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Hantavirus: la amenaza silenciosa que enciende alarmas

Tras tres muertes en un crucero que partió de Ushuaia, especialistas advierten sobre el riesgo de este virus endémico y la importancia de la prevención.

Por redacción
| Hace 1 hora
El hantavirus es una zoonosis, se transmite de animales a seres humanos. Los roedores silvestres son los principales portadores. Foto: UNLP.

La reciente detección de hantavirus en un crucero internacional que zarpó desde Ushuaia volvió a poner en agenda global la peligrosidad de esta enfermedad. El episodio, que incluyó una escala de emergencia en Cabo Verde para evacuar y controlar a pasajeros de diversas nacionalidades, dejó un saldo de al menos tres personas fallecidas. 

 


Más allá del impacto de la noticia, el caso reactiva una preocupación constante sobre un virus que, aunque suele asociarse exclusivamente a entornos rurales, demuestra una gran capacidad de dispersión.

 


Qué es y cómo afecta al organismo

 


De acuerdo con la bioquímica Rosana Toro, docente de Virología Clínica de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), el hantavirus es una zoonosis. 

 


Esto significa que se transmite de animales a seres humanos, siendo los roedores silvestres —particularmente el conocido "ratón colilargo"— los principales portadores que contienen el virus sin manifestar síntomas graves.

 


La respuesta en los seres humanos, sin embargo, es radicalmente distinta y severa según la región geofísica:

 


En Asia y Europa: provoca fiebre hemorrágica con síndrome renal (FHSR).

 


En América: desarrolla el Síndrome Pulmonar por Hantavirus (SPH), ensañándose con los sistemas respiratorio y cardiovascular.

 


En el sur de Argentina y Chile predomina la cepa Andes, una variante que se caracteriza por una tasa de mortalidad sumamente elevada.

 


Zonas de circulación y vías de contagio

 


En Argentina, el virus mantiene una presencia estable en cuatro regiones sanitarias: el NOA (Jujuy, Salta y Tucumán), el Centro (Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos), el NEA (Misiones, Chaco y Formosa) y la Patagonia (Neuquén, Río Negro y Chubut).

 


Por lo general, la transmisión se produce al inhalar partículas microscópicas de orina, saliva o restos fecales de los roedores. Acciones cotidianas en espacios rurales o cerrados —como desmalezar, cortar el pasto, limpiar un galpón o barrer una cabaña que permaneció clausurada— pueden suspender en el aire estos aerosoles contaminados de forma imperceptible.

 


No obstante, la cepa Andes posee una particularidad crítica demostrada científicamente en Argentina durante los años 90 (tras un brote en El Bolsón) y ratificada posteriormente en Epuyén: la capacidad de transmitirse de persona a persona bajo ciertas condiciones ambientales y de contacto.

 


El desafío del diagnóstico temprano

 


Detectar el hantavirus a tiempo representa un verdadero reto médico debido a que su etapa inicial es muy inespecífica. Tras una incubación que oscila entre los 4 y los 45 días, se presentan cuadros de fiebre, malestar general, dolores musculares y fallas gastrointestinales, habitualmente sin indicios respiratorios.

 


La complicación médica llega de golpe. En cuestión de horas, el paciente puede sufrir hipoxemia, dificultad para respirar, shock y fallas cardiovasculares agudas. Una vez desatada la fase cardiopulmonar, el desenlace puede ser fatal en un lapso de 24 a 48 horas. 

 


Dado que no existe un fármaco antiviral específico, la clave está en el soporte médico temprano (oxigenoterapia y asistencia mecánica respiratoria), vital para frenar una enfermedad cuya letalidad histórica ronda el 40% en los brotes locales.

 


Monitoreo oficial y prevención

 


Debido a su peligrosidad, el hantavirus es una enfermedad de notificación obligatoria. Cada caso sospechoso se reporta de inmediato al Sistema de Información Sanitaria Argentino (SISA) para desplegar investigaciones epidemiológicas, rastrear contactos estrechos e identificar focos de contagio.

 


Las estadísticas oficiales reflejan un panorama de cuidado: el último Boletín Epidemiológico Nacional registró 101 casos de hantavirosis durante la temporada 2025-2026. La provincia de Buenos Aires encabeza la lista de afectados, seguida por Salta, Santa Fe, Jujuy, Río Negro, Entre Ríos y Chubut, situándose las cifras por encima del umbral epidemiológico de brote previsto.

 


Frente a esto, los especialistas recuerdan que las medidas preventivas en el hogar y en salidas recreativas salvan vidas:

 


En viviendas y galpones: ventilar profundamente antes de ingresar a espacios cerrados, usar barbijos protectores para limpiar, evitar barrer en seco para no levantar polvo (humedecer previamente) y mantener desmalezados los alrededores.

 


Al aire libre y campings: no dormir directamente sobre el suelo, elegir parcelas limpias y despejadas, y almacenar la comida en recipientes herméticos indestructibles para los roedores.

 


La reciente crisis sanitaria en el crucero internacional deja una lección evidente: las fronteras no frenan a los virus. El tránsito global obliga a profundizar la cooperación científica y la respuesta coordinada de los organismos de salud para contener amenazas que pueden viajar mucho más rápido y lejos de su foco original.

 

 

Prensa UNLP/Redacción. 

 

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