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La Policía contó cómo recuperó casi un millón de pesos robados

Apuntaron hacia los dos detenidos porque, si bien trabajaron en la mudanza, eran ajenos al comercio. El dinero fue sustraído durante la mudanza de un conocido bazar.

Por redacción
| 13 de enero de 2021
Enzo Alfonso. El joven de 21 años dijo que la plata estaba en lo de su suegra. Foto: Luciana Iglesias.

Mientras Luis Portela y Enzo Alfonso continúan detenidos en una comisaría de Villa Mercedes, en el Juzgado Contravencional y Correccional, siguen declarando testigos que no hacen otra cosa que complicar su situación ante la Justicia, puesto que confirman su nexo con el hurto de más de un millón de pesos del bazar MegaShop. Entre esos testimonios están los de los policías de la Comisaría 8ª, que recuperaron casi un millón de pesos en cuatro de seis allanamientos. Dijeron que, desde un primer momento, apuntaron a los imputados porque eran las únicas personas ajenas al staff del comercio, que habían trabajado en la mudanza del local, es decir, cuando desapareció la plata. Una vez que fueron demorados, apremiados por el temor de terminar en la cárcel, el dúo no tardó en reconocer dónde estaba el dinero que se había llevado, refirieron los investigadores.

 

Gastón Barrio, el encargado de MegaShop, les dejó en claro a los investigadores que quien o quienes sustrajeron los 1.186.100 pesos, que había guardado en una caja, fueron personas ajenas al negocio. Si bien en la mudanza del comercio también participaron algunos de sus empleados, él tenía plena confianza en su personal.

 

Entonces Barrio les dio a los policías los nombres de los tres hombres que habían sido contratados para el desarme y el embalaje de la mercadería del local, que se mudaba de Lavalle 371 a Mitre 565. Esos datos llevaron a los efectivos a los vecindarios de Portela y Alonso, señaló el subcomisario Ariel Aguirre, subjefe de la Comisaría 8ª.

 

Apenas llegaron a los barrios de los sospechosos, los comentarios de los vecinos reforzaron las sospechas. En la calle, los rumores eran que Alfonso "andaba gastando plata, comprando ropa, teléfono y hasta marihuana". En el caso de Portela, según los testigos, "hacía alarde de que iba a poner un comercio".

 

Con el visto bueno del juez instructor de turno, la mañana del miércoles 6, los policías requisaron la casa de Portela, en Lisandro de la Torre 889. Allí encontraron algo que fue clave: la mitad de un billete de mil pesos. "La numeración del billete coincidía con la mitad de un billete de mil pesos que el encargado del bazar había encontrado en el baño del negocio", refirió el subcomisario.

 

Luis Portela. Reveló que el dinero estaba repartido en tres viviendas. Foto: Luciana Iglesias.

 

Con esa prueba, demoraron a Portela por averiguación de antecedentes y medios de vida. Una vez en la seccional, el hombre de 38 años se sinceró. Para no ocasionarles más problemas a sus padres, uno de los cuales había sufrido un ACV, les dijo a los investigadores dónde estaba el dinero que buscaban. "Una parte estaba en la casa de un hermano que vive por calle Francia, otra en lo de un amigo de su hermano, en La Ribera, y otra parte en lo de otro hermano, en el barrio 365 Viviendas", dijo Aguirre.

 

En Francia 949, en presencia de testigos, el hermano del imputado le entregó a la Policía 50 mil pesos. En República del Líbano 1516, el otro Portela le dio 15 mil pesos y le indicó exactamente dónde vivía ese amigo que tenía el resto, en la casa 13 de la manzana 7171, de La Ribera. Allí después secuestraron la suma de 838 mil.

 

Si bien en la vivienda de Alfonso los efectivos no encontraron efectivo, camino a la comisaría, el joven de 21 años habló. "Nos manifestó que, como ya había tenido problemas con la Justicia, no quería perder al hijo, porque se lo iban a quitar", contó Aguirre. Quería colaborar con la investigación. Sin rodeos les dijo que la plata estaba en lo de su suegra, en Montevideo 265.

 

Pero los uniformados no hallaron el dinero precisamente ahí, sino "a la vuelta, en la vereda, bajo una piedra", por calle Francia, detalló el subcomisario. Después del mediodía la pareja de Alfonso fue hasta la seccional. Dijo que ella siempre iba a la iglesia y que se sentía mal porque le había mentido a los policías cuando les dijo que no sabía nada sobre el dinero. Contó que lo que faltaba de la plata lo habían gastado "en electrodomésticos, teléfonos, vestimenta, bicicleta y que se había hecho un tatuaje en el brazo".

 

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