Por redacción
| 26 de enero de 2014
Un cuadro típico de envenenamiento muestra a animales muertos en forma aguda y unos pocos con marcada agresividad y debilidad, explicó el técnico del INTA, Jorge Garay: "No hay tratamiento curativo y se debe hacer énfasis en la prevención del consumo a través de la eliminación de la planta o evitando la falta de disponibilidad de otros forrajes apropiados".
Es una maleza tóxica permanente, lo que significa que a través de todo su ciclo tiene cantidad suficiente de sustancias tóxicas como para producir mortandad de los bovinos que la consumen, con el agravante que sus hojas secas y caídas mantienen esta capacidad por varios meses. El período más crítico de intoxicación es a la entrada del invierno o tras las primeras heladas.
La presentación de casos de intoxicación con esta maleza, en el Laboratorio de Diagnóstico de la EEA San Luis, se distribuye a través de todo el año de manera uniforme, según el especialista Ricardo Sager.
Garay dijo que en todos los casos se tiene que analizar la posibilidad de implementar un control o manejo integrado de las distintas especies tóxicas presentes en el lote. En aquellos casos en que la maleza, aún no se encuentre en grandes densidades en los potreros de pastizal natural, un adecuado programa de usos y descansos impedirá la introducción y posterior invasión del palque.
Caso contrario, en donde la maleza ya esté establecida en los potreros, ocasionando graves daños por intoxicaciones, habrá que evaluar la alternativa de su control por medio de herbicidas.
El objetivo de distintas experiencias realizadas desde 1989 en campos de Villa Mercedes, El Morro, Fraga, Buena Esperanza y Nueva Galia, fue evaluar la acción de diferentes herbicidas 2,4 D + Picloram, Glifosato, Dicamba, 2,4D, Picloram + Triclopir, Bromacil y otros productos no comercializados en el país.
Las aplicaciones siempre se realizaron, con aproximadamente el 50% de la maleza en estado de floración. Los mayores controles de palque, según las experiencias realizadas por técnicos del INTA San Luis, la UNSL y de la empresa DOW, se obtuvieron con la aplicación de 2,4 D más Picloram.
En la misma categoría se encuentra el tratamiento de Picloram + Triclopir. En segundo lugar, con escasa diferencia se encuentra Dicamba. En tercer lugar se ubican los tratamientos con Glifosato.


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