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Valentín, un base que a "Costa" de talento quiere seguir creciendo

Juega en Rivadavia de Mendoza y es dueño de un gran potencial. Tiene 20 años y sueña con llegar a la Euroliga.

Por Daniel Valdés
| 30 de julio de 2020
Piensa la jugada. El puntano es una pieza clave en el "Naranja" mendocino que juega la Liga Argentina de Básquet.

Valentín Costa nació con una pelota de básquet bajo el brazo. A los 4 años ya andaba con la "naranja" tirando al aro. Sus primeros pasos fueron en Junín, pero cuando la familia se instaló en San Luis, GEPU fue su segunda casa. En el "Lobo" hizo las formativas hasta que Comunicaciones de Mercedes (Corrientes) se lo llevó. En el Litoral estuvo tres temporadas y sus buenas actuaciones sedujeron al cuerpo técnico de Rivadavia de Mendoza que lo incorporó para la Liga Argentina. A los 20 años está haciendo experiencia en un torneo muy competitivo. Sueña con jugar la Euroliga y dice que si no fuera basquetbolista sería actor.

 

"Elegí el básquet por mi papá que fue jugador profesional —Rafael Costa tiene un largo recorrido y fue campeón con GEPU de la Liga Nacional 1992-93—, y de chiquito lo iba a ver siempre. En esa época vivíamos en Junín, y yo, con 4 años, quise jugar y comencé en el club Junín. Esos fueron mis primeros pasos, es algo que abracé de la cuna creo", aseguró.

 

Mide 1,82 y pesa 80 kilos. Este base, que además de ser un gran asistidor, cuando anda con la mano caliente no le da respiro al aro; es una firme apuesta de Rivadavia de Mendoza. Vive y respira básquet. "El básquet es un factor muy importante en mi vida. Siempre soñé con ser jugador profesional y hoy vivo de esto. No lo tomo como un trabajo, para mí es una gran satisfacción poder vivir de lo que me gusta".

 

 

 

“Abracé el deporte de muy chico. Mi papá fue jugador profesional de básquet y yo lo iba a ver siempre”.

 

 

 

La mayor virtud que tiene es que es un pibe positivo. Tiene buenas energías. Siempre va para adelante. A veces asoman piedras en el camino pero como buen base, las esquiva y busca siempre la mejor opción.

 

Es un apasionado de lo que hace. "Si volviera a nacer no tengo dudas  de que elijo el básquet de nuevo. Si bien es cierto que hice otros deportes, el básquet es mi gran amor, lo elijo hoy y siempre", aseveró.

 

Fanático de Boca y de GEPU. Amante de las milanesas con arroz de mamá Fabiana. También jugó al tenis y un tiempo al fútbol, pero cuando se metió en una cancha de básquet supo desde siempre cuál era su lugar en el mundo. "Disfruto mucho jugar. Soy muy feliz", afirmó.

 

La cancha de básquet es su hábitat natural. Es como el patio de su casa. Cuando está con la "naranja" se le dibuja una sonrisa.

 

Tuvo muchos buenos partidos, pero el que más recuerda es el duelo por Liga Argentina en Ceres frente a Central Olímpico. "Ese día hice un triple doble —13 puntos, 10 rebotes y 10 asistencias—".

 

Se acomodó rápido en Rivadavia. Hoy promedia 6.7 puntos, 3.8 rebotes, 4.2 asistencias y 10.2 de valoración en 23.9 minutos (21 partidos). Llegó para sumar rodaje y hacer experiencia. Y vaya si lo logró. Con el correr de los juegos se ganó un lugar en el quinteto titular y es pieza clave en el andamiaje del equipo. A veces en la vida, como en el deporte, hay que tomar decisiones, y Valentín la tomó: ir a Mendoza por más minutos que le dieran otro empujón a su confianza.

 

Está a gusto en una institución que le brinda todo y le permite desarrollarse como profesional. Entrena duro y es un jugador que asimila con rapidez lo que quiere el DT. Tiene buena lectura de juego. Es un base que siempre se toma un segundo más para elegir la mejor opción. Es joven, pero cuando salta a la cancha parece que tuviera años en la profesión. Asimila bien la presión. Es dueño de una gran personalidad. Tiene un enorme potencial. Sabe que este es el camino correcto que lo va a llevar a buen puerto.

 

Valentín Costa, el basquetbolista al que también le gustaría ser actor, busca tener un final feliz para una película que recién empezó a rodar.

 

 

 

“Soy muy deportista. Jugué al tenis y un tiempo al fútbol, pero el básquet es un factor muy importante en mi vida”.

 

 


Pelota en mano. Junto a su papá, Rafael. Por él se inicio en la disciplina.

 

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