sus piernas, la campeona mundial de twerk—un estilo de baile que se destaca por sus movimientos de cadera y muslos— lustró el piso del lugar con su cuerpo; se retorció cual serpiente en el suelo innumerables veces, para luego erguirse con saltos acrobáticos otras tantas más.

Luego de “Semenota”, “Psycubia” y “Me gustan todes”, el grupo invitó a subir al escenario a quienes quisieran bailar con ellos el último tema de la noche, “Hasta abajo”. Al grito de “gracias San Luis” le cedieron el escenario a la dj Candela Lara, o “La Black Jagg”, que tocó hasta las 4:45.

El cierre estuvo a manos del dj villamercedino Pato Smink, quien si bien nació en Buenos Aires, se crío en San Luis. El joven, que saltó a la fama por musicalizar un segmento del programa radial de Lalo Mir, tomó la posta y combinó las canciones de reggaetón de moda con un vivo de bongos que marcó la diferencia en una noche salvaje en la fauna.

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Una noche en la jungla, en una nueva edición de LaWallace

Con Faauna como grupo central, el lado salvaje y animal de los puntanos quedó en evidencia en una fiesta colorida.

La parte animal. Cristian Del Negro con su teclado móvil. El grupo dio una demostración de música bailable, electrónica espacial y twerk. Animadores de una fiesta de largo aliento. Foto: Nicolás Varvara.

Vestidos con overoles en colores flúo y rodeados de computadoras y tablas de sonido, Faauna parecía recién llegado de otro mundo, uno salvaje y alegre. Los dos músicos y la bailarina que los acompañó, estacionaron su nave espacial en San Luis, donde se detuvieron por una hora para tocar canciones de otra galaxia.

Pasadas las 2:30 de ayer, la fiesta del ciclo LaWallace en Zona Azul cobró vida al ritmo de una percusión acelerada y constante. Las pantallas que rodeaban el escenario se iluminaron con gráficas que no representaban ninguna forma en especial, pero que generaban un efecto de túnel.

A los pocos minutos, Stefanía Spark y Cristian Del Negro, también conocido como “Color Kit”, comenzaron a cantar “Se divisa” en un estilo que combinaba cumbia con electrónica y rap, al que le sumaron unos toques de reggae.

Mientras tanto, Camila Batiz se deslizaba entre los cantantes para bailar al ritmo de la convergencia de géneros que proponían. Con movimientos entre eléctricos y fluidos, la bailarina desarmaba, rompía y fraccionaba su cuerpo para luego volverlo a unir cuando los temas llegaban a su punto máximo.

Los tres artistas usaron el mismo overol, que por momentos parecía un pijama para niños por el juego de colores y figuras. Es la misma ropa que utilizaron para las imágenes de su nuevo cd, llamado “Tropicalipsys now”, que estará disponible en formato digital a partir de abril.

Con temas como “San Pedro”, “Wellcam tridimension” y “El grillo”, el público acompañó la música con los brazos en un aleteo firme y parejo e hizo que sus cuerpos rebotaran en sincronía con la “cumbia de la jungla”, como la propia banda cataloga a su estilo.

Pero el momento más impactante llegó cuando Stefanía se sacó el overol y tomó el escenario para ella sola. En un bikini en tonos metalizados y con unas medias de red que apenas cubrían sus piernas, la campeona mundial de twerk—un estilo de baile que se destaca por sus movimientos de cadera y muslos— lustró el piso del lugar con su cuerpo; se retorció cual serpiente en el suelo innumerables veces, para luego erguirse con saltos acrobáticos otras tantas más.

Luego de “Semenota”, “Psycubia” y “Me gustan todes”, el grupo invitó a subir al escenario a quienes quisieran bailar con ellos el último tema de la noche, “Hasta abajo”. Al grito de “gracias San Luis” le cedieron el escenario a la dj Candela Lara, o “La Black Jagg”, que tocó hasta las 4:45.

El cierre estuvo a manos del dj villamercedino Pato Smink, quien si bien nació en Buenos Aires, se crío en San Luis. El joven, que saltó a la fama por musicalizar un segmento del programa radial de Lalo Mir, tomó la posta y combinó las canciones de reggaetón de moda con un vivo de bongos que marcó la diferencia en una noche salvaje en la fauna.

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