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Un grupo de 15 puntanos escaló un cerro de 4.300 metros en Mendoza

Por redacción
| 19 de diciembre de 2016
Manto blanco. Pese a todas las adversidades climáticas, los 15 sanluiseños se esforzaron y tuvieron su premio con la ansiada cima.

Temperaturas muy bajas, vientos fuertes que hacen pensar que la cumbre no quiere que la encuentres, visibilidad nula por momentos. Condiciones muy adversas para 15 sanluiseños, que tenían como objetivo subir los 4.300 metros de altura del cerro Adolfo Calle en Mendoza. Ese sueño motivó el enorme esfuerzo y la solidaridad del grupo, para que cada uno alcance la tan ansiada cima.

 


El pico se ubica dentro del Cordón del Plata, un cordón de montañas con alturas que oscilan entre los cuatro mil y los seis mil metros, que se encuentra cerca del dique Potrerillos sobre el río Mendoza. El Adolfo Calle fue la meta planteada por el equipo liderado por el experimentado montañista Gabriel Guillar, quien recordó con detalle la hazaña.

 


“Para hacer la subida dejamos los autos en el centro de esquí Vallecitos. Ese primer día hicimos un trekking de aproximadamente unas 4 horas hasta el campamento con las carpas, la comida, y todo el equipamiento necesario para una expedición. Ahí pasamos la noche con 6 o 7 carpas donde dormían entre 2 y 3 personas en cada una, todos de San Luis y de Villa Mercedes”, relató sobre la previa al ascenso, pero lo más difícil estaba por llegar.

 


“A la mañana siguiente emprendimos el ascenso bien temprano. Las primeras dos horas fueron de un gran esfuerzo físico porque hay una pendiente bastante pronunciada. Después de eso hay un tramo que se llama “La Cancha”, que desemboca en las proximidades de la cumbre del cerro. Atravesar esa parte fue difícil porque las condiciones no eran buenas. Muchísima nieve, viento, y poca visibilidad porque estábamos justo sobre un colchón de nubes. La temperatura llegó a estar en -10º”, rememoró Guillar. A pesar de la adversidad de las condiciones, cada uno de los integrantes del grupo pudo llegar a la cima, cumpliendo el objetivo grupal de que nadie se quede en el camino.

 


La importancia del equipo, del “todos para uno, y uno para todos”, para el guía es un aspecto fundamental en las actividades de alta montaña que él organiza con su ONG “Club IntiAnti”. “Cuando organizamos estas expediciones, nuestra principal meta es que lleguen todos, entonces se arma una sinergia entre los integrantes, todos se ayudan entre sí, para que ninguno se quede en el camino. Para eso es primordial la solidaridad y el respeto entre los integrantes del grupo, porque si no se generan problemas interpersonales que nada tienen que ver con el objetivo planteado como equipo”, aseguró el experimentado montañista.

 


Sin embargo, más allá de la unión que se tenga que generar entre las personas, de nada serviría si no hay una buena preparación. Más allá de las actividades físicas que organiza “IntiAnti”, también focalizan en un intensivo entrenamiento teórico y práctico. “Por suerte, las personas que fueron conmigo empezaron en el Club IntiAnti, subiendo primero cerros acá en San Luis. Luego se interiorizan con cursos que dictamos sobre iniciación en la alta montaña, de uno o dos meses de duración. Ahí las personas comprenden los riesgos que implican los ascensos, el equipamiento, y la preparación necesaria”.

 


Si bien los 4.300 metros del cerro Adolfo Calle parecen un objetivo más que satisfactorio, este grupo de sanluiseños no se conforma con lo logrado hace dos semanas, y apuntan a lo que viene: “Tenemos como una escalera interminable de metas. Haber hecho la cumbre con 15 personas en el cerro Adolfo Calle, fue un objetivo más. Alcancé los 3 mil, ahora quiero ir por los 3.500, después por los 4 mil, y así sucesivamente”, dijo Guillar y agregó: “Nosotros ya estamos apuntando con algunos de los chicos a montañas de 5 mil metros en Catamarca”.

 


La alimentación

 


El guía de expediciones aseguró que la alimentación en la alta montaña tiene que ser igual a la que uno acostumbra, pero las condiciones del ascenso, indefectiblemente marcan diferencias. “Uno tiene que llevar alimentos de poco volumen, liviano de peso, de rápida cocción, y a su vez que tenga mucha energía calórica. Entonces tal vez en vez de subir 3 kilos de papa, hay que llevar el sobre para hacer el puré. Es importante subir con lo necesario, sin que te falte nada tampoco, y saber eso te lo da mucho la experiencia. Por ejemplo si uno sabe que va a consumir 250 gramos de azúcar, no tiene que llevar la bolsa de kilo”, explicó.

 


Una actividad nada barata

 


Para aquellos que quieran incursionar en el montañismo, tienen que saber que es una de esas actividades  que sacuden muy fuerte al bolsillo, y hay que tener uno bien abultado para soportar los costos. “Hay que tener una ropa adecuada para pasar mucho frío en la montaña. Si uno va por ejemplo al Aconcagua, el monto aproximado puede ser de 50 mil pesos, entre la vestimenta, una carpa, y una bolsa de dormir”, afirmó Guillar. Sin embargo, hay otras opciones más accesibles, ya que en muchos sitios alquilan equipamientos y todo lo que necesitan los aventureros.

 


La meta final

 


Si bien Guillar habló de “una escalera interminable de metas”, hay una que le quita el sueño, que es su mayor anhelo. “A mí me encantaría ir al Everest, pero tiene un costo aproximado de 100 mil dólares, y si no tenés sponsor, se hace complicado. La traba que tengo es lo económico, porque la técnica considero que la conozco. Es una expedición de dos meses y con un altísimo costo. Es un proyecto interesante, que no lo descarto”, expresó con deseo.

 


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