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Un caso reciente en donde la escuela lanzó una alerta

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Un caso reciente en donde la escuela lanzó una alerta


En Nogolí, una pequeña localidad ubicada a 48 kilómetros de San Luis, una docente vio el comportamiento extraño de una de sus alumnas, un director aplicó los pasos del protocolo que elaboró el Ministerio de Educación y dio aviso a la Policía. Allí se accionaron los mecanismo pensados para proteger a los niños.


La escuela se convirtió en uno de los espacios de cuidado de los chicos y si bien el caso aparentaba ser mucho más grave, lo que permitió estar alerta es ver una situación de maltrato y desidia.


En el Centro Educativo Nº 25 "Justo José de Urquiza" y ante la denuncia de algunos vecinos, los docentes hablaron con una alumna,  luego labraron un acta, llamaron a la madre y posteriormente a la Policía.


Siguieron cada uno de los pasos que aconseja el protocolo "Guía de Buenas Prácticas" para el abordaje de la violencia en el ámbito escolar.


La primera en ver los indicios de alerta fue la maestra Liliana Lucero, que observó un gran descuido en la higiene personal de una nena. Intuía que tenía pediculosis (piojos) y le dijo que le llevaría un shampoo para curarla.


Sin embargo, vio un comportamiento mucho más extraño en la niña. Se dio cuenta que algo le pasaba en la cabeza. Habló con ella y la nena le dijo que le picaba mucho y que al rascarse le dolía porque estaba lastimada. La maestra la convenció que se desarmara el peinado y le mostrara el cuero cabelludo y pudo comprobar una lesión, fue en ese momento en el que decidió hablar con los directivos y accionar el protocolo.


Finalmente, el daño en la cabeza fue producto de un hongo dada la infección que la produjo la pediculosis, de acuerdo a lo que informó la Justicia.


Los directivos llamaron a la madre y le explicaron la situación. Comentaron que la mamá se puso nerviosa, que no quiso hablar del tema y que aseguraba que la lesión en la cabeza de su hija había sido simplemente un golpe contra la cama. No daba muchas precisiones.


Con todos estos elementos y de acuerdo a lo que establece la guía, decidieron llamar a la Policía. Luego fue tiempo para el accionar de la fuerza y de la Justicia.


"Cumplimos con cada uno de los pasos que establece el Ministerio de Educación para este tipo de instancias", dijo la maestra.


El director, Carlos Pellarín, aclaró que le pidieron a la docente que deje asentado todo en un acta. "Luego llamamos a la madre porque para una revisión debe estar el tutor presente", relató.


Dijo que al comienzo la mamá estaba reticente a aceptar lo que había dicho la nena. "Había algunas contradicciones y llamamos a la comisaría que era la otra instancia que marca el protocolo", explicó el director y añadió: "Dimos cumplimiento a rajatabla a lo que indican los procedimientos".


También añadió que hace dos años se actuó de la misma manera y en esa ocasión, la Justicia determinó que no había abusos.


Otro de los actores fue la regente de Nivel Inicial y Primaria, Liliana Gatica, quien aportó más datos sobre cómo accionaron los mecanismos de prevención para este caso en particular.


Coincidió en que se analizó toda la situación, dijo que estuvo con el director y que acompañó a la maestra en las entrevista con la mamá de la nena y en cada uno de los pasos del caso.


Remarcó que todos los docentes deben usar todos los sentidos para cuidar a los alumnos.


A pesar de las especulaciones iniciales y luego del movimiento policial y las reuniones, el colegio volvió lentamente a la normalidad, pero con el ejercicio de sus autoridades que detectaron un problemas e hicieron sonar un alerta.



Una obra de teatro para prevenir


El Departamento de Cámara Gesell del Poder Judicial presentó una propuesta para la implementación de un proyecto de prevención de violencia y abuso.


La idea consiste en la proyección de una obra de teatro de títeres con el objetivo de enseñar acerca del cuidado del cuerpo a los niños de entre 4 y 8 años de edad.


“La intención es que los chicos puedan distinguir lo que son las caricias adecuadas e inadecuadas, cuáles son sentidas o violentas. Como así también que el nene sienta que puede hablar de lo que le resulta violento o abusivo. Entonces si jugando empieza a hablar, se lograría romper con el silencio que es lo que permite que los delitos de violencia y abuso permanezcan durante tanto tiempo”, explicó la coordinadora provincial de Cámara Gesell del Poder Judicial de San Luis, Marisa Samper.


En relación al trabajo presentado, sostuvo que “este proyecto se nos ocurrió a partir de una investigación que realiza una doctora en Psicología, que en España".


