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Alfazal trabaja a pleno en la henificación de alfalfa

San Luis Logística busca fortalecer a los productores de la pastura. Un equipo brinda asesoramiento técnico desde la implantación hasta la comercialización del cultivo.

Por María José Rodríguez
| 28 de febrero de 2021
De a dos. La enrolladora y el tractor estelar forman un gran equipo en la henificación. Una hace el fardo y la otra junta la alfalfa. Foto: Nicolás Varvara.

La alfalfa es una pastura amigable con el medio ambiente y es uno de los alimentos fundamentales en la dieta de los rumiantes, ya que proporciona fibras y proteínas. “Los destinos productivos más comunes son los tambos y los feedlots”, explica Federico Costanzo, jefe del Área Operativa Campo, mientras camina sobre las andanas que acababa de dejar el rastrillo estelar y agrega que a través de distintas iniciativas lo que busca el Gobierno de San Luis es producir cada vez más este tipo de pastura para ayudar a mitigar los excesos hídricos de la Cuenca del Morro.

 

El olor a pasto domina la escena mientras el tractor y la enrolladora danzan en un campo de 30 hectáreas. Juntos van formando hileras verdes y amarillas. La última palabra la tiene la enrolladora, que abandona en medio del camino un rollo de 500 kilos. Ahí termina el proceso de armado. Después vendrán otros más, pero eso ya forma parte de otra historia.

 

Jorge Andrada es el propietario del predio que está ubicado en Santa Rosa del Conlara y se encargó de sembrar el cultivo, pero no tenía los insumos necesarios para trabajarlo. “Se comunicó con nosotros, fuimos a visitarlo, le brindamos asesoramiento e hicimos una conducción técnica del cultivo. Analizamos si era necesario aplicar o no agroquímicos para aumentar la productividad, disminuir la presión de malezas y dar con los estándares de calidad. La expectativa de Jorge es seguir creciendo y lo estamos ayudando para que pueda alquilar otro campo más”, indicó Costanzo, quien además explicó que quieren generar todas las condiciones para que los productores puedan trabajar la materia prima y exportarla a través de la Zona de Actividades Logísticas (ZAL), donde se acopia la pastura.

 

“Jorge nos llamó para que hagamos el henificado, que consiste en tres procesos: el corte y acondicionado en primera instancia, el hilerado y la confección del rollo”, indica el funcionario y sigue: “El tractor lleva el rastrillo estelar y va dando vuelta la alfalfa que está deshidratada en el suelo. De esta manera cumplimos dos objetivos: homogeneizamos la humedad del rollo y aumentamos la capacidad operativa de la máquina que hace este proceso. Es la labor más importante y es sumamente necesaria en todo el proceso de henificado”.

 

 

Entre andanas. La alfalfa es un cultivo que no sufre la demanda de agroquímicos.

 

 

La enrolladora es de última generación: “La gran ventaja de la nueva tecnología es que abraza al rollo con una malla, así mejora la calidad ya que el fardo gira menos en la cámara de confección y proporciona un mayor porcentaje de hoja en el producto. Además aumenta la capacidad operativa de la máquina en un 40%”, asevera, y señala que “la máquina saca un rollo de alfalfa en aproximadamente unos 7 ó 10 segundos, el sistema con hilo tarda entre 35 y 40 y puede llegar al minuto, todo depende de la dimensión del tractor”.

 

Oscar Carlini maneja la enrolladora y Federico Domínguez el rastrillo estelar.La zona se caracteriza por ser un valle de regadío que se abastece del dique San Felipe. “Gracias a las lluvias de las últimas semanas tenemos buena disponibilidad hídrica, estamos obteniendo un excelente rendimiento en cuanto a toneladas por hectárea”, explica el ingeniero agrónomo, mientras usa el humedímetro, que funciona a través de ondas eléctricas y mide la humedad interna del rollo, para saber en cuántos puntos está. En ese momento tenía un 22 por ciento y para exportarla necesitan que esté, como máximo, a un 17 por ciento.

 

La cantidad de vacas que se pueden alimentar con un solo rollo es relativa, “depende de la nutrición que el productor trabaje en el animal, o en el rodeo. Una vaca consume en promedio el 3% de su peso, hablamos de 12 kilos de materia seca diaria. Una dieta normal incluye entre 3 y 4 kilos de alfalfa por día. Si se suplementa con maíz en grano, molido o entero para activar la flora ruminal, en el caso de los productores de leche, la alfalfa es más importante porque en base a la proteína vegetal obtendrá la composición del producto. Pero la alfalfa está incluida en todas las dietas de todos los rodeos y de diferentes rumiantes o monogástricos como cerdos, chivos y ovejas”.

