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Nada se sabe de Guada, a un año de su desaparición

El abogado de la fundación de Susana Trimarco dijo que pronto habrá medidas claves en el caso. Su papá y su abuela materna contaron el calvario que vive la familia.

Por redacción
| 14 de junio de 2022
Guadalupe. Actualmente la niña tiene 6 años. El lunar que tiene en la patilla izquierda es su marca distintiva.

El día que desapareció, Guadalupe Belén Lucero Cialone llamó a su tía Georgina por su cumpleaños. La mujer, que también es su madrina, no quería festejar, pero ella y su hermano le insistieron para ir a comer torta. Así se gestó una reunión improvisada en la casa 5 de la manzana H del barrio 544 Viviendas, que incluyó chocolate. Guada estaba vestida con unas botitas negras, una calza rosa con estampados y un buzo blanco con la palabra “Love”. Vio un rato videos en el celular de su mamá porque era la única nena, hasta que llegó su prima, que entonces tenía 3 años. Afuera hacía mucho frío, pero a pesar de ello su hermano y dos primos jugaban a la pelota en la calle, así que ellas insistieron en salir. Otra tía, Luana, les puso camperas y salió con las pequeñas para abrigar también a los chicos. Transcurridos unos minutos, la primita entró y dijo: “Guada no está”. Se la habían llevado. Esa frase abrió una herida que la incertidumbre no deja cerrar: hoy se cumple un año de la desaparición y no hay pistas de lo que pudo haberle sucedido. Las fuerzas de seguridad de la provincia y la sociedad misma se movilizó como nunca antes, pero conforme pasó el tiempo fue ganando fuerza la hipótesis de una privación ilegítima de la libertad, apropiación e incluso trata, y la investigación pasó a manos de la Justicia Federal en diciembre.

 

La noche del 14 de junio de 2021 la temperatura era bajísima y descendió aún más durante la madrugada, cuando empezó a soplar el viento. Policías, brigadistas, bomberos y personal municipal la buscaron en descampados, mientras los vecinos del 544 Viviendas y de barrios aledaños recorrían las calles. En esos momentos todo fue desesperación.

 

Con la luz del día empezó el primer operativo de búsqueda. La segunda jornada la capital amaneció cubierta de nieve, dificultando el trabajo de los rastreadores. A esos primeros le siguieron incesantes rastrillajes que se extendieron por meses.

 

Bomberos de la Policía de San Luis y Prefectura Naval de la Armada Argentina rastrillaron 18 lagos y perilagos provinciales. Usaron perros, georradares y un vehículo operado a distancia por control remoto (ROV). Se rastrilló un total de 1.500 sectores, se tomaron más de 900 declaraciones y hubo 465 allanamientos. Nueve provincias enviaron sus fuerzas de seguridad para participar en los operativos.

 

Las líneas 134 Alerta Sofía, 145 Programa Buscar, Missing Children, 911 Sistema de Emergencia, Agencia de Monitoreo y Sistema Federal de Búsqueda de Personas aportaban datos de todo el país.

 

Se secuestraron y peritaron más de 100 celulares y se analizaron más de 150 dispositivos electrónicos portátiles con intervención de la Dirección de Asistencia Judicial en Delitos Complejos y Crimen Organizado. También revisaron 3.000 horas de filmaciones de 113 cámaras de la zona, públicas y privadas.

 

Intervinieron de manera conjunta la coordinadora del Sistema de Búsqueda de Personas Desaparecidas y Extraviadas (Sifebu), y por su intermedio las fuerzas de seguridad: Policía Federal Argentina (PFA), Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) y Gendarmería Nacional Argentina (GNA), del Ministerio de Seguridad de la Nación y el Departamento de Investigaciones de Delitos Complejos de la Procuración General de la Provincia (DIDC).

 

Se pidieron imágenes satelitales a autoridades judiciales de Estados Unidos, información a Google LLC y la República de Chile intervino a través de Gendarmería Nacional para realizar investigaciones en la Comuna de Rancagua (población Diego Portales) y en La Pintada, en Santiago de Chile.

 

Las fiscalías de Mendoza, Córdoba, Neuquén, Río Negro, La Pampa, Salta realizaron allanamientos en dichos territorios y constataron denuncias telefónicas y por redes sociales en Buenos Aires, Misiones, Entre Ríos, Tierra del Fuego y Jujuy.

 

Hasta el día de hoy nada se sabe. La familia, sus allegados, la comunidad y hasta grafitis en paredes siguen haciéndose la misma pregunta: “¿Dónde está Guada?”.

 

 

Eric Lucero: "Pedimos a la comunidad que no nos deje solos, que no la dejen sola a ella"

 

“La verdad es que por ahí es muy difícil. Ya va a hacer un año y no se puede dar una opinión objetiva o buena porque no se ha trabajado bien, más que nada los primeros seis meses, en la provincia. Hoy por hoy estamos más esperanzados con la Justicia Federal”, contó Eric Lucero en una entrevista con El Diario.

 

“Si bien hace un mes y medio estoy sin ir a la psicóloga por decisión mía, obviamente tengo que retomar. Hoy por hoy mi apoyo y mi sostén es mi hijo, mi familia, mi pareja, mi abuela y mi abogado. Son personas que siempre han estado y están constantemente conteniéndome”.

 

“Es muy difícil, lo veo (al hijo) porque tengo un régimen. Comparto tiempo con él y sí, obviamente está mal, pero creo que si nosotros los grandes nos ponemos mal imagínense un niño de apenas 10 años. Él era el que más tiempo pasaba con Guadalupe en su casa, en la casa de su abuela y en la mía. Es el que más tiempo pasaba con Guadalupe, entonces por ahí pienso que la cabecita de él es la que más mal está en todo esto, y si bien tiene asistencia psicológica, y obviamente agradecido con ella porque lo ha ayudado muchísimo, está constantemente recordando a su hermana, siempre”.

 

Lucero dice que el niño no ha bajado su rendimiento, ha tenido conflicto de conducta e incluso sido víctima de bullying, cuando otros niños le dicen “a mí no se me perdió mi hermana”. “Hoy en día le cuesta estar solo en cualquier lugar porque le ha agarrado miedo, a todo lo demás ha podido manejarlo”, sostuvo el padre.

 

Respecto a la relación con la mamá de Guadalupe, “sigo sosteniendo lo mismo que al principio: no hay una relación o conversación, no la hubo desde el momento cero por mi hija. Si bien tenemos un poco de diálogo cuando Benjamín tiene que ir a la psicóloga o a jugar al fútbol o retirarlo de la escuela, un diálogo por la causa de mi hija no hay. Si bien los dos peleamos por lo mismo, los dos queremos que mi hija aparezca y la batalla es la misma, cada uno lo hace por su lado”.

 

“Si bien estamos al tanto de que hubo una organización el martes (por hoy) no nos presentamos, pero sí vamos a estar en la marcha o lo que se haga por mi hija, porque la pelea es la misma y nosotros vamos a salir a luchar por Guada. Le pedimos a la comunidad de San Luis que el 14 (hoy) nos apoye, que va a hacer un año que Guada no está con nosotros y que no nos deje solos, que no dejen sola a Guada”, cerró Lucero.

 

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