Escuchá acá la 90.9
X

Un K.O. directo al corazón

En otro aniversario del fallecimiento del púgil, los responsables lo dejan a punto para el disfrute popular.

Hace 56 años, el 12 de noviembre de 1963, el boxeador mercedino José María Gatica falleció después de un accidente, pero fue también el día que comenzó a vivir su leyenda. Para los habitantes de la provincia, el Museo-Casa del Boxeador José María Gatica, los recuerdos se actualizan permanentemente.

Es la casa de Gatica, en Almafuerte 1685, donde vivió parte de su niñez, en la cual el gobierno provincial realizó varias puestas en valor para ofrecerles a los fanáticos del boxeo un lugar para conocer la historia de uno de los más grandes ídolos que la provincia le dio al país.

De martes a sábados, de 8 a 14 reciben grupos de alumnos y de interesados en conocer dónde vivió Gatica. En el recorrido se encuentran con baños, habitaciones con camas, mesas, utensilios de la vida diaria y elementos de la época, ropas deportivas, guantes y las batas, recortes gráficos y revistas deportivas, fotos y cuadros.

“Muchos elementos pertenecieron a la casa, y el Gobierno de la Provincia trabajó en repatriarlo y guardar el patrimonio de Gatica”, contó Daniel Dessotti, responsable del museo.

Estaba pensado que hoy fuera la inauguración formal, tampoco se pudo el 25 de mayo (la fecha de su nacimiento, cuando lo homenajean con hojas de palma), pero estiman que antes de fin de año se habilite el espacio.

“Este lugar es para la ciudadanía y todos a los que les apasiona el mundo del boxeo. Es un ídolo popular nacido en Villa Mercedes, formado boxísticamente en Buenos Aires, donde fue muy conocido por las pasiones que despertaba: estaban los que lo amaban y quienes lo odiaban”, precisó Dessotti sin punto medio.

Estandarte de los pobres, el 7 de diciembre de 1945 Gatica debutó profesionalmente como semifondista profesional contra Leopoldo Mayorano, que visitó el suelo por nocaut en la primera vuelta.

Después se convirtió en “El Tigre” para la popular, para el pueblo, el que veía las peleas y lo alentaba, y “El Mono” para los habitué del ring-side, cajetillas y oligarcas que lo ridiculizaban por su figura. No lo querían porque no peleaba como los estilistas del pugilismo.

Gatica quería ganar: 72 nocauts de los 96 combates que tuvo le dieron la razón (en su carrera ganó 86 peleas).

Su rival fue Alfredo Prada, se midieron seis veces y cada uno ganó tres. Un simbólico empate, aunque en su último combate fue derrota para "El Tigre".

En el museo se mantuvo la tradicional forma de la casa familiar, el espacio homenaje, el patio interior y la fachada.

Están los murales tridimensionales que muestran al boxeador durante su carrera. En uno está agazapado, esperando atacar; en otro aparece junto a Perón. Esa noche, antes de una pelea, Gatica vio llegar al presidente Juan Domingo Perón para ubicarse cerca del ring, y con su desparpajo barrial, el boxeador lo saludó con una frase que sería famosa: “General, dos potencias se saludan”.

También está el Salón de los Campeones, paneles con fotos de boxeadores profesionales y amateurs provinciales, actualizada con Yohana Alfonzo, Abel Bailone, Arnaldo Serra, Simón Escobar y Ernesto Miranda.

“Es un reconocimiento para que la gente los conozca y los disfrute. Son la historia viva del boxeo sanluiseño que acompaña la historia de Gatica”, precisó didáctico Dessotti, y agregó que cerca están los restos de José María, en el Palacio de los Deportes (Colombia 123 y General Paz), donde descansan desde que fue repatriado.

"Hay historias muy buenas, es nuestro ídolo, volvió a nuestra tierra y todos los días le damos el homenaje que se merece", concluyó Dessotti, antes del conteo final.

Compartir en facebook
Compartir en twitter
Compartir en whatsapp
TAGS
COMENTARIOS

Un K.O. directo al corazón

En otro aniversario del fallecimiento del púgil, los responsables lo dejan a punto para el disfrute popular.

