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Murió Raquel Weinstock

La escritora, licenciada en Letras y columnista del semanario "La Opinión" falleció este lunes al mediodía. Dolor en el ámbito cultural local. 

Por redacción
| 24 de febrero de 2020

De alguna manera u otra Raquel Weinstock siempre se las arregló para estar cerca de la literatura. Como escritora a veces, como lectora casi siempre o como jurado en algún concurso que alentaba a las nuevas generaciones a mostrar sus creaciones. Mujer de carácter fuerte, que no tenía problemas en discutir una y mil veces ante lo que consideraba injusto, la licenciada en Letras falleció este mediodía. Tenía 67 años.

 

La vida de Raquel estuvo signada por los inconvenientes de salud, que supo sortear con su reconocida fortaleza. Tenía 36 años cuando le amputaron una pierna a causa de una trombosis, pero esa falta no le impidió criar a sus hijos y enfrentar lo que viniera sin que si quiera pareciera que tenía una disminución física.

 

Ese fue uno de sus tantos méritos vitales, pero no el único. Gran conversadora, columnista del semanario “La Opinión” desde que se reeditó, mujer preocupada por el bien común, Weinstock supo traducir desde su silla de ruedas a un mundo que no siempre es amable para los discapacitados.

 

Como Raquel era una defensora de la palabra, nunca le tuvo miedo ni resquemor a reconocerse como discapacitada. A partir de ese reconocimiento, literal y vital, luchó por los derechos de quienes conviven con ella: por ramplas en las calles de la ciudad, por el respeto a las leyes que los defienden y por la promulgación de más facilidades para quienes tienen la vida difícil. Cuando fue funcionaria del área, no dudó en pelearse una y mil veces con sus colegas, a los que les reclamaba el desconocimiento de las normas que regulan a los convalecientes.

 

Instalada en su casa de Potrero de los Funes, la escritora decidió hace unos años restringir al mínimo su arribo a la ciudad, cansada de que automovilistas, policías y toda la fauna citadina la atropelle con indolencia –uno de los defectos que más la irritaban- en sus derechos. Solo venía ante algún compromiso ineludible o una presentación literaria.