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Hubo allanamientos en diez provincias, por grooming

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Hubo allanamientos en diez provincias, por grooming

La investigación comenzó en San Luis, porque una de las víctimas, una adolescente, vive aquí. Secuestraron celulares, PCs y notebooks que serán sometidos a pericias. El sospechoso es de Bolivia y viviría allí. 

Todo comenzó con un reporte, en base a monitoreo de redes sociales, que emitieron desde Estados Unidos y que alertaba sobre una adolescente que estaba en riesgo, en San Luis. La Justicia provincial inició una investigación, que acercó la presunción de que, en realidad, la misma persona de nacionalidad boliviana que se comunicaba con la adolescente de aquí con el eventual propósito de abuso, también contactaba a menores de distintos puntos del país. Por ello, el martes a las ocho de la mañana, hubo allanamientos en simultáneo en diez provincias. En ellos secuestraron celulares, notebooks y computadoras, que serán analizadas para ver si pueden establecer la identidad del extranjero sospechoso de grooming, según le explicaron ayer a El Diario el procurador general de la Provincia, Fernando Estrada, y el juez Correccional 2, Juan Manuel Montiveros Chada, a cargo de la causa.
El operativo fue denominado "Protegiendo la inocencia", "ya que se quiere transmitir que en San Luis es una política muy fuerte la protección de los niños", refirió Estrada. Y recordó que años atrás hubo otro, bautizado "Ángel Guardián". 
En el sitio web de la ONG Missing Children definen el grooming como "las acciones de seducción, creación de empatía o manipulación por parte de un adulto, dirigidas a niñas, niños y adolescentes con el objetivo de obtener videos o fotografías de índole sexual, o incluso buscar el posible contacto físico". 

 

El sospechoso también habría acosado a menores de Brasil y  Ecuador, "por lo que se trató que todo se coordinara con estos países", contó Estrada. 


"Es la comunicación por medios electrónicos con un menor, como redes sociales o WhatsApp, por ejemplo, con alguna finalidad sexual que esté enmarcada en alguno de los delitos contra la integridad sexual. Es, por decirlo de algún modo, la antesala de cualquiera de los delitos contra la integridad sexual, como puede ser un abuso o la corrupción de menores", sintetizó Montiveros Chada. 
El magistrado le explicó a este medio que, dado que hay averiguaciones y medidas en curso, no puede brindar muchos detalles. "No sabemos con certeza dónde puede estar el supuesto groomer y si tiene información. Cualquier dato de más puede entorpecer la investigación", manifestó. Una de esas medidas es una entrevista posterior a la Cámara Gesell, que aún resta hacer a la adolescente. 
La gran mayoría de los casos de grooming y de distribución de pornografía infantil que llegan a la Justicia argentina lo hacen a través de la ONG estadounidense Ncmec (The National Center for Missing & Exploited Children).
En Estados Unidos, y a riesgo de que les impongan fuertes multas si no lo hacen, todas las empresas de Internet (Facebook, WhatsApp, Microsoft, Google, Etc.) están obligadas a informar a Ncmec sobre el material pornográfico que detecten y que involucre a menores. A su vez, por un convenio, la ONG le hace llegar al Cuerpo de Investigaciones Judiciales de la Fiscalía de la Ciudad los casos originados en la Argentina, adonde cada reporte es investigado y derivado al juez que corresponda.

