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Lo condenaron a 9 años de cárcel por violar a su cuñada

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Lo condenaron a 9 años de cárcel por violar a su cuñada

El caso ocurrió en La Calera, en diciembre de 2015. El testimonio de una nena amiga de la víctima fue clave para descubrirlo. 

La inmediatez con que fue detenido, apenas minutos después de consumar el hecho, cuando salía del monte donde había violado a su cuñada, selló la suerte de Daniel Osvaldo Soria, un vecino de La Calera. El abuso ocurrió el 20 de diciembre de 2015 y ayer fue condenado a nueve años de cárcel.

El fallo fue dictado a la tarde por la Cámara del Crimen 2 de San Luis, presidida por Fernando de Viana e integrada por Gustavo Miranda Folch y el camarista Civil Marcelo Milán, informó la secretaria del tribunal, Griselda Murcia.

De los nueve años que le impusieron, Soria, que acaba de cumplir 42 años y es conocido en el pueblo con el apodo de “El Camerún”, ya lleva cumplidos casi dos, porque está preso desde el mismo día del hecho.

Que lo apresaran en el acto fue posible gracias al testimonio de una nena de 7 años, amiga de la víctima, que llegó corriendo a la comisaría del pueblo a avisar del abuso.

Eran las nueve y cuarto de la noche. Dos policías entraban a la oficina policial cuando vieron que, por el costado norte del edificio, por una calle de tierra, se acercaba la chica. “Se la veía alterada y asustada”, asentó el oficial que hizo el acta inicial del procedimiento. “Desesperada, dijo textualmente ‘señor policía, El Camerún está violando a mi amiga, allá en el campito’”.

El lugar que la menor señalaba era el monte ubicado al norte, en cercanías de un predio de Vialidad, hacia el cual se va por una calle de tierra que corre de este a oeste, bordeada de vegetación.

A unos ciento cincuenta metros de la comisaría, vieron aparecer de uno de los costados al vecino del pueblo al que los oficiales también identificaban con el apodo de “El Negro Camerún”.

Vestía un pantalón corto, musculosa  y zapatillas. Los policías le dieron la voz de alto para que no se moviera de donde estaba, hasta que llegaran a él. Cuando se acercaron, le preguntaron qué hacía allí. Se puso nervioso, no respondió y los trató de eludir, así que lo sujetaron.

En eso escucharon ruidos entre las malezas, a unos veinte metros al oeste de donde estaban. Era una nena que salía a la calle y, cuando le pidieron que se detuviera, corrió hacia el sur. Era la cuñada de “El Camerún”.

El abuso ocurrió cuando la madre de la nena había viajado a San Juan. La adolescente había ido a jugar en las afueras del pueblo con su amiguita, siete años menor que ella, cuando apareció su pariente y se la llevó por la fuerza hacia el monte, según declaró la víctima esa noche. Y, lo más importante, señaló ayer el fiscal de Cámara, Fernando Rodríguez, seis meses después la menor relató el hecho en idénticos términos, al ser entrevistada por la psicóloga Marisa Samper en la Cámara Gesell.

La entrevista psicológica fue exhibida ayer ante el tribunal, el fiscal y el defensor, como una de las últimas pruebas antes de los alegatos y el veredicto.

Aunque el entonces juez de instrucción Jorge Sabaini Zapata no ordenó, en su momento, hacer análisis de ADN, en las ropas de la menor hallaron semen, y en las de Soria detectaron sangre. Esa prueba, sumada al examen ginecológico a la menor, que corroboró el acceso carnal, completó el cuadro contra “El Camerún”.

El delito de abuso sexual con acceso carnal tiene una escala de pena que va de los seis a los quince años de prisión. El fiscal de Cámara le pidió al tribunal que condenaran a Soria a trece años de cárcel.

El abogado del acusado, en tanto, intentó por todos los medios, e insistió con ello en su alegato, que el tribunal declarara nulos algunos de los procedimientos iniciales de la Policía. Eso hubiera significado invalidar toda la acusación contra el acusado. Pero los jueces rechazaron su pretensión.

