Nuestro derecho a cambiar
Un elogio al hecho no siempre bien visto de cambiar a tiempo cuando las cosas vienen mal o, simplemente, cuando tenemos ganar de pegar el volantazo. Por Sol Durini.
Parece que para ser tomados en serio en la vida o en lo profesional tenemos que elegir una postura, un trabajo, un estilo o una decisión y sostenerlos a rajatabla para siempre, como si fuera un contrato irrevocable
Cambiar de rumbo muchas veces se entiende socialmente como debilidad, falta de carácter, o directamente como un fracaso. Nos da pánico dar marcha atrás porque sentimos la mirada ajena y juzgamos todos nuestros benditos movimientos.
Sin embargo, considero en realidad que lo más humano, sano y maduro que existe es saber transmutar.
Muchas veces nos encasillamos en proyectos, rutinas, estructuras que armamos nosotros mismos o incluso en relaciones personales y laborales que ya no nos suman, simplemente por el miedo al qué dirán o por querer demostrar una supuesta estabilidad.
Nos autoexigimos ser lineales, predecibles y perfectos
Nos da culpa admitir que aquello que planeamos con tanta ilusión hace un tiempo, hoy ya no nos genera nada…
Sin embargo, crecer también implica poner límites básicos a los demás y a nosotros mismos, darnos cuenta de lo que dejó de funcionar y tener la valentía de decir hasta acá llegué, esto ya no me resuena.
Permitirse cambiar de opinión no es ser inconsistente ni “veleta”; es estar atentos, despiertos y vivos en el mundo real.
El entorno se modifica, el mundo se mueve, nuestras prioridades se acomodan con los años y lo que antes nos encendía hoy quizás nos apaga o nos agota: No tengas miedo de pegar el volantazo si tu intuición te dice que tu bienestar/felicidad/plenitud va por otro lado!
Reajustar el camino y elegir tu propia paz es el mayor acto de libertad y honestidad que podes regalarte
Por eso, hoy propongo repensar(nos) para cuando sientan esa incomodidad de estar sosteniendo algo que ya no quieren: hagan una pausa a conciencia y pregúntense si las decisiones que están tomando hoy responden a quienes son ustedes en este presente, o si solo están cumpliendo una promesa que le hicieron a su versión del pasado…
Si la respuesta es la segunda, agradezcan la incomodidad!, permítanle a su versión actual cambiar de parecer y anímense a dar el primer paso hacia otra dirección…
EL CAMINO NO ES UNA LÍNEA RECTA, ESTÁ LLENO DE CURVAS, Y CAMBIAR DE OPINIÓN ES, SIMPLEMENTE, LA PRUEBA DE QUE ESTAMOS VIVOS!
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