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Un caso reciente en donde la escuela lanzó una alerta

Acción. La maestra notó algunos comportamientos extraños, avisó a la autoridades y accionaron un protocolo de protección.

En Nogolí, una pequeña localidad ubicada a 48 kilómetros de San Luis, una docente vio el comportamiento extraño de una de sus alumnas, un director aplicó los pasos del protocolo que elaboró el Ministerio de Educación y dio aviso a la Policía. Allí se accionaron los mecanismo pensados para proteger a los niños.


La escuela se convirtió en uno de los espacios de cuidado de los chicos y si bien el caso aparentaba ser mucho más grave, lo que permitió estar alerta es ver una situación de maltrato y desidia.


En el Centro Educativo Nº 25 "Justo José de Urquiza" y ante la denuncia de algunos vecinos, los docentes hablaron con una alumna,  luego labraron un acta, llamaron a la madre y posteriormente a la Policía.


Siguieron cada uno de los pasos que aconseja el protocolo "Guía de Buenas Prácticas" para el abordaje de la violencia en el ámbito escolar.


La primera en ver los indicios de alerta fue la maestra Liliana Lucero, que observó un gran descuido en la higiene personal de una nena. Intuía que tenía pediculosis (piojos) y le dijo que le llevaría un shampoo para curarla.


Sin embargo, vio un comportamiento mucho más extraño en la niña. Se dio cuenta que algo le pasaba en la cabeza. Habló con ella y la nena le dijo que le picaba mucho y que al rascarse le dolía porque estaba lastimada. La maestra la convenció que se desarmara el peinado y le mostrara el cuero cabelludo y pudo comprobar una lesión, fue en ese momento en el que decidió hablar con los directivos y accionar el protocolo.


Finalmente, el daño en la cabeza fue producto de un hongo dada la infección que la produjo la pediculosis, de acuerdo a lo que informó la Justicia.


Los directivos llamaron a la madre y le explicaron la situación. Comentaron que la mamá se puso nerviosa, que no quiso hablar del tema y que aseguraba que la lesión en la cabeza de su hija había sido simplemente un golpe contra la cama. No daba muchas precisiones.


Con todos estos elementos y de acuerdo a lo que establece la guía, decidieron llamar a la Policía. Luego fue tiempo para el accionar de la fuerza y de la Justicia.


"Cumplimos con cada uno de los pasos que establece el Ministerio de Educación para este tipo de instancias", dijo la maestra.


El director, Carlos Pellarín, aclaró que le pidieron a la docente que deje asentado todo en un acta. "Luego llamamos a la madre porque para una revisión debe estar el tutor presente", relató.


Dijo que al comienzo la mamá estaba reticente a aceptar lo que había dicho la nena. "Había algunas contradicciones y llamamos a la comisaría que era la otra instancia que marca el protocolo", explicó el director y añadió: "Dimos cumplimiento a rajatabla a lo que indican los procedimientos".


También añadió que hace dos años se actuó de la misma manera y en esa ocasión, la Justicia determinó que no había abusos.


Otro de los actores fue la regente de Nivel Inicial y Primaria, Liliana Gatica, quien aportó más datos sobre cómo accionaron los mecanismos de prevención para este caso en particular.


Coincidió en que se analizó toda la situación, dijo que estuvo con el director y que acompañó a la maestra en las entrevista con la mamá de la nena y en cada uno de los pasos del caso.


Remarcó que todos los docentes deben usar todos los sentidos para cuidar a los alumnos.


A pesar de las especulaciones iniciales y luego del movimiento policial y las reuniones, el colegio volvió lentamente a la normalidad, pero con el ejercicio de sus autoridades que detectaron un problemas e hicieron sonar un alerta.



Una obra de teatro para prevenir


El Departamento de Cámara Gesell del Poder Judicial presentó una propuesta para la implementación de un proyecto de prevención de violencia y abuso.


La idea consiste en la proyección de una obra de teatro de títeres con el objetivo de enseñar acerca del cuidado del cuerpo a los niños de entre 4 y 8 años de edad.


“La intención es que los chicos puedan distinguir lo que son las caricias adecuadas e inadecuadas, cuáles son sentidas o violentas. Como así también que el nene sienta que puede hablar de lo que le resulta violento o abusivo. Entonces si jugando empieza a hablar, se lograría romper con el silencio que es lo que permite que los delitos de violencia y abuso permanezcan durante tanto tiempo”, explicó la coordinadora provincial de Cámara Gesell del Poder Judicial de San Luis, Marisa Samper.


En relación al trabajo presentado, sostuvo que “este proyecto se nos ocurrió a partir de una investigación que realiza una doctora en Psicología, que en España".


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