16°SAN LUIS - Sabado 04 de Diciembre de 2021

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Guadalupe sigue los pasos de mamá Cecilia

Juega en la Selección de San Juan y es la hija de Cecilia Kuriguer, la opuesta que supo brillar en Lafinur de San Luis, el múltiple campeón de la Liga Nacional de Vóley a comienzos de los 90.

Por redacción
| 25 de noviembre de 2021

La armadora ensaya una jugada de primer tiempo, la número 10 de San Juan, Guadalupe Barrionuevo, se arquea en el aire y saca un remate fortísimo que se clava por la paralela del equipo chileno. En la tribuna todos se miraban y comentaban del gesto técnico de la punta. "Tiene mucho talento", le dijo un señor a su esposa, que con la cabeza le daba la razón a su marido mientras tomaba mate, sentada cómodamente en una de las cabeceras del Ave Fénix. Esa piba que se suspendió en el aire es nada más ni nada menos que la hija de Cecilia Kuriguer, aquella opuesta que supo brillar en Lafinur, multicampeón argentino de vóley en la década del 90.

 

Tiene cosas de Cecilia y otras de papá Alejandro, un referente de Obras de San Juan y del vóley argentino. Guada abrazó este deporte de muy chica. "Soy una apasionada de esta disciplina. Mi sueño es seguir aprendiendo día a día y poder seguir con esto como hicieron papá y mamá", comenzó diciendo.

 

Tiene mucha técnica. No es alta, pero tiene un gran salto, y a eso le suma talento, un combo perfecto para ser una jugadora clave en su equipo. Juega en UPCN de San Juan, pero en San Luis la vemos con la camiseta de la Selección de su provincia. "Mamá siempre me habla maravillas de San Luis. Guarda los mejores recuerdos de su paso por Lafinur. Tiene muchas amistades, con quienes todavía sigue el vínculo", aseveró.

 

 

 

 

Con 18 años y cursando el primer año de Abogacía en su San Juan natal, Guadalupe también sueña con pegar un gran salto en el vóley, como los que da en cada partido cada vez que la armadora la busca para que deje caer la pelota del otro lado. Tiene mucha cabeza. Cuando hay que meter potencia lo hace y, cuando la pelota no le llega limpia y ve un bloqueo fuerte, afloja la mano para sorprender a las rivales. "Los Binacionales son un torneo muy lindo de jugar. Hay buenos equipos y grandes jugadoras, nosotras nos preparamos muy bien, llegamos de la mejor forma, pero después hay que jugar y las rivales también tienen lo suyo", afirmó.

 

Se la nota tranquila. Es de perfil bajo. Cuando las cámaras la buscaban ensayaba una sonrisa inocente. Su hábitat natural es una cancha de vóley, ahí saca su mejor versión. No habla mucho, pero se nota que sus compañeras la buscan siempre. Cada vez que la pelota le llega a la armadora, siempre hay una mirada cómplice con Guadalupe. Es de tomar buenas decisiones en el partido. Cuando el set se le complicaba a San Juan, la fórmula era simple: la buscaban a ella. "La idea es hacer unos buenos Juegos. Una siempre viene ilusionada en busca de un podio, pero no es fácil, porque son partidos cerrados con equipos que por ahí no conocés mucho", dijo.

 

Después de enfrentar los micrófonos con amabilidad, se fue junto a sus compañeras a ver el partido de San Luis y Valparaíso. Siguió atenta a las próximas rivales. Seguramente ya debe saber por dónde atacar.

 

Guadalupe, la hija de Cecilia Kuriguer, lleva el vóley en la piel. Sueña con una medalla en los Binacionales, pero redobla la apuesta: quiere seguir creciendo para ver si se abre alguna puerta en el exterior. Sigue los pasos de mamá.

 

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