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Detuvieron a acusado de abusar de dos nietas, de 8 y 15 años

La Policía aprehendió al imputado, de 60 años, en el barrio Amep de San Luis, ayer a la mañana. Según una psicóloga del Poder Judicial, ambas menores tienen indicadores de haber sido sometidas.

A una de sus nietas, de 8 años, la tocaba en las partes íntimas en cuanta oportunidad se le presentara. Una vez, inclusive, la pequeña encontró en la mesa de luz de su abuelo una revista pornográfica, que el hombre, de 60 años, le hizo hojear. “Elegí una de las fotos”, le dijo él, con insistencia. La chiquita no quería, pero le gritó para que seleccionara una de las escenas, que después la obligó a reproducir, con él. A otra de sus nietas, de 15 años, también la manoseaba, desde hacía cinco años. Ella dijo que no hace mucho tiempo, mientras el resto de la familia dormía, se le metió en la cama y la violó. 
Ayer, el acusado por atacar sexualmente a dos de sus nietas fue detenido por policías del Área Inteligencia Criminal, dependiente del Departamento Informaciones de la Policía de San Luis. La medida se concretó en la calle Benedicto Morales, en el barrio Amep, donde el sospechoso tiene domicilio. 
Hoy, la jueza Penal Virginia Palacios, le tomará declaración indagatoria. 
Está imputado por “Abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo en concurso con corrupción de menores agravado por el vínculo”, en perjuicio de la quinceañera, en concurso real con “Abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo en grado de tentativa en concurso con corrupción de menores doblemente agravado por la edad de la víctima y por el vínculo”, en perjuicio de la más chiquita, de 8 años. 
El Diario no hará pública la identidad del imputado, dado que las víctimas tienen el mismo apellido que él. Son hijas de uno de los nueve hijos del acusado, pero de distintas madres. 

Vio algo raro, y sospechó

La historia de ataques sexuales sufridos por ambas menores en el seno familiar vio la luz este año, en marzo. La revelación llegó por la intervención de una de las hijas del imputado, que descubrió a su padre en una situación que le resultó sospechosa, cuando estaba de visita en la vivienda del barrio Amep. 
La joven fue al baño y, desde el pasillo, vio a su padre acostado en su cama, en calzoncillos. Tenía arriba de él a la nena de 8 años. Se dio cuenta de que su padre rápidamente intentó fingir que dormía. Si bien la pequeña estaba vestida, lo que vio le dio mala espina. 
La muchacha le dijo a su sobrina que se fuera inmediatamente a su casa. En ese momento, la chiquita vivía con sus papás en un departamento ubicado al lado de la propiedad del acusado, pero pasaba bastante tiempo en lo del abuelo. Al día siguiente, la joven le preguntó a su sobrina qué había sucedido la noche anterior.
Le contó que ésa no era la primera vez que su abuelo le pedía que se subiera arriba de él y que, cuando lo hacía, él la tocaba. La tía le indicó que hablara con su mamá, porque lo que estaba sucediendo no estaba bien. 
Así lo hizo la nena: le reveló a su madre los manoseos que sufría a manos de su abuelo, y le manifestó que a veces, "el Tata" planteaba juegos con ella y otras de sus primas, también menores, en los que las tocaba. 
Le confió también el episodio con la revista para adultos y que “el Tata” le había dicho que si contaba lo que pasaba, él iba a acusarla por las travesuras que hacía. 
La revelación escindió a la familia. El papá de la nena de 8 años, al enterarse de que su propio padre abusaba de su hijita, sufrió una crisis de nervios. Debieron llevarlo a un centro de salud, donde le dieron un calmante. Se fue con su mujer e hijos del departamento donde vivía, lindante al del sospechoso. Otro hijo del acusado le dijo que si denunciaba a su padre, iban a sufrir las consecuencias. 

