Un jardinero joven. Ésa fue, si no la última, una de las últimas personas que vieron con vida a Julio Dante Quaranta, el anciano asesinado durante un robo en su casa de Villa Mercedes, el martes al mediodía.
Aunque el o los ladrones no golpearon, no apuñalaron ni balearon a la víctima, al mantenerla amordazada, atada de pies y manos y encerrada en su habitación bajo amenazas, causaron su muerte por asfixia, detalló la médica forense Alba Pereira (ver "Murió en una crisis de pánico").
La investigación para ubicar al homicida se encamina en varias direcciones. Una de ellas pretende llegar hasta un trabajador, presumiblemente un jardinero, al que Quaranta, de 71 años, le abrió la puerta de su casa de Bernabé Aráoz 717, a treinta metros de Güemes, el martes a las nueve de la mañana.
Alguien de la cuadra vio al anciano cuando entraba a la vivienda junto con esa persona, reveló ayer el interventor de la Unidad Regional Dos Metropolitana, comisario general (rv) Víctor Vicente Videla.
Ahora, policías de la Brigada de Investigaciones, de la división Homicidios y del Departamento Informaciones intentan identificar y ubicar a esa persona. Quieren saber hasta qué hora estuvo en la casa de Quaranta.
Videla aclaró que esa persona no es directamente un sospechoso, pero “todo es materia de investigación”. Los policías tienen en cuenta un detalle importante: ninguna puerta o ventana de la casa está violentada, lo que significa que el agresor entró con el consentimiento del dueño.
Quaranta, antiguo empleado de la firma Ribeiro en Villa Mercedes, era soltero, no tenía hijos y vivía solo. Era tío de Esteban Quaranta y cuñado de Elsa Ferrayoli, el productor de audiovisuales de 29 años y su madre de 60 asesinados el 25 de abril de 2008, en Villa Mercedes.
La revisión en la vivienda del anciano asesinado el martes robusteció la principal hipótesis de que al empleado de comercio jubilado lo atacaron para robarle. “Faltan de la casa dos televisores plasma”, dijo ayer el interventor de la regional policial. Anteayer había informado que, en la primera inspección, habían notado la falta de uno de los televisores y, probablemente, de algún otro electrodoméstico. Incluso, contó, hallaron varios bienes ya preparados por los ladrones para llevárselos.
Calculan que el homicidio ocurrió alrededor del mediodía, según el estado del cuerpo a la hora en que lo revisó la forense, a las 17:45 de ese día. El cadáver estaba sobre la cama.
Los vecinos llamaron a la Policía un rato antes, extrañados de no haber visto a Julio durante todo el día. Cuando notaron su ausencia y fueron a mirar a su casa, se terminaron de convencer de que algo malo pasaba porque a esa hora la vianda que una mujer le había llevado para el almuerzo todavía estaba en el hall.
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