Se movieron con celeridad
"Un reporte de Estados Unidos a la Argentina demora dos horas. En este caso, hasta que se tomó contacto con la víctima, transcurrieron dos horas y media. Es decir, en total, desde que se reportó, pasaron cuatro horas y media. Y esta eficiencia que demostró la Justicia de San Luis sorprendió gratamente a la red nacional y a Missing Kids (Ncmec). Lo digo con orgullo, la provincia estuvo a la altura de las circunstancias", afirmó Estrada, el jefe de fiscales. 
Explicó que en aquella oportunidad trabajaron la secretaria de la Procuración, Érica Costa, y el ingeniero David Fuentes, del equipo del Departamento de Investigación de Delitos Complejos, a cargo de Carina Bernal, cuyo trabajo calificó como "excelente".
Ese alerta fue solo el puntapié inicial. "A raíz de eso, los peritos de Delitos Complejos vieron algunas cosas sospechosas –continuó Estrada–. De alguna forma, lo que se hizo, fue parar las antenas sobre este caso. Y vimos que (la adolescente) era sujeto pasivo del delito de grooming, y que había niños de otras provincias en situación parecida".
Estrada también destacó el trabajo del juez Montiveros Chada. "Ha demostrado un gran compromiso y un gran profesionalismo en esta causa, que tramita en su juzgado por las presentaciones que ha hecho la Procuración", refirió. 
Indicó que los menores que han sido blanco del extranjero sospechado, cuyas edades van desde los 12 a los 14 años, están distribuidos en diez provincias. "En algunas hay cinco, en otras hay diez (víctimas). Hay en Buenos Aires, Entre Ríos, Catamarca, Jujuy", dijo el procurador, para mencionar algunos de los lugares que abarcó la pesquisa. También en Mendoza, Jujuy, Salta, agregó Montiveros Chada. 
Costa, desde la Procuración, coordinó con autoridades judiciales de esos lugares para hacer los allanamientos el martes, a la misma hora y cumpliendo un protocolo especial. "Imagínese que acá se allana la casa de las víctimas, para buscar posible evidencia. Se va a buscar a una víctima a la que le han captado la voluntad, que es un menor. No es el procedimiento en el que se va por el malviviente. Entonces intervienen psicólogos, asistentes sociales", explicó Estrada. 
Durante esos procedimientos, los investigadores se incautaron de distintos dispositivos informáticos, a través de los que, según se supone, los menores mantenían contacto con el groomer. Todo debía hacerse "cumpliendo ciertos requisitos técnicos, para no malograr la investigación, y, a la vez, para que no le avisen a la otra víctima para que haga desaparecer la evidencia", indicó. En la mayoría de los allanamientos, el resultado, en cuanto a los secuestros, fue positivo, dijo el procurador. 
Refirió que en las provincias que dispongan de la tecnología analizarán ellos mismos los dispositivos. "La investigación tomará distintas ramificaciones. A lo mejor, lo hace cada provincia, o lo lleva adelante San Luis. Pero era importante la coordinación de los allanamientos", consideró.  
Sobre el modus operandi, Estrada dijo que aparentemente el acosador ha usado perfiles falsos. Es usual que se presenten con una foto que no corresponde con su imagen real, que mientan sobre la edad, el nombre y, a veces, hasta en el género. "Como estamos en el comienzo de la investigación, hay detalles que se conocerán a medida que avancen las averiguaciones", expresó Estrada.

Confianza y chantaje
Lo primero que el groomer quiere (o necesita) capitalizar es la confianza del menor. "Comienza como una charla inocente. Avanza, se gana la confianza hasta generar la intimidad suficiente como para conseguir que le envíen, por ejemplo, imágenes íntimas o comprometedoras, que luego usan para extorsionar a la víctima", dijo Estrada. Suele ser habitual la amenaza de viralizar esos contenidos que tienen en su poder, en caso de que el menor no acceda a sus exigencias. 
El delincuente genera "una falsa confianza, que después desencadena este tipo de hechos. Y luego el menor se ve preso de situaciones de las que, a veces, hasta le cuesta salir", consideró el juez Montiveros Chada. 

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Hubo allanamientos en diez provincias, por grooming

La investigación comenzó en San Luis, porque una de las víctimas, una adolescente, vive aquí. Secuestraron celulares, PCs y notebooks que serán sometidos a pericias. El sospechoso es de Bolivia y viviría allí. 

El contacto de menores por las redes es la antesala de delitos de índole sexual, dijo Montiveros Chada. (Imagen ilustrativa)

Todo comenzó con un reporte, en base a monitoreo de redes sociales, que emitieron desde Estados Unidos y que alertaba sobre una adolescente que estaba en riesgo, en San Luis. La Justicia provincial inició una investigación, que acercó la presunción de que, en realidad, la misma persona de nacionalidad boliviana que se comunicaba con la adolescente de aquí con el eventual propósito de abuso, también contactaba a menores de distintos puntos del país. Por ello, el martes a las ocho de la mañana, hubo allanamientos en simultáneo en diez provincias. En ellos secuestraron celulares, notebooks y computadoras, que serán analizadas para ver si pueden establecer la identidad del extranjero sospechoso de grooming, según le explicaron ayer a El Diario el procurador general de la Provincia, Fernando Estrada, y el juez Correccional 2, Juan Manuel Montiveros Chada, a cargo de la causa.
El operativo fue denominado "Protegiendo la inocencia", "ya que se quiere transmitir que en San Luis es una política muy fuerte la protección de los niños", refirió Estrada. Y recordó que años atrás hubo otro, bautizado "Ángel Guardián". 
En el sitio web de la ONG Missing Children definen el grooming como "las acciones de seducción, creación de empatía o manipulación por parte de un adulto, dirigidas a niñas, niños y adolescentes con el objetivo de obtener videos o fotografías de índole sexual, o incluso buscar el posible contacto físico". 

 

El sospechoso también habría acosado a menores de Brasil y  Ecuador, "por lo que se trató que todo se coordinara con estos países", contó Estrada. 


