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Villa Mercedes: detienen a un acusado de violar a su sobrina

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Villa Mercedes: detienen a un acusado de violar a su sobrina

Su cuñada lo denunció hace 15 días. La víctima, que hoy tiene 14 años, dijo que la abusaba en lo de sus abuelos.

Hasta hace casi tres años, la víctima, que hoy es una adolescente de 14 años, visitó religiosamente cada fin de semana a sus abuelos, los que tiene por parte de su padre. Vivían a pocas cuadras de su casa, en el mismo barrio de Villa Mercedes. Pero llegado un momento eso dejó de gustarle. Cuando su madre le avisaba que otra vez irían a lo de suegros la nena comenzó a contestarle que no quería. Nunca le habría aclarado la razón o, al menos, no le dijo la verdad cuando la mujer le preguntó por qué. Pero hace 15 días algo pasó, que la hizo cambiar de opinión. Colapsó. Y, en una charla que tuvo con su mamá, que hacía un tiempo la notaba diferente, sacó a la luz lo que por temor había callado. No quería ir a lo sus abuelos, no por ellos, sino por otra persona que vivía allí: su tío. El hombre, según confesó, la abusó de casi todas las maneras posibles durante cuatro años.

El miércoles, a minutos de la una de la tarde, el subcomisario Martín Estrada, jefe de la Comisaría 10ª, y algunos de los policías a su cargo fueron hasta el domicilio donde el presunto abusador paró los últimos días. La vivienda, del barrio conocido como Mercedes 13, es la de un amigo.

Los atendió el padre de ese amigo. Los efectivos le explicaron que tenían una orden del juez de instrucción Penal 2, Leandro Estrada, que acababa de librar para detener a su huésped. El dueño de casa colaboró en todo, y los guió hacia donde estaba a quien buscaban. El acusado estaba a punto de almorzar.

El hombre de 31 años está imputado por tres delitos. De “abuso sexual con acceso carnal”, “abuso sexual gravemente ultrajante” y “corrupción de menores”, le precisó el magistrado a El Diario. Hoy (jueves), a las ocho de la mañana, Estrada espera que los policías le remitan las actuaciones sobre la detención y le lleven el acusado al juzgado, para que use, si así lo desea, su primer intento de defensa: la indagatoria.

El imputado, del que este medio no publicará su identidad para resguardar a la víctima, fue denunciado por su cuñada hace poco más de dos semanas. La mujer les contó, primero al personal de la Comisaría 10ª y luego al juez, que su hija le había revelado que su tío comenzó a abusar de ella cuando tenía ocho años.

La primera medida que un juez toma en ese tipo de casos, apenas instada la acción penal, es que la víctima sea examinada por un ginecólogo. Eso ordenó Estrada.

Pero la revisación médica no advirtió ninguna evidencia física de los abusos. Lo que no quiere decir que no hayan existido, aclaró otra fuente judicial.

Por eso el encargado del Juzgado Penal 2 requirió que la adolescente fuera entrevistaba en Cámara Gesell. La audiencia fue el viernes y ayer, la psicóloga a cargo de la misma, le remitió su informe al magistrado.

En él, concluía que cada palabra del duro relato de la menor era creíble. A la chica le tomó más de una hora contar lo que sufrió. Relataba algo y lloraba. En los contados minutos que conseguía reponerse le costaba, por momentos, explicar lo que su pariente le ordenaba que le hiciera en sus partes íntimas y lo que él hacía con las suyas.

Narró que el hombre la ultrajaba casi siempre que iba a su casa del barrio Covimer I. Esperaba a que sus padres se fueran de la vivienda y ahí, cuando estaban a solas, lo hacía.

A veces la abusaba en su dormitorio, otras tantas en el living, donde el momento y el antojo le marcaban.

La chica dijo que su tío, el hermano de su padre, hizo eso con ella hasta que cumplió once años. Los abusos no se prolongaron más porque su mamá dejó de llevarla a lo de sus abuelos. Calló tanto tiempo porque, entre otros motivos, el imputado la había amenazado con que si decía algo le iba a hacer cosas todavía más dolorosas de las que ya le había demostrado que era capaz.