También atacó a la mayor

El padre de la niña ultrajada fue a la casa donde vive su otra hija, de 15 años. Le comentó a ella y a su ex mujer que su padre había intentado abusar de la chiquita de 8 y le preguntó si ella había pasado alguna vez por algo similar. La adolescente le contestó que sí, que su abuelo la manoseaba desde que tenía 10 años.
Le narró los episodios más recientes y le contó que unas dos semanas antes, en circunstancia de haberse quedado unos días en lo de su abuelo, éste se había subido furtivamente a la noche en la cucheta donde ella dormía y que se despertó al sentir un fuerte dolor en los genitales. Dijo que el sospechoso salió corriendo en calzoncillos y que una de sus tías, que al parecer la escuchó llorar, se acercó y le preguntó qué le pasaba, pero no se animó a decirle lo que había ocurrido. 
La mamá de la chica de 15 años había advertido hace algunos meses que su hija estaba extraña, que había cambiado el comportamiento. La veía aislada, decía que la familia de su papá no la quería e inclusive un día le vio un corte que iba desde la muñeca al codo. Tras la revelación de los ultrajes, comprendió la razón de su conducta. 
Enteradas de lo que pasaba, las mamás hicieron las respectivas denuncias, que luego ratificaron en la Justicia. Además, instaron la acción penal, es decir, le solicitaron a la jueza que tomara intervención en la investigación, un paso necesario cuando se trata de delitos contra la integridad sexual.  
Entre marzo y este mes, la magistrada incorporó al expediente testimonios e informes que le dieron indicios lo suficientemente fuertes como para ordenar, días atrás, el arresto del sospechoso. 
Según los informes de la psicóloga del Poder Judicial, Silvina Fernández Grimberg, que hizo la Cámara Gesell, ambas menores tienen indicios de haber sufrido abusos. Recomendó, en ambos casos, que realicen tratamiento psicológico, por el elevado monto de angustia que tienen. 
Un médico que las examinó, también perito de la Justicia, concluyó que la adolescente tiene signos de acceso carnal. 

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Detuvieron a acusado de abusar de dos nietas, de 8 y 15 años

La Policía aprehendió al imputado, de 60 años, en el barrio Amep de San Luis, ayer a la mañana. Según una psicóloga del Poder Judicial, ambas menores tienen indicadores de haber sido sometidas.

Fichaje. El sospechoso fue arrestado a las 11. Luego lo llevaron a Jefatura, para los trámites habituales. 

A una de sus nietas, de 8 años, la tocaba en las partes íntimas en cuanta oportunidad se le presentara. Una vez, inclusive, la pequeña encontró en la mesa de luz de su abuelo una revista pornográfica, que el hombre, de 60 años, le hizo hojear. “Elegí una de las fotos”, le dijo él, con insistencia. La chiquita no quería, pero le gritó para que seleccionara una de las escenas, que después la obligó a reproducir, con él. A otra de sus nietas, de 15 años, también la manoseaba, desde hacía cinco años. Ella dijo que no hace mucho tiempo, mientras el resto de la familia dormía, se le metió en la cama y la violó. 
Ayer, el acusado por atacar sexualmente a dos de sus nietas fue detenido por policías del Área Inteligencia Criminal, dependiente del Departamento Informaciones de la Policía de San Luis. La medida se concretó en la calle Benedicto Morales, en el barrio Amep, donde el sospechoso tiene domicilio. 
Hoy, la jueza Penal Virginia Palacios, le tomará declaración indagatoria. 
Está imputado por “Abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo en concurso con corrupción de menores agravado por el vínculo”, en perjuicio de la quinceañera, en concurso real con “Abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo en grado de tentativa en concurso con corrupción de menores doblemente agravado por la edad de la víctima y por el vínculo”, en perjuicio de la más chiquita, de 8 años. 
El Diario no hará pública la identidad del imputado, dado que las víctimas tienen el mismo apellido que él. Son hijas de uno de los nueve hijos del acusado, pero de distintas madres. 

