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Álvaro, el cafetero del Paseo del Padre que ya recorrió seis países

Tiene 21 años. Trabajó unos meses en Canadá y con los ahorros que hizo en ese país pudo instalar un puesto móvil. Ahora proyecta viajar a Tailandia.

Por redacción
| 12 de julio de 2020
Con sabor a ruta. Los productos que ofrece, al igual que la idea del carrito, están atravesados por los aprendizajes que adquirió a lo largo de sus viajes.

“El frío no es motivo para dejar de trabajar”, dice Álvaro Araya, un joven de 21 años que tiene la cafetería móvil AMAG Coffee, en el Paseo del Padre en la ciudad de San Luis, mientras prepara su puesto para arrancar la jornada. Una vez que calentó la máquina espresso, todo está listo para vender café al paso, con el toque especial de un “barista” que educó su paladar a lo largo de las rutas y los países.

 

Su carrito cuenta con distintas variedades de café, como el irlandés, el cortado, la lágrima, entre otros. También ofrece productos salados y dulces, como tortitas, budines y cookies. Los clientes pueden disfrutar el producto en el puesto o llevarlo en vasos descartables. Incluso cuenta con servicio de delivery, en el que lo ayuda su prima, Renata Garraza.

 

El puntano instaló el emprendimiento una semana y media antes de la conclusión de la cuarentena. Cuando empezaron a habilitar las actividades laborales, le llevó poco más de siete días preparar la documentación necesaria y ahora hace más de un mes que está en actividad. “Por suerte tenía ahorros, pero escatimé los gastos, solo me limité a la comida”, dijo al graficar cómo hizo para arreglárselas en tiempos de pandemia.

 

 

 

“Hay un Álvaro antes y otro después de viajar. Para mí, los viajes son clave. Uno regresa como otra persona"

 

 

 

Al carro lo armó completamente él mismo. Se valió de aplicaciones digitales para el diseño, que desarrolló tras optar por una combinación de distintos carritos que analizó en internet. “Lo hice desde cero; compré desde los caños hasta el último tornillo. Fue todo un desafío porque una cosa es tener la idea, pero cuando lo armás surgen detalles nuevos. Me llevó un mes construirlo”, indicó.

 

Su trabajo actual llega después de vivir años de aventuras en viajes por Latinoamérica, España y Canadá. Este último país le permitió ahorrar para comprar su actual herramienta de trabajo. “La idea de este carrito surgió con un viaje que hice a Canadá, empecé a buscar varias ideas para ver qué podía hacer si volvía a San Luis. El 15 de mayo (del año pasado) estuve en Toronto, donde me quedé por cerca de cinco meses. El objetivo era instalarme, pero es difícil estar allá”, señaló.

 

Dice que extrañaba mucho a su mamá, Claudia, a su hermano Lucas, a su papá Arturo, y a su novia, Emilia. A ello se sumaron los desafíos de cualquier persona que se va del país en busca de un futuro mejor. Aún así, trabajó y pudo ahorrar lo suficiente como para independizarse. En Toronto se desempeñó en la construcción de casas.

 

 

 

El emprendedor armó él mismo el puesto móvil, con diseños que encontró en internet.

 

 

 

“Cuando pasaron tres meses me sucedió que quería estar con mi familia, mis seres queridos. La distancia hay que trabajarla. Lo cierto es que me fui con el objetivo de adquirir una herramienta de trabajo para independizarme y así lo hice. Canadá, como otros lugares, son países que permiten generar ahorro o hacer diferencia; lo complicado es adaptarse, quizá por la cultura que tenemos, no tanto por la frialdad que le atribuyen a los canadienses, porque en sí son ultracálidos, pero no tienen la costumbre de juntarse. Otra cuestión es el idioma. Si bien en Toronto se habla inglés, solo iba con lo que aprendí en la secundaria y con lo que escuchaba de series o películas”, remarcó.

 

 

Seguir los sueños

 

Álvaro asegura tener un espíritu emprendedor que lo llevó siempre a cumplir sus sueños. Recordó que terminó el colegio secundario en el 2015 y al año siguiente empezó a trabajar en una fiambrería para poder ahorrar dinero para viajar. En Año Nuevo del 2017 ya estaba en Bolivia; y luego recorrió Perú, Ecuador y Chile. La aventura la concretó como mochilero.

 

“Hay un Álvaro antes y otro después de viajar. Para mí, los viajes son clave y la verdad uno regresa como otra persona por más corto que sea el recorrido. Son como las vacaciones, que por más que sean de una semana, te marcan por siempre y te las acordás el resto de la vida. Aún tengo la mochila con la que viajé por Latinoamérica. Trato de conocer países de esa manera, con la que uno puede, por ejemplo, sentarse a comer algo con gente que no conoce.  Así se empieza a tomar cosas de los otros; podría decirse que uno sale a aprender”, manifestó.

 

El joven también estuvo en España. Cuando regresó de Canadá, con parte de sus ahorros tomó un viaje con un amigo con el objetivo de buscar trabajo en esa nación del Viejo Continente,  pero aseguró que “fue muy difícil”.

 

De ahora en más proyecta visitar Tailandia. “Cuando le agarrás el gusto a viajar, nunca dejás de planificar. Tailandia está pendiente,  pero si es por viajar, cualquier destino es bueno. Siempre hay que conquistar los sueños", concluyó.

 

 

 

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