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Villa Mercedes: detienen a un acusado de violar a su sobrina

Su cuñada lo denunció hace 15 días. La víctima, que hoy tiene 14 años, dijo que la abusaba en lo de sus abuelos.

Traslado a la comisaría. Ayer, pasada la una de la tarde, el presunto abusador fue detenido. Foto: Héctor Portela.

Hasta hace casi tres años, la víctima, que hoy es una adolescente de 14 años, visitó religiosamente cada fin de semana a sus abuelos, los que tiene por parte de su padre. Vivían a pocas cuadras de su casa, en el mismo barrio de Villa Mercedes. Pero llegado un momento eso dejó de gustarle. Cuando su madre le avisaba que otra vez irían a lo de suegros la nena comenzó a contestarle que no quería. Nunca le habría aclarado la razón o, al menos, no le dijo la verdad cuando la mujer le preguntó por qué. Pero hace 15 días algo pasó, que la hizo cambiar de opinión. Colapsó. Y, en una charla que tuvo con su mamá, que hacía un tiempo la notaba diferente, sacó a la luz lo que por temor había callado. No quería ir a lo sus abuelos, no por ellos, sino por otra persona que vivía allí: su tío. El hombre, según confesó, la abusó de casi todas las maneras posibles durante cuatro años.

El miércoles, a minutos de la una de la tarde, el subcomisario Martín Estrada, jefe de la Comisaría 10ª, y algunos de los policías a su cargo fueron hasta el domicilio donde el presunto abusador paró los últimos días. La vivienda, del barrio conocido como Mercedes 13, es la de un amigo.

Los atendió el padre de ese amigo. Los efectivos le explicaron que tenían una orden del juez de instrucción Penal 2, Leandro Estrada, que acababa de librar para detener a su huésped. El dueño de casa colaboró en todo, y los guió hacia donde estaba a quien buscaban. El acusado estaba a punto de almorzar.

El hombre de 31 años está imputado por tres delitos. De “abuso sexual con acceso carnal”, “abuso sexual gravemente ultrajante” y “corrupción de menores”, le precisó el magistrado a El Diario. Hoy (jueves), a las ocho de la mañana, Estrada espera que los policías le remitan las actuaciones sobre la detención y le lleven el acusado al juzgado, para que use, si así lo desea, su primer intento de defensa: la indagatoria.

El imputado, del que este medio no publicará su identidad para resguardar a la víctima, fue denunciado por su cuñada hace poco más de dos semanas. La mujer les contó, primero al personal de la Comisaría 10ª y luego al juez, que su hija le había revelado que su tío comenzó a abusar de ella cuando tenía ocho años.

La primera medida que un juez toma en ese tipo de casos, apenas instada la acción penal, es que la víctima sea examinada por un ginecólogo. Eso ordenó Estrada.

Pero la revisación médica no advirtió ninguna evidencia física de los abusos. Lo que no quiere decir que no hayan existido, aclaró otra fuente judicial.

Por eso el encargado del Juzgado Penal 2 requirió que la adolescente fuera entrevistaba en Cámara Gesell. La audiencia fue el viernes y ayer, la psicóloga a cargo de la misma, le remitió su informe al magistrado.

En él, concluía que cada palabra del duro relato de la menor era creíble. A la chica le tomó más de una hora contar lo que sufrió. Relataba algo y lloraba. En los contados minutos que conseguía reponerse le costaba, por momentos, explicar lo que su pariente le ordenaba que le hiciera en sus partes íntimas y lo que él hacía con las suyas.

Narró que el hombre la ultrajaba casi siempre que iba a su casa del barrio Covimer I. Esperaba a que sus padres se fueran de la vivienda y ahí, cuando estaban a solas, lo hacía.

A veces la abusaba en su dormitorio, otras tantas en el living, donde el momento y el antojo le marcaban.

La chica dijo que su tío, el hermano de su padre, hizo eso con ella hasta que cumplió once años. Los abusos no se prolongaron más porque su mamá dejó de llevarla a lo de sus abuelos. Calló tanto tiempo porque, entre otros motivos, el imputado la había amenazado con que si decía algo le iba a hacer cosas todavía más dolorosas de las que ya le había demostrado que era capaz.

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