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Por protestar, el Municipio mandó una inspección a los comerciantes de la Lafinur

Los dueños de los locales que están entre Pedernera y Lavalle, manifestaron que mientras hablaban con funcionarios municipales, les mandaron inspecciones a sus negocios.

“Esto es una persecución", denunciaban los dueños de los locales que están en la avenida Lafinur entre Pedernera y Lavalle. El jueves de la semana pasada se les había notificado a los comerciantes, a través de un papel sin firmar, que iban a cortar la calle, específicamente sobre la mano en la que están instalados. Ellos protestaron y tras ese acto de "insurrección" recibieron la visita de los inspectores municipales. Ahora algunos no quieren hablar por miedo a las represalias del Ejecutivo municipal.

Una total incertidumbre dejó, según contaron los afectados, el "papelito" sin firma ni membrete municipal y con escasa información, que les mandaron a sus locales. Lo único que se decía era que esa misma noche cortarían el paso para hacer los desagües pluviales. Esto alteró a los vecinos y decidieron impedirlo y, a la mañana siguiente, se acercaron al edificio comunal para mantener una reunión con el secretario de Servicios Públicos Municipal, Ramón Zarrabeitia, quien les aseguró que la obra no se extendería por más de diez o quince días, comprometiéndose a frenarla antes del 15 de diciembre para que no afecte tanto la actividad comercial.

Sin embargo, mientras se desarrollaba la reunión, los inspectores comenzaron la "cacería de brujas" e iniciaron un operativo de control en los comercios que elevaron la queja por los cortes. "Mientras nos poníamos de acuerdo con la Municipalidad, ya habían mandado a los inspectores a toda la cuadra para pedir las habilitaciones. Por ejemplo el carnicero tenía todo en regla y le buscaron hasta la quinta pata al gato. A todos nos dejaron informes por una u otra cosa, nos mandaron una persecución con esto", afirmó Maximiliano, uno de los comerciantes de una de las distribuidoras de la cuadra.

Si bien la mayoría de los dueños no quisieron revelar su identidad, la preocupación que manifestaron fue general: tienen miedo de las represalias que pueda tomar la Municipalidad por haberse quejado.

Pero el clamor tuvo un origen justificado, ya que los comerciantes no saben cómo van a hacer para vender sus productos. "Solo entraron tres personas esta mañana, tengo que descargar bebidas y mercadería. Dijeron que iban a dejar que pasen los camiones, pero no lo hacen, tengo que ir yo a decirles que los dejen entrar", comentó uno de los dueños. "La cuestión era romper la calle, eso ya lo hicieron. Hoy -por ayer- con la lluvia ya no van a trabajar. Dijeron que iban a ser diez días, ahora dicen que son quince, si tardan, vaya a saber cuándo van a terminar", agregó.

"Hablamos de un mes con el que todos los comercios de esta cuadra contamos para repuntar las ventas, en un año que fue muy flojo por todo lo que ya conocemos y nos pensaban cortar todo diciembre la calle. Fuimos a hablar con Zarrabeitia, no fue muy difícil ponernos de acuerdo. Nos dijeron que van a hacer la obra en diez días y que si no la pueden terminar, la van a suspender hasta que pase diciembre. No fue tan difícil, pero llevó a que nos persigan, porque lo que hicieron fue a lo matón como lo hacen siempre. Venir, cerrar la calle y no darte ningún tipo de explicación. Si nosotros actuamos para evitar que empezara la obra es porque no sabíamos qué iban a hacer. Justo en un mes donde la ventas pueden subir. Nuestras familias viven de esto y si no entra gente porque no puede, no vendo. Tengo clientes que me compran cajones de bebida, packs de gaseosas y si no pueden acercar el auto hasta la puerta no los van cargar. No podés pretender que un cliente vaya con cuatro cajones al hombro hasta la próxima esquina", señaló Maximiliano.

Varios locales tienen el problema de la carga y descarga de camiones. La verdulería, la carnicería y la casa de venta de cerámicos. Pero uno vive de la llegada de los autos a su local: la gomería. Allí comentaron que no van a cerrar el local por el tiempo que se haga la obra del desagüe. Sin embargo, afirmaron que su actividad se verá fuertemente afectada. Aunque algunos clientes llegan con sus ruedas al hombro y otros vehículos, como las motos, pueden entrar por la vereda.

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Una obra que trajo polémica

El corte en la avenida Lafinur entre Pedernera y Lavalle finalmente se hizo el sábado. Solo está habilitado el carril oeste en el sentido sur-norte.

Previo a la interrupción, el secretario de Servicios Públicos municipal, Ramón Zarrabeitia, había calculado que la obra demandará unos 20 días y explicó que durante ese tiempo el corte afectará el carril este, una vía de la calle "excepto los días que trasladen los elementos del conducto. Porque se utiliza una grúa muy grande y cuando esté trabajando se va a cortar totalmente (la avenida). Pero serán un par de días a lo sumo”.

Mientras dure el trabajo estará prohibido estacionar en ese tramo de la avenida, lo que afectará el normal funcionamiento de los comercios y del Instituto de Formación Docente Continua (IFDC).

