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Pedales a mano: es parapléjica y se entrena para competir en ciclismo

Tras una movida solidaria, pudo comprar una bicicleta que se mueve con los brazos y ya salió a probarla.

Por redacción
| 27 de junio de 2021
La fuerza del espíritu. La mercedina de 41 años ya tiene su handbike y su equipo de protección para entrenar. Foto: Juan Andrés Galli.

Unos 18 kilómetros son los que Arneli Winter recorrió en la tarde del viernes, en la que fue su primera práctica con su reciente incorporación: una handbike, una bicicleta adaptada para personas con algún tipo de dificultad motriz. Cuando terminó, la mujer no se sentía ni siquiera cansada: "Me voy a poner a ordenar la casa porque todavía me queda energía", le contó a El Diario.

 

A pesar de que un accidente de tránsito la dejó parapléjica, la fuerza de su cuerpo es casi tan grande como la de su espíritu. Encontró en el deporte un motor para despegar y ahora, gracias a una movida solidaria, logró adquirir el costoso vehículo. Ya salió a entrenar y su meta es muy clara: quiere competir como ciclista.

 

La villamercedina tiene 41 años y desde el 2018 convive a diario con una silla de ruedas. El choque automovilístico le causó una lesión medular completa, a tal punto que no tiene posibilidades de volver a caminar y solo puede usar unas prótesis de yeso para movilizarse en andador. Pero eso no amedrentó sus deseos de superarse.

 

Ya tenía el alma inquieta desde antes de perder la movilidad de sus piernas. Le gustaban las aventuras y se dedicaba a hacer trekking, es decir, carreras entre las montañas. Por eso, después de adaptarse a su nueva realidad y aprender a trasladarse sobre la silla buscó alguna forma de canalizar toda la adrenalina que todavía le corría por las venas.

 

"Uno va viendo las opciones que tiene a mano después de un accidente. Yo me incliné por el ciclismo, pero también estoy haciendo natación y tomo clases de babington y de básquet, todo adaptado para personas con discapacidad", dijo y destacó el trabajo que hacen las áreas de deporte del Municipio y el gobierno provincial: "Nos están abriendo muchas puertas. A una le dan ganas de seguir e incursionar en estas disciplinas, que para mí son todas nuevas".

 

 

Pedalear con los brazos

 

Las handbikes son bicicletas que tienen tres ruedas y que se propulsan, se manejan y se frenan con los brazos, por lo que toda la fuerza se hace con el tronco del cuerpo. Están diseñadas para quienes no tienen movilidad en la parte inferior e incluso para quienes han sido amputados.

 

Hay modelos para hacer paseos y otros para competiciones. Pero eso sí, no son económicas. Una nueva importada puede costar alrededor de quinientos mil pesos. Por eso, Winter tuvo que pensar en conseguir una usada, siempre que estuviera en buenas condiciones.

 

Así se puso en contacto con Sergio Gustavo Barrera, un ciclista de Villa Mercedes que también sufrió un accidente y compite, quien accedió a venderle la suya. "La probamos antes, porque no son todas iguales", aclaró.

 

Pero necesitaba reunir los fondos. Sus amigos y familiares se pusieron en campaña y lanzaron un bono contribución con sorteo de premios. El Municipio también la ayudó con un subsidio económico para terminar de alcanzar la cifra de doscientos mil pesos con la que pudo comprar la bici y también el equipo de protección para salir a pedalear.

 

Las handbikes tienen 3 ruedas y son costosas: tuvo que pagar 200 mil pesos por una usada.

"La sociedad es muy empática y nos dio una mano grande. Hubo un grupo bastante grande que colaboró conmigo. Siempre digo que mis amigos estuvieron en las buenas y también en las malas, para cada cosa que los necesité", expresó.

 

Anteayer sacó la handbike por primera vez al asfalto y recorrió todo el trayecto desde su casa hasta la V Brigada Aérea. Al tener que mover las ruedas con las manos, demanda mucha fuerza. Pero Arneli dijo que si bien no es el mismo movimiento, los dos años y medio de andar en silla de ruedas la han ayudado a ejercitarse. "Cuando arranco algo trato de ponerme objetivos a corto plazo. Pero a medida que veía que el cuerpo iba respondiendo, quería un poco más", sostuvo.

 

Su meta ahora es ponerse a punto para anotarse en las competencias que se abran, una vez que la pandemia lo permita. Pero no apunta solo a las que son específicas de ciclismo de mano, sino que también quiere correr contra personas que utilicen bicicletas convencionales.

 

 

Soñar alto

 

En marzo, Winter hizo otra demostración de valentía y superación, y cumplió uno de sus sueños. Dejó la silla de ruedas a un lado y se tiró en paracaídas desde lo alto. Para lograrlo, acudió al Aeroclub Villa Mercedes, donde un instructor la acompañó y la sujetó en la caída.

 

Al mismo tiempo, no deja de jugar al básquet y al babington con otros jugadores con discapacidad y de tratar de aprender a nadar sin mover las piernas, porque sueña con competir en duatlón.

 

"El deporte me salvó la vida. Ahora quiero mejorar los tiempos y comenzar a competir apenas se pueda", sostuvo motivada.

 

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