 

 

A punto. El rollo de alfalfa pesa cerca de 500 kilos y  la humedad con la que sale de la máquina es de alrededor del 22%.

 

 

Alfazal apunta al mercado de exportación, con estándares de calidad impuestos por el mercado internacional. “En el caso de que no se llegue a cumplirlos, al productor le brindamos la posibilidad de canalizar la alfalfa en el mercado interno. En esos sistemas la calidad no es tan exigente. La idea es darle en su conjunto una solución, desde el henificado y hasta que pueda concretar la comercialización”, indicó Costanzo, y añadió que los precios de venta actuales para la exportación rondan los cien dólares puesta la materia prima en la planta de Villa Mercedes. “Coyunturalmente no somos competitivos en el mercado interno por cuestiones climáticas que buscamos revertir, estamos previendo que será un ciclo húmedo, en el que se van a acomodar los precios”, afirmó.

 

 

Un rollo en el que se ve la hoja pegada al tallo y la humedad que arroja es del 22%, al retirar del campo está entre 4.800 y 5.100 pesos.

 

“Una vez que se termina el proceso y retiramos los rollos del lote, recomendamos que se riegue de manera inmediata, para que empiece a rebrotar la alfalfa a través de las yemas que tiene la planta en la corona, específicamente en la base de la raíz. Dejamos pasar alrededor de diez días y evaluamos cómo evoluciona el cultivo. Como compite con las malezas, si es necesario y si se justifica ambiental y económicamente, es posible aplicar agroquímicos", explica Costanzo, pero asegura que buscan evitarlo.

 

Los insectos no representan un problema, pero sí las malezas. "Hay tóxicas como el sunchillo o wedelia glauca, porque causan parálisis en los animales. Este lote está libre de malezas, en caso de reconocerlas hay que trabajar para erradicarlas lo antes posible. Si se infecta hay que dejar la superficie sin tocar para evitar el trastorno", asegura.

 

Otra de las tareas importantes es regular la altura de corte sobre la planta "para aumentar la mayor extracción de volumen posible, pero siempre respetando la perennidad del cultivo, es decir la vida útil de la planta. A la máquina se le cambia la configuración si es necesario".

 

Específicamente, en este caso después de un ciclo de precipitaciones, en el que se registraron alrededor de 180 milímetros, son notables a simple vista los rebrotes del cultivo. "Gracias a la disponibilidad hídrica del suelo y las reservas de carbohidratos que tiene la corona de la planta en aproximadamente treinta días estaría en plena producción, lista para ser aprovechada nuevamente", asevera Costanzo e indica que esto se debe a la buena calidad de corte de la maquinaria. "Trabajamos con un corte cizalla, lo único que hace la alfalfa es cicatrizar, no tiene que regenerar células, ni gastar energía en el proceso de mitosis".

 

Trabajamos con un corte cizalla, que le permite a la alfalfa cicatrizar más rápido, sin gastar energía en la regeneración de células, (Federico Constanzo)

La henificación varía mucho en los grupos de madurez o de reposo invernal. "En este caso es un grupo 'ocho', que se llama Monarca, con reposo invernal moderado, por lo que la podemos aprovechar entre seis y siete veces por año. Si quisiéramos hacerlo entre nueve y diez tenemos que invertir en una genética que tenga menor reposo invernal, es decir, que ante la caída de las temperaturas siga creciendo. En este caso, en mayo o junio empieza a aletargar el crecimiento hasta que comienzan a subir las temperaturas en septiembre", dice.

 

El siguiente paso es llevar los rollos hacia la sede de Alfazal, en Villa Mercedes, para que los desarmen, los recompacten y los coloquen dentro de los contenedores para trasladarlos a Buenos Aires, y de ahí a Emiratos Árabes o Qatar. "Del campo sale en rollo y en la empresa le damos formato de megafardo por cuestiones de logística, es una configuración prismática de la alfalfa, son rectangulares, así la ubicamos de mejor manera para transportarla", especificó, y continuó: "Un camión puede llevar 15 toneladas con formato rollo, y como megafardo 25 ó 30. De esta manera se licuan los costos. El megafardo que sale de la planta mide 60x80x2,20. El rollo mide entre un metro veinte y un metro cincuenta aproximadamente, y pesa 500 kilos. En cambio el megafardo pesa 430, y en el contenedor podés meter aproximadamente 60, un contenedor exportado ronda las 24 ó 26 toneladas".

 

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