Poggi reaparece con una inauguración en un penal en crisis: ¿Blinda a la ministra Sosa?
Tras el humillante allanamiento de Gendarmería, el Gobernador visitó el Complejo Penitenciario para presentar un taller, ratificando a la ministra Sosa en medio de un silencio cómplice.
Hay silencios que aturden y puestas en escena que rozan la provocación. Tiempo después de que 200 efectivos de Gendarmería Nacional tuvieran que desembarcar desde Mendoza y Córdoba para intervenir el Complejo Penitenciario N°1 —un operativo federal liso y llano motivado por la alarmante sospecha de connivencia de funcionarios provinciales en el tráfico de estupefacientes—, el gobernador Claudio Poggi decidió dar la cara. Pero su aparición estuvo a años luz de la más mínima autocrítica, de explicaciones institucionales o de un plan de contingencia real ante un sistema penitenciario que se cae a pedazos. Al contrario, el mandatario optó por el libreto del "puro humo".
El escenario del escándalo nacional, donde la Fiscalía Federal de Cristian Rachid investiga una red de narcotráfico que opera tras las rejas con complicidad interna, fue transformado este martes en una pasarela de corte y confección.
Poggi arribó al penal para inaugurar un taller de costura del Centro de Producción de Oportunidades (CePrO), un módulo de apenas 50 metros cuadrados construido en steel frame —básicamente un contenedor revestido— que demandó la cifra de más de 91 millones de pesos.
Mientras la sociedad sanluiseña exige respuestas urgentes sobre cómo la delincuencia organizada loteó la seguridad de las cárceles, el Gobierno responde entregando máquinas de coser y prometiendo la fabricación de kits escolares y guardapolvos. Una auténtica tomada de pelo. No quiere esta publicación ir en contra de la reinserción, pero todo tiene su tiempo. Y este es tiempo de acciones urgentes.
La foto oficial de la jornada posee una altísima carga política. Al lado de Poggi se lucieron la ministra de Seguridad, Nancy Sosa, y la directora del Servicio Penitenciario Provincial, Karina Mantelli; ambas severamente cuestionadas y con la gestión en jaque tras el operativo federal.
El intento desesperado del Ministerio de instalar que el allanamiento de Gendarmería había sido un "trabajo conjunto" de rutina ya se había chocado de frente con la realidad judicial: fue una intervención externa ante la total desconfianza en las fuerzas locales. Sin embargo, lejos de desplazar a las responsables del área por su inoperancia o presunta complicidad en el descontrol interno, queda una duda: ¿El Gobernador eligió blindarlas?
La presencia y las palabras de Nancy Sosa en el acto no son un dato menor: parecerían constituir una abierta ratificación en su cargo. Al hablar de "metas muy claras" y "fortalecimiento institucional" frente a las máquinas de coser, la ministra escenificó un respaldo absoluto por parte del Ejecutivo que congela cualquier posibilidad de asunción de responsabilidades políticas.
Poggi prefiere mantener el statu quo antes que purgar un sistema penitenciario corrompido. Mientras el narcotráfico perfora las paredes del penal con la venia de los de adentro, el Gobierno se conforma con jugar a la costura y cortar cintas de inauguración sobre un polvorín.
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