13°SAN LUIS - Domingo 20 de Septiembre de 2020

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La soja irá en busca de una revancha tras un año malo

La sequía, altas temperaturas y un contexto económico desfavorable provocaron grandes pérdidas en San Luis. Las 150.600 toneladas fueron la cosecha más baja en una década.

Por Marcelo Dettoni
| 13 de septiembre de 2020
Malezas. A pesar de la seca hubo un alto nivel de emergencia y también plagas.

La campaña de la soja 2019/2020 será fácilmente olvidada por los productores puntanos. El clima no fue un aliado y eso conspiró contra los rindes, que terminaron siendo los más bajos de la década, a pesar de que la superficie sembrada (238.200 hectáreas) fue un 14% mayor que el ciclo pasado.

 

Sequía prolongada en la época del desarrollo de la planta, algunos eventos de granizo y temperaturas demasiado elevadas durante el llenado de granos resultaron una combinación nociva para la oleaginosa, que apenas entregó 8,3 quintales por hectárea de promedio ponderado, según los números finales que arrojó un informe de la Bolsa de Cereales de Córdoba, que calculó en 57.400 las hectáreas perdidas. Con un promedio nacional de 30 quintales, queda claro que la campaña estuvo lejos del ideal.

 

Fueron muchos los lotes que terminaron siendo improductivos, lo que redujo la cosecha final a 150.600 toneladas, el volumen más bajo de la serie histórica 2010/20, un recorte del 65% respecto de la campaña anterior, que representó apenas el 0,3% de la producción nacional, según el Ministerio de Agricultura. Esta baja en el volumen cosechado implicó una pérdida de 88 millones de dólares de valor bruto respecto del ciclo anterior.

 

Tampoco el mercado jugó a favor. El precio disponible de 215 dólares disminuyó 1% y el precio de exportación fue un 3% más bajo en comparación con la campaña previa. Esto, sumado a una menor cosecha, llevó a niveles bajos al valor bruto de la producción y el ingresobruto de los productores, con valores entre 64% y 65% menores a los de la campaña previa, respectivamente.

 

Algunas plagas dijeron presente. Hubo arañuelas, distintas variedades del complejo de orugas y algunas chinches.

La bolsa cordobesa utilizó para la estimación de área sembrada la teledetección, con un total de 982 imágenes provistas por la Agencia Espacial Europea (ESA), proveniente del satélite Sentinel-2, fechadas entre diciembre de 2019 y mayo de 2020. Se relevaron más de 120 lotes geoposicionados y se utilizaron datos zonales de rendimientos provistos por más de 30 colaboradores calificados, distribuidos en toda la geografía de San Luis.

 

General Pedernera fue el departamento con mayor superficie de soja sembrada, pero también en el que más hectáreas perdidas hubo debido a la falta de agua. Por otro lado, en los departamentos del norte provincial, Ayacucho y Junín, donde la mayor proporción de los cultivos extensivos se realizan bajo riego, se registraron pérdidas en el orden del 2% debido a eventos de granizo, aunque por su método de producción zafaron de la sequía. De todas maneras, el rinde fue de 30 quintales por hectárea, el promedio nacional, porque hubo momentos en los que faltó agua también para riego.

 

Respecto a la fecha de siembra, se estima que únicamente el 8% fue soja temprana, la cual se sembró antes de mediados de noviembre. Restando un 92% del área que se implantó de forma tardía, luego del 15 de noviembre.

 

Según el reporte de los colaboradores del Departamento de Información Agronómica, se han llegado a cosechar lotes de hasta 2 qq/ha en secano. En muy pocos casos los máximos obtenidos sin riego artificial rondaron los 28 qq/ha. Sumado a los bajos rendimientos, la calidad del grano obtenido ha sido en general mala, dañados por hongos y con coloraciones verdes.

 

Las pobres condiciones climáticas jugaron su papel en la aparición de algunas plagas. Se detectaron arañuelas que, en los alrededores de Eleodoro Lobos, Justo Daract, San Luis Capital y Villa Mercedes, se reportaron con incidencias medias a altas, obligando  a las aplicaciones de acaricidas.

 

Por otro lado, el complejo de orugas también dijo presente con incidencias bajas a medias, sumándose las localidades La Cumbre y Tilisarao. Las de mayor importancia fueron la oruga medidora, la oruga de las leguminosas y la oruga bolillera. Por último, en menor severidad se reportan daños por chinche de los cuernos, chinche verde y chinche de la alfalfa.

 

A su vez, quizá como único dato positvo, debido a la escasa humedad y precipitaciones que rigió en todo el ciclo, la presión de enfermedades fue muy baja y prácticamente no hubo reportes.

 

El contexto climático fue excepcional. El estudio de precipitaciones realizado mediante estimaciones satelitales indica que, en todos los departamentos de la provincia, las lluvias han sido menores al promedio histórico (2015-2020) en un 30% para el periodo octubre de 2019 a marzo de 2020. Situación que se vio reflejada en la condición de los cultivos estivales.

 

Si se observa el contenido promedio de agua en suelo hasta el metro de profundidad para mediados de marzo, momento en que gran parte de la soja transcurría el periodo crítico de llenado de granos, es posible constatar los problemas que tuvo la soja. Se puede concluir que únicamente una zona en el centro-este de la provincia (parte de Pedernera y Pringles) poseía condiciones no limitantes para el desarrollo de los cultivos, mientras que la restante superficie se encontraba con un contenido hídrico escaso.

 

La economía fue otro factor limitante. Durante el período de siembra de la soja, en el mercado de futuros se esperaba un precio de 240 dólares por tonelada para mayo de 2020. Pero el cambio de políticas arancelarias, la llegada del coronavirus influyeron en el valor del grano, que cotizó en promedio a 215 dólares en mayo, U$S25 por debajo de lo esperado.

 

Precios de exportación más bajos y producción reducida se traducen en un menor nivel de divisas generables en la provincia, con el valor bruto de la producción reduciéndose a 49,5 millones de dólares, 64% menos que en la campaña 2018/19. Esta diferencia fue influida por los incrementos de los derechos de exportación de la soja a partir de diciembre de 2019, deprimiendo los precios internos. La suba fue de 6 puntos básicos, ya que la alícuota se estableció en un 33% con la llegada del nuevo gobierno.

 

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