Vio algo raro, y sospechó

La historia de ataques sexuales sufridos por ambas menores en el seno familiar vio la luz este año, en marzo. La revelación llegó por la intervención de una de las hijas del imputado, que descubrió a su padre en una situación que le resultó sospechosa, cuando estaba de visita en la vivienda del barrio Amep. 
La joven fue al baño y, desde el pasillo, vio a su padre acostado en su cama, en calzoncillos. Tenía arriba de él a la nena de 8 años. Se dio cuenta de que su padre rápidamente intentó fingir que dormía. Si bien la pequeña estaba vestida, lo que vio le dio mala espina. 
La muchacha le dijo a su sobrina que se fuera inmediatamente a su casa. En ese momento, la chiquita vivía con sus papás en un departamento ubicado al lado de la propiedad del acusado, pero pasaba bastante tiempo en lo del abuelo. Al día siguiente, la joven le preguntó a su sobrina qué había sucedido la noche anterior.
Le contó que ésa no era la primera vez que su abuelo le pedía que se subiera arriba de él y que, cuando lo hacía, él la tocaba. La tía le indicó que hablara con su mamá, porque lo que estaba sucediendo no estaba bien. 
Así lo hizo la nena: le reveló a su madre los manoseos que sufría a manos de su abuelo, y le manifestó que a veces, "el Tata" planteaba juegos con ella y otras de sus primas, también menores, en los que las tocaba. 
Le confió también el episodio con la revista para adultos y que “el Tata” le había dicho que si contaba lo que pasaba, él iba a acusarla por las travesuras que hacía. 
La revelación escindió a la familia. El papá de la nena de 8 años, al enterarse de que su propio padre abusaba de su hijita, sufrió una crisis de nervios. Debieron llevarlo a un centro de salud, donde le dieron un calmante. Se fue con su mujer e hijos del departamento donde vivía, lindante al del sospechoso. Otro hijo del acusado le dijo que si denunciaba a su padre, iban a sufrir las consecuencias. 

También atacó a la mayor

El padre de la niña ultrajada fue a la casa donde vive su otra hija, de 15 años. Le comentó a ella y a su ex mujer que su padre había intentado abusar de la chiquita de 8 y le preguntó si ella había pasado alguna vez por algo similar. La adolescente le contestó que sí, que su abuelo la manoseaba desde que tenía 10 años.
Le narró los episodios más recientes y le contó que unas dos semanas antes, en circunstancia de haberse quedado unos días en lo de su abuelo, éste se había subido furtivamente a la noche en la cucheta donde ella dormía y que se despertó al sentir un fuerte dolor en los genitales. Dijo que el sospechoso salió corriendo en calzoncillos y que una de sus tías, que al parecer la escuchó llorar, se acercó y le preguntó qué le pasaba, pero no se animó a decirle lo que había ocurrido. 
La mamá de la chica de 15 años había advertido hace algunos meses que su hija estaba extraña, que había cambiado el comportamiento. La veía aislada, decía que la familia de su papá no la quería e inclusive un día le vio un corte que iba desde la muñeca al codo. Tras la revelación de los ultrajes, comprendió la razón de su conducta. 
Enteradas de lo que pasaba, las mamás hicieron las respectivas denuncias, que luego ratificaron en la Justicia. Además, instaron la acción penal, es decir, le solicitaron a la jueza que tomara intervención en la investigación, un paso necesario cuando se trata de delitos contra la integridad sexual.  
Entre marzo y este mes, la magistrada incorporó al expediente testimonios e informes que le dieron indicios lo suficientemente fuertes como para ordenar, días atrás, el arresto del sospechoso. 
Según los informes de la psicóloga del Poder Judicial, Silvina Fernández Grimberg, que hizo la Cámara Gesell, ambas menores tienen indicios de haber sufrido abusos. Recomendó, en ambos casos, que realicen tratamiento psicológico, por el elevado monto de angustia que tienen. 
Un médico que las examinó, también perito de la Justicia, concluyó que la adolescente tiene signos de acceso carnal. 

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