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Lo condenaron a 9 años de cárcel por violar a su cuñada

El caso ocurrió en La Calera, en diciembre de 2015. El testimonio de una nena amiga de la víctima fue clave para descubrirlo. 

Comisaría de La Calera. La chica de 7 años llegó corriendo al edificio, a pedir la ayuda de la policía. 

La inmediatez con que fue detenido, apenas minutos después de consumar el hecho, cuando salía del monte donde había violado a su cuñada, selló la suerte de Daniel Osvaldo Soria, un vecino de La Calera. El abuso ocurrió el 20 de diciembre de 2015 y ayer fue condenado a nueve años de cárcel.

El fallo fue dictado a la tarde por la Cámara del Crimen 2 de San Luis, presidida por Fernando de Viana e integrada por Gustavo Miranda Folch y el camarista Civil Marcelo Milán, informó la secretaria del tribunal, Griselda Murcia.

De los nueve años que le impusieron, Soria, que acaba de cumplir 42 años y es conocido en el pueblo con el apodo de “El Camerún”, ya lleva cumplidos casi dos, porque está preso desde el mismo día del hecho.

Que lo apresaran en el acto fue posible gracias al testimonio de una nena de 7 años, amiga de la víctima, que llegó corriendo a la comisaría del pueblo a avisar del abuso.

Eran las nueve y cuarto de la noche. Dos policías entraban a la oficina policial cuando vieron que, por el costado norte del edificio, por una calle de tierra, se acercaba la chica. “Se la veía alterada y asustada”, asentó el oficial que hizo el acta inicial del procedimiento. “Desesperada, dijo textualmente ‘señor policía, El Camerún está violando a mi amiga, allá en el campito’”.

El lugar que la menor señalaba era el monte ubicado al norte, en cercanías de un predio de Vialidad, hacia el cual se va por una calle de tierra que corre de este a oeste, bordeada de vegetación.

A unos ciento cincuenta metros de la comisaría, vieron aparecer de uno de los costados al vecino del pueblo al que los oficiales también identificaban con el apodo de “El Negro Camerún”.

Vestía un pantalón corto, musculosa  y zapatillas. Los policías le dieron la voz de alto para que no se moviera de donde estaba, hasta que llegaran a él. Cuando se acercaron, le preguntaron qué hacía allí. Se puso nervioso, no respondió y los trató de eludir, así que lo sujetaron.

En eso escucharon ruidos entre las malezas, a unos veinte metros al oeste de donde estaban. Era una nena que salía a la calle y, cuando le pidieron que se detuviera, corrió hacia el sur. Era la cuñada de “El Camerún”.

El abuso ocurrió cuando la madre de la nena había viajado a San Juan. La adolescente había ido a jugar en las afueras del pueblo con su amiguita, siete años menor que ella, cuando apareció su pariente y se la llevó por la fuerza hacia el monte, según declaró la víctima esa noche. Y, lo más importante, señaló ayer el fiscal de Cámara, Fernando Rodríguez, seis meses después la menor relató el hecho en idénticos términos, al ser entrevistada por la psicóloga Marisa Samper en la Cámara Gesell.

La entrevista psicológica fue exhibida ayer ante el tribunal, el fiscal y el defensor, como una de las últimas pruebas antes de los alegatos y el veredicto.

Aunque el entonces juez de instrucción Jorge Sabaini Zapata no ordenó, en su momento, hacer análisis de ADN, en las ropas de la menor hallaron semen, y en las de Soria detectaron sangre. Esa prueba, sumada al examen ginecológico a la menor, que corroboró el acceso carnal, completó el cuadro contra “El Camerún”.

El delito de abuso sexual con acceso carnal tiene una escala de pena que va de los seis a los quince años de prisión. El fiscal de Cámara le pidió al tribunal que condenaran a Soria a trece años de cárcel.

El abogado del acusado, en tanto, intentó por todos los medios, e insistió con ello en su alegato, que el tribunal declarara nulos algunos de los procedimientos iniciales de la Policía. Eso hubiera significado invalidar toda la acusación contra el acusado. Pero los jueces rechazaron su pretensión.

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