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Refugiados sirios: la mayoría quiere tener la ciudadanía argentina

Hoy son 36 de ellos que viven en San Luis, La Punta y Villa Mercedes: 22 son mayores y el resto, niños, niñas y adolescentes que estudian en diferentes escuelas de la provincia.

Por Matías García Elorrio
| 05 de julio de 2020
Desde Alepo. Maya tiene en brazos a Lila (nació en San Luis); Abelardo y Housip sonríen junto a su padre Joseph. Fotos: Marina Balbo/Martín Gómez.

La mayoría de los 36 ciudadanos sirios que llegaron como refugiados en 2017 y viven en San Luis, La Punta y Villa Mercedes ha decidido tramitar la ciudadanía argentina. Liliana Scheines, coordinadora del Corredor Humanitario San Luis, confirmó que “de las familias que hace tres años que están en la provincia, todos ya obtuvieron la radicación definitiva y ahora tienen muy avanzado el trámite de ciudadanía. Otras que hace menos tiempo que llegaron están haciendo recién la tramitación de la radicación. Pero sí es intención de casi todos ellos tener la ciudadanía argentina y quedarse en la provincia”.

 

El 15 de marzo de 2014 se desató en ese país un conflicto político, bélico y étnico luego de que un grupo de adolescentes que pintó consignas revolucionarias en un muro escolar, en la ciudad sureña de Daraa, fuera arrestado, torturado y asesinado por las fuerzas de seguridad.

 

La provincia de San Luis se convirtió en “Estado de acogida” a través de los trámites realizados ante Naciones Unidas, donde el Comité de Refugiados (Acnur) contacta, traslada y asiste al refugiado que elija venir a San Luis. Para eso se creó el Corredor Humanitario, el organismo público provincial que tiene la finalidad de colaborar en la resolución de la problemática de los refugiados y defiende el Derecho al Asilo y sus Derechos Humanos.

 

Del tiempo que lleva al frente del Corredor Humanitario, Scheines dijo que “ha sido muy linda la labor de poder asistir a estas personas que vinieron de tan lejos, de una situación tan dura como lo es la guerra y además con otra cultura. Hoy vemos —abundó— todo lo que han crecido los más chicos, quienes llegaron con pocos meses de vida o apenas 6 o 7 años, y ya están totalmente integrados. Cómo progresaron en los estudios, el idioma y cómo se pudieron desarrollar libremente”.

 

Además, “con el solo hecho de haber ayudado a esos niños a no ser víctimas de la guerra y que no hayan tenido que sufrir, ya los ayudamos muchísimo. Y si alguna familia hoy decidiera volverse, también sentiríamos que el objetivo se cumplió porque era que no corrieran riesgo sus vidas. Asimismo, toda la provincia ayudó a salvar a estas personas”, sostuvo.

 

 

 

Los testimonios

 

Ibrahim fue el primero que logró tener el documento como ciudadano argentino. Es ingeniero en Energía y por sus conocimientos trabaja en el Ministerio de Medio Ambiente. Su caso fue particular porque llegó solo y, cuando se pudo establecer, convocó a su esposa Abeer (mecánica dental) y a sus hijos Missan (13 años) y Zain (12), que venían desde la ciudad de Latakia. “Decidí hacer mi vida acá en Argentina porque no hay conflictos, hay paz y puedo vivir con mi familia tranquilamente. Pero además me dio trabajo y una casa linda con amigos”.

 

Lana arribó junto a Majb (“Magic” lo apodó el gobernador, Alberto Rodríguez Saá) el 7 de febrero de 2017 y ambos fueron los primeros en llegar. A ellos les tocó la tarea de ayudar a cada uno de los sirios que vinieron después y hasta hoy son sus “embajadores” frente a la sociedad de San Luis, aunque todos —a su manera— ya están incluidos a partir de sus trabajos y de que sus hijos estudian en diferentes escuelas.

 

La joven de 29 años es artista plástica y logró desarrollar su arte primero en el atelier de Mario Lange y después en el Programa Pinta San Luis. “Me gustaría tener la nacionalidad argentina, sería una alegría. Empezamos con el trámite hace un año y ahora estamos esperando”, contó.

 

También recordó que empezaron “con mucho miedo porque al principio era difícil conocer este lugar nuevo y aprender el idioma, que fue lo más importante. Pero, tres años después, puedo decir que conozco algunos lugares más que los que viven acá. Y esto me hace feliz porque me hace sentir puntana”, dijo orgullosa.

 

Su compañero, “Magic”, comentó que a sus amigos y familiares los invitó a venirse a San Luis, aunque explicó que “ahora en Siria, aunque la guerra está ubicada solo en la parte norte en la frontera con Turquía, Rusia e Irán, el problema mayor es la economía, que quedó muy golpeada por el bloqueo que sufre todo el país. Ahora para ellos es casi imposible venir”.

 

El primer año fue el más difícil. Ahora “ya vivimos como los argentinos: comemos asado y tomamos cerveza”. También extraña a su familia y amigos, además de la casa donde vivió siempre. Pero “acá también tenemos amigos, nueva familia y también trabajo”, valoró.

 

 

 

Georgina, Antoine y su hija Joudy (14 años) fueron la tercera familia en llegar, el 12 de marzo de 2017 desde Alepo. Hoy viven en un departamento que alquilan detrás del edificio de la UNSL, sobre calle Almirante Brown. Georgina se dedica a la peluquería a domicilio, mientras que su marido forma parte del equipo de Intendencia de Terrazas del Portezuelo. Y la hija de ambos, quien recibió un implante coclear en diciembre de 2017, tiene doble escolaridad: en la escuela “Jean Piaget” y la generativa “Corazón Victoria”.

 

“Cuando llegamos a la Argentina no sabíamos nada de este país, no conocíamos ni una palabra en español y nos ayudaron mucho en estos tres años. Esperamos que sea así hasta el futuro, porque queremos tener los papeles para ser argentinos”, dijo Antoine, y enseguida pidió: “Ahora queremos conocer el mar de este país”. Y su esposa lo acompañó: “Queremos quedarnos acá porque es mejor para nuestra hija”. Aunque dijeron que extrañan a sus padres, contaron que se comunican con ellos todos los días por WhatsApp. “Entienden que en este lugar estamos mejor”, dijeron.

 

Los jóvenes hermanos Tamer y Maher llegaron desde la ciudad siria de Homs a San Luis el 13 de julio de 2017. Hoy viven en un departamento que pudieron alquilar en el barrio AMPPyA de la capital. Tamer tiene 26 años y estudia el Profesorado de Inglés en el Instituto de Formación Docente Continua (IFDC); mientras que Maher (24 años) cursa la carrera de Producción Musical en la Universidad Nacional de San Luis (UNSL).

 

“Creo que el próximo año vamos a ser argentinos”, mencionó Maher con seguridad. “La idea con mi hermano es tener la ciudadanía porque nosotros vinimos acá para quedarnos, no para volvernos”, insistió. Y para que quede claro el objetivo, aseguró: “Me gustan mucho las milanesas”.

 

Al principio, dijo que “fue difícil porque no sabíamos el idioma y además no conocíamos la sociedad de este país, pero a los seis meses me inscribí en la universidad para empezar a estudiar. Ahora estoy cursando el tercer año y mi hermano comenzó el año pasado el Profesorado de Inglés. Hoy nos va muy bien y todo está mejor”, contó el joven sirio sobre los tres años que llevan como refugiados en San Luis.

 

 

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