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Servicio doméstico, el trabajo más popular y el más pobre

En el país hay casi 900 mil trabajadoras domésticas. Son además el sector con los salarios más bajos de la economía y con las tasas más altas de informalidad.

Por Raquel Wolansky
| 19 de septiembre de 2020
El 98,5% de las personas que trabajan en el servicio doméstico son mujeres.

Las tareas del hogar demandan esfuerzo y horas de trabajo. Además de significar el mantenimiento de la limpieza de la casa, realizar compras o cocinar, algunas veces requieren el cuidado de niños y niñas, o de mayores. En Argentina se estima que 9 de 10 mujeres son quienes tienen estas tareas a cargo. ¿Pero qué pasa cuando a su vez estas mujeres tienen que salir a trabajar fuera de su hogar? Sucede que otras mujeres hacen ese trabajo, mayoritariamente desde la irregularidad, sin ningún tipo de derechos laborales y con sueldos paupérrimos. 

Un informe de la organización Economía Femini(s)ta, basada en la Encuesta Permanente de Hogares del Indec, revela que en Argentina hay casi 900 mil trabajadoras domésticas. Esto se traduce en que es la ocupación que más mujeres ejercen en el país, por encima de la enseñanza y los servicios de salud. Pero es también la rama con los salarios más bajos de toda la economía y el sector, en términos de derechos laborales, que más sufre la vulneración de sus condiciones.

“El informe surge a partir de una serie de preguntas que nos hacíamos hace un par de años sobre las condiciones en particular de estas trabajadoras, porque cada vez que analizábamos la desigualdad de género en Argentina y veíamos la segregación horizontal que hay en el mercado de trabajo, es decir, ciertos sectores que se encuentran híperfeminizados y otros masculinizados encontrábamos, justamente, que el sector de servicio doméstico era el más feminizado de todos”, contó Natsumi Shokida, coordinadora del equipo de Economía y Datos de Economía Femini(s)ta.

 

 

 

 



En números se traduce que las trabajadoras que realizan tareas domésticas y de cuidado en hogares particulares representan un 16,4% dentro del total de ocupadas mujeres. Es decir, que una de cada 6 ocupadas en Argentina trabaja en este sector de la economía. “A esto se le suma que una gran parte de ellas se desempeña en más de una casa para completar sus ingresos y que son, al mismo tiempo, las mismas personas que realizan las tareas domésticas en sus propios hogares”, destacó Natsumi.

Según la base de datos de la última Encuesta Permanente de Hogares del Indec, referida al primer trimestre de 2020, son 888.555 las personas que en Argentina se dedican al servicio doméstico. De ese total, el 98,5% son mujeres, lo que resalta la alta tasa de feminidad en esta rama. Incluso ese 1,5% restante se trata de varones que realizan tareas de jardinería o mantenimiento de piletas, reforzando aún más el concepto de la división sexual de las tareas. 

 

 

 



“Después del servicio doméstico, le siguen entre las tareas que más desempeñan las mujeres en comparación a los varones, la enseñanza con el 75% y los servicios sociales y de salud con el 70%. Entonces lo que podemos ratificar es que los servicios domésticos son la ocupación más popular entre las mujeres argentinas”, subrayó Natsumi. Y reflexionó: “Más del 20% de estas trabajadoras migró de provincia y más del 10% proviene de algún país limítrofe, eso implica que se encuentran sobrerrepresentadas en este sector de la economía las personas migrantes”. 

 


Derechos laborales vulnerados 

El análisis de los datos también llevó a la conclusión al equipo de Economía Femini(s)ta que el servicio doméstico argentino es el sector en el que más se vulneran los derechos laborales, sin seguridad social, aportes jubilatorios, aguinaldos, vacaciones pagas, entre otros. En el mercado general hay un 36% de personas asalariadas que se encuentran en relación de informalidad, pero cuando se analiza el sector de servicios domésticos estos indicadores trepan al 74,5%, siendo el más alto de todo el mercado laboral argentino. 
 

 

 

 



A este contexto hay que sumarle que es también la rama con los salarios más bajos de toda la economía del país: se estima que la mitad cobra menos de 8 mil pesos y percibe un promedio de 120 pesos por hora.

“Hay además mucha diferencia entre los ingresos que tienen aquellas trabajadoras que se encuentran registradas respecto de las que no, con lo cual es importante y hace la diferencia no solo en términos de los derechos laborales, sino que establece una relación muy fuerte con los ingresos que perciben. Al mismo tiempo lo que vimos es que además de estar ocupándose de estas tareas en casas ajenas la mayoría de estas trabajadoras, más del 75%, también está a cargo de las tareas domésticas en su propio hogar, es decir, que de forma no remunerada siguen haciendo el mismo trabajo en sus propios hogares”, reflexiona Natsumi, que concluye en que la lectura de estas cifras, detrás de las cuales hay mujeres en situación de vulnerabilidad, nos obliga a plantear a que se abra una discusión desde el Estado sobre cómo resolver el problema del trabajo reproductivo y de cuidados a nivel general, función que en los últimos meses de pandemia quedó evidenciada más que nunca como esencial.

 

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