El presidente de la AFA y vicepresidente honorario de la FIFA Julio Humberto Grondona falleció ayer poco antes de las 13 luego de sufrir un aneurisma en la arteria aorta, poniendo así final a una era que revolucionó el fútbol argentino.
"Don Julio" tenía 82 años.
Grondona estaba internado desde las 10 por una descompensación cardíaca que lo obligó a ser trasladado al Sanatorio Mitre, donde fue atendido hasta último momento por el especialista Antonio Piazza.
La muerte del mandamás de la AFA se habría producido a las 12:50, sin llegar a ser intervenido quirúrgicamente como habían sugerido los médicos ante esta complicación en las paredes de la aorta. Grondona estuvo internado con asistencia respiratoria desde la primera hora de la mañana y a la espera de la evolución del cuadro, que era delicado.
Voceros de la AFA indicaron que el directivo sufrió un fuerte dolor en el pecho pero no tuvo un episodio de paro cardiorrespiratorio, por lo que fue trasladado al centro médico, acompañado por su hijo Julio Ricardo, presidente de Arsenal de Sarandí.
El dirigente -que además era vicepresidente honorario de la FIFA donde presidía la Comisión de Finanzas- tenía previsto asistir ayer a la conferencia de prensa en la cual Alejandro Sabella se iba a despedir como técnico de la Selección Argentina.
Con cintura política
La política de todos los signos le dio sustento y Julio Grondona supo hacerse todopoderoso y mantenerse en el poder durante más de tres décadas, más allá de la enorme diferencia que hubo en las características, políticas y objetivos de los distintos gobiernos nacionales en ese período.
El dirigente llegó a la titularidad de la AFA entronizado por el entonces vicealmirante Carlos Lacoste el 6 de abril de 1979, pero siguió firme en su sillón cuando se restableció la democracia, con radicales, con el menemismo, con la Alianza y hasta terminó convirtiéndose en un socio incondicional del kirchnerismo.
Durante el gobierno de Raúl Alfonsín, Grondona defendió a capa y espada al por entonces muy cuestionado entrenador Carlos Bilardo y la protección que le proporcionó fue clave para que desarrollara su tarea y se coronara campeón del mundo en México 86.
En esos tiempos, tuvo una muy tensa relación con el gobierno radical, que inclusive mandó al ministro Conrado Storani a México a entregar la Copa del Mundo. No obstante, capeó el temporal.
Ese título mundial fue clave también para fortalecer y encumbrarlo a nivel futbolístico, quien inclusive desde 1988 pasó a ser uno de los vicepresidentes de la FIFA.
Uno de los momentos más complicados para el directivo oriundo de Avellaneda y que lo puso otra vez en jaque, se dio cuando Carlos Menem se impuso en las elecciones nacionales y el ortodoxo Juan De Stéfano pretendió "peronizar" el fútbol doméstico.
Pero Grondona respaldó con un abrazo al nuevo presidente el modelo neoliberal y también superó esa tormenta.
Luego, cayó parado otra vez con la Alianza y en la etapa más reciente, le entregó el negocio de la televisación del fútbol al kirchnerismo.
El 20 de agosto del año 2009, por cadena nacional y en el predio de la AFA, en Ezeiza, la presidenta Cristina Fernández y Grondona firmaron el acuerdo para la televisación en directo de los partidos de fútbol por canales de aire que, con fondos públicos, ayudó por un tiempo a la economía de los clubes.
Con la anuencia del alto directivo, el Programa Fútbol para Todos se convirtió de allí en adelante en difusora de la propaganda gubernamental.
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