"Calculamos que terminaremos este tramo en 20 días, si para la lluvia quizá en menos tiempo esté listo. Luego seguiremos por las siguientes cuadras hasta llegar al río San Luis donde desembocará el desagüe", reiteró Zarrabeitia.

También detalló que cavarán una fosa de tres metros y medio de ancho con una profundidad de tres metros, luego pondrán el hormigón en el fondo, harán una pendiente y colocarán los caños. Lo siguiente es rellenar, compactar, poner hormigón en las juntas y finalmente reconstruir el asfalto.

Por protestar, el Municipio mandó una inspección a los comerciantes de la Lafinur

Los dueños de los locales que están entre Pedernera y Lavalle, manifestaron que mientras hablaban con funcionarios municipales, les mandaron inspecciones a sus negocios.

Complicaciones.  La carga y descarga de mercadería y materiales de construcción requiere de más trayecto y fuerza de comerciantes. Foto: Nicolás Varvara.

“Esto es una persecución", denunciaban los dueños de los locales que están en la avenida Lafinur entre Pedernera y Lavalle. El jueves de la semana pasada se les había notificado a los comerciantes, a través de un papel sin firmar, que iban a cortar la calle, específicamente sobre la mano en la que están instalados. Ellos protestaron y tras ese acto de "insurrección" recibieron la visita de los inspectores municipales. Ahora algunos no quieren hablar por miedo a las represalias del Ejecutivo municipal.

Una total incertidumbre dejó, según contaron los afectados, el "papelito" sin firma ni membrete municipal y con escasa información, que les mandaron a sus locales. Lo único que se decía era que esa misma noche cortarían el paso para hacer los desagües pluviales. Esto alteró a los vecinos y decidieron impedirlo y, a la mañana siguiente, se acercaron al edificio comunal para mantener una reunión con el secretario de Servicios Públicos Municipal, Ramón Zarrabeitia, quien les aseguró que la obra no se extendería por más de diez o quince días, comprometiéndose a frenarla antes del 15 de diciembre para que no afecte tanto la actividad comercial.

Sin embargo, mientras se desarrollaba la reunión, los inspectores comenzaron la "cacería de brujas" e iniciaron un operativo de control en los comercios que elevaron la queja por los cortes. "Mientras nos poníamos de acuerdo con la Municipalidad, ya habían mandado a los inspectores a toda la cuadra para pedir las habilitaciones. Por ejemplo el carnicero tenía todo en regla y le buscaron hasta la quinta pata al gato. A todos nos dejaron informes por una u otra cosa, nos mandaron una persecución con esto", afirmó Maximiliano, uno de los comerciantes de una de las distribuidoras de la cuadra.

Si bien la mayoría de los dueños no quisieron revelar su identidad, la preocupación que manifestaron fue general: tienen miedo de las represalias que pueda tomar la Municipalidad por haberse quejado.

Pero el clamor tuvo un origen justificado, ya que los comerciantes no saben cómo van a hacer para vender sus productos. "Solo entraron tres personas esta mañana, tengo que descargar bebidas y mercadería. Dijeron que iban a dejar que pasen los camiones, pero no lo hacen, tengo que ir yo a decirles que los dejen entrar", comentó uno de los dueños. "La cuestión era romper la calle, eso ya lo hicieron. Hoy -por ayer- con la lluvia ya no van a trabajar. Dijeron que iban a ser diez días, ahora dicen que son quince, si tardan, vaya a saber cuándo van a terminar", agregó.

"Hablamos de un mes con el que todos los comercios de esta cuadra contamos para repuntar las ventas, en un año que fue muy flojo por todo lo que ya conocemos y nos pensaban cortar todo diciembre la calle. Fuimos a hablar con Zarrabeitia, no fue muy difícil ponernos de acuerdo. Nos dijeron que van a hacer la obra en diez días y que si no la pueden terminar, la van a suspender hasta que pase diciembre. No fue tan difícil, pero llevó a que nos persigan, porque lo que hicieron fue a lo matón como lo hacen siempre. Venir, cerrar la calle y no darte ningún tipo de explicación. Si nosotros actuamos para evitar que empezara la obra es porque no sabíamos qué iban a hacer. Justo en un mes donde la ventas pueden subir. Nuestras familias viven de esto y si no entra gente porque no puede, no vendo. Tengo clientes que me compran cajones de bebida, packs de gaseosas y si no pueden acercar el auto hasta la puerta no los van cargar. No podés pretender que un cliente vaya con cuatro cajones al hombro hasta la próxima esquina", señaló Maximiliano.

Varios locales tienen el problema de la carga y descarga de camiones. La verdulería, la carnicería y la casa de venta de cerámicos. Pero uno vive de la llegada de los autos a su local: la gomería. Allí comentaron que no van a cerrar el local por el tiempo que se haga la obra del desagüe. Sin embargo, afirmaron que su actividad se verá fuertemente afectada. Aunque algunos clientes llegan con sus ruedas al hombro y otros vehículos, como las motos, pueden entrar por la vereda.

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