"Es la comunicación por medios electrónicos con un menor, como redes sociales o WhatsApp, por ejemplo, con alguna finalidad sexual que esté enmarcada en alguno de los delitos contra la integridad sexual. Es, por decirlo de algún modo, la antesala de cualquiera de los delitos contra la integridad sexual, como puede ser un abuso o la corrupción de menores", sintetizó Montiveros Chada. 
El magistrado le explicó a este medio que, dado que hay averiguaciones y medidas en curso, no puede brindar muchos detalles. "No sabemos con certeza dónde puede estar el supuesto groomer y si tiene información. Cualquier dato de más puede entorpecer la investigación", manifestó. Una de esas medidas es una entrevista posterior a la Cámara Gesell, que aún resta hacer a la adolescente. 
La gran mayoría de los casos de grooming y de distribución de pornografía infantil que llegan a la Justicia argentina lo hacen a través de la ONG estadounidense Ncmec (The National Center for Missing & Exploited Children).
En Estados Unidos, y a riesgo de que les impongan fuertes multas si no lo hacen, todas las empresas de Internet (Facebook, WhatsApp, Microsoft, Google, Etc.) están obligadas a informar a Ncmec sobre el material pornográfico que detecten y que involucre a menores. A su vez, por un convenio, la ONG le hace llegar al Cuerpo de Investigaciones Judiciales de la Fiscalía de la Ciudad los casos originados en la Argentina, adonde cada reporte es investigado y derivado al juez que corresponda.

Se movieron con celeridad
"Un reporte de Estados Unidos a la Argentina demora dos horas. En este caso, hasta que se tomó contacto con la víctima, transcurrieron dos horas y media. Es decir, en total, desde que se reportó, pasaron cuatro horas y media. Y esta eficiencia que demostró la Justicia de San Luis sorprendió gratamente a la red nacional y a Missing Kids (Ncmec). Lo digo con orgullo, la provincia estuvo a la altura de las circunstancias", afirmó Estrada, el jefe de fiscales. 
Explicó que en aquella oportunidad trabajaron la secretaria de la Procuración, Érica Costa, y el ingeniero David Fuentes, del equipo del Departamento de Investigación de Delitos Complejos, a cargo de Carina Bernal, cuyo trabajo calificó como "excelente".
Ese alerta fue solo el puntapié inicial. "A raíz de eso, los peritos de Delitos Complejos vieron algunas cosas sospechosas –continuó Estrada–. De alguna forma, lo que se hizo, fue parar las antenas sobre este caso. Y vimos que (la adolescente) era sujeto pasivo del delito de grooming, y que había niños de otras provincias en situación parecida".
Estrada también destacó el trabajo del juez Montiveros Chada. "Ha demostrado un gran compromiso y un gran profesionalismo en esta causa, que tramita en su juzgado por las presentaciones que ha hecho la Procuración", refirió. 
Indicó que los menores que han sido blanco del extranjero sospechado, cuyas edades van desde los 12 a los 14 años, están distribuidos en diez provincias. "En algunas hay cinco, en otras hay diez (víctimas). Hay en Buenos Aires, Entre Ríos, Catamarca, Jujuy", dijo el procurador, para mencionar algunos de los lugares que abarcó la pesquisa. También en Mendoza, Jujuy, Salta, agregó Montiveros Chada. 
Costa, desde la Procuración, coordinó con autoridades judiciales de esos lugares para hacer los allanamientos el martes, a la misma hora y cumpliendo un protocolo especial. "Imagínese que acá se allana la casa de las víctimas, para buscar posible evidencia. Se va a buscar a una víctima a la que le han captado la voluntad, que es un menor. No es el procedimiento en el que se va por el malviviente. Entonces intervienen psicólogos, asistentes sociales", explicó Estrada. 
Durante esos procedimientos, los investigadores se incautaron de distintos dispositivos informáticos, a través de los que, según se supone, los menores mantenían contacto con el groomer. Todo debía hacerse "cumpliendo ciertos requisitos técnicos, para no malograr la investigación, y, a la vez, para que no le avisen a la otra víctima para que haga desaparecer la evidencia", indicó. En la mayoría de los allanamientos, el resultado, en cuanto a los secuestros, fue positivo, dijo el procurador. 
Refirió que en las provincias que dispongan de la tecnología analizarán ellos mismos los dispositivos. "La investigación tomará distintas ramificaciones. A lo mejor, lo hace cada provincia, o lo lleva adelante San Luis. Pero era importante la coordinación de los allanamientos", consideró.  
Sobre el modus operandi, Estrada dijo que aparentemente el acosador ha usado perfiles falsos. Es usual que se presenten con una foto que no corresponde con su imagen real, que mientan sobre la edad, el nombre y, a veces, hasta en el género. "Como estamos en el comienzo de la investigación, hay detalles que se conocerán a medida que avancen las averiguaciones", expresó Estrada.

Confianza y chantaje
Lo primero que el groomer quiere (o necesita) capitalizar es la confianza del menor. "Comienza como una charla inocente. Avanza, se gana la confianza hasta generar la intimidad suficiente como para conseguir que le envíen, por ejemplo, imágenes íntimas o comprometedoras, que luego usan para extorsionar a la víctima", dijo Estrada. Suele ser habitual la amenaza de viralizar esos contenidos que tienen en su poder, en caso de que el menor no acceda a sus exigencias. 
El delincuente genera "una falsa confianza, que después desencadena este tipo de hechos. Y luego el menor se ve preso de situaciones de las que, a veces, hasta le cuesta salir", consideró el juez Montiveros Chada. 

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