Panorámica con imágenes retro, pero perspectiva futurista. En el museo se encuentran objetos personales de Gatica, como ropas y utensilios. Foto: Gentileza Museo Gatica.

Hace 56 años, el 12 de noviembre de 1963, el boxeador mercedino José María Gatica falleció después de un accidente, pero fue también el día que comenzó a vivir su leyenda. Para los habitantes de la provincia, el Museo-Casa del Boxeador José María Gatica, los recuerdos se actualizan permanentemente.

Es la casa de Gatica, en Almafuerte 1685, donde vivió parte de su niñez, en la cual el gobierno provincial realizó varias puestas en valor para ofrecerles a los fanáticos del boxeo un lugar para conocer la historia de uno de los más grandes ídolos que la provincia le dio al país.

De martes a sábados, de 8 a 14 reciben grupos de alumnos y de interesados en conocer dónde vivió Gatica. En el recorrido se encuentran con baños, habitaciones con camas, mesas, utensilios de la vida diaria y elementos de la época, ropas deportivas, guantes y las batas, recortes gráficos y revistas deportivas, fotos y cuadros.

“Muchos elementos pertenecieron a la casa, y el Gobierno de la Provincia trabajó en repatriarlo y guardar el patrimonio de Gatica”, contó Daniel Dessotti, responsable del museo.

Estaba pensado que hoy fuera la inauguración formal, tampoco se pudo el 25 de mayo (la fecha de su nacimiento, cuando lo homenajean con hojas de palma), pero estiman que antes de fin de año se habilite el espacio.

“Este lugar es para la ciudadanía y todos a los que les apasiona el mundo del boxeo. Es un ídolo popular nacido en Villa Mercedes, formado boxísticamente en Buenos Aires, donde fue muy conocido por las pasiones que despertaba: estaban los que lo amaban y quienes lo odiaban”, precisó Dessotti sin punto medio.

Estandarte de los pobres, el 7 de diciembre de 1945 Gatica debutó profesionalmente como semifondista profesional contra Leopoldo Mayorano, que visitó el suelo por nocaut en la primera vuelta.

Después se convirtió en “El Tigre” para la popular, para el pueblo, el que veía las peleas y lo alentaba, y “El Mono” para los habitué del ring-side, cajetillas y oligarcas que lo ridiculizaban por su figura. No lo querían porque no peleaba como los estilistas del pugilismo.

Gatica quería ganar: 72 nocauts de los 96 combates que tuvo le dieron la razón (en su carrera ganó 86 peleas).

Su rival fue Alfredo Prada, se midieron seis veces y cada uno ganó tres. Un simbólico empate, aunque en su último combate fue derrota para "El Tigre".

En el museo se mantuvo la tradicional forma de la casa familiar, el espacio homenaje, el patio interior y la fachada.

Están los murales tridimensionales que muestran al boxeador durante su carrera. En uno está agazapado, esperando atacar; en otro aparece junto a Perón. Esa noche, antes de una pelea, Gatica vio llegar al presidente Juan Domingo Perón para ubicarse cerca del ring, y con su desparpajo barrial, el boxeador lo saludó con una frase que sería famosa: “General, dos potencias se saludan”.

También está el Salón de los Campeones, paneles con fotos de boxeadores profesionales y amateurs provinciales, actualizada con Yohana Alfonzo, Abel Bailone, Arnaldo Serra, Simón Escobar y Ernesto Miranda.

“Es un reconocimiento para que la gente los conozca y los disfrute. Son la historia viva del boxeo sanluiseño que acompaña la historia de Gatica”, precisó didáctico Dessotti, y agregó que cerca están los restos de José María, en el Palacio de los Deportes (Colombia 123 y General Paz), donde descansan desde que fue repatriado.

"Hay historias muy buenas, es nuestro ídolo, volvió a nuestra tierra y todos los días le damos el homenaje que se merece", concluyó Dessotti, antes del conteo final.

Logín