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Se tiraron a la pileta de cualquier manera y todos tuvieron premio

En el natatorio de Área Club se llevó a cabo un ameno encuentro en Nivel Escuela, con buena participación.

Se realizó el Tercer Encuentro de Natación 2019 Nivel Escuela en las instalaciones del natatorio Área Club. Una competencia participativa en la que todos, desde Infantiles a Adolescentes, se llevaron una medalla.

La inscripción superó los 180 nadadores de distintas categorías, que fueron Preinfantiles A 2014/13/12, Preinfantiles B 2011/10, Infantiles 2009/08, Menores 2007/06, Cadetes 2005/04 y Junior 2003/02.

Los participantes (hasta 16 años los más grandes) fueron representantes de los clubes Toribio Mendoza, Sierras Club, Pulso, Área y diferentes instituciones escolares de la ciudad, como los institutos San Agustín y Suyai, entre otros.

El programa de pruebas consistió en una primera etapa con 25 metros libres (el estilo crol fue el más utilizado) y de espalda. Mientras que la segunda fue el torneo general y más exigente, ya que tuvo más variantes como pecho, mariposa, espalda y libre.

Como todas las actividades se desarrollaron en un ambiente cálido y sin responsabilidades competitivas, hubo un momento enternecedor con las pruebas de los más pequeños, de 4 y 5 años, que consistió en nadar 12,5 metros con acompañamiento del profe.

Los “peques”, que concretaron los 25 metros reglamentarios de la pileta olímpica, lo hicieron sin un estilo definido. Según sus preferencias, se lanzaban desde la plataforma o el borde de la pileta de clavado clásico o la infalible bombita. Lo importante era llegar a la meta.

“Los nadadores podían elegir cómo participar, si desde el cubo o la pared. Ellos decidían cómo tirarse”, explicó Lorena “Loli” Perroni, coordinadora deportiva de Área Club.

Las brazadas rompían la monotonía del reflejo en el agua de la pileta, y dejaban a su paso pequeñas olas.

Mientras esperaban su turno, algunos adolescentes en la pileta "panda" improvisaron un picadito de waterpolo.

La diversión duró hasta que un adulto responsable "los echó" de la canchita acuática y los mandó a hacer fila para mostrar sus habilidades en la competición oficial.

“¡Estaban muy ansiosos!”, dijo casi con un grito de felicidad Eduardo Páez, coordinador de Pulso, a cargo del entrenamiento y salud en la parte de actividades acuáticas.

“Tenían muchas ganas de venir. Me llamaban desde las 9 para saber a qué hora empezábamos ¡y todavía faltaba una hora!”, reía el profe sobre aquella inocencia infantil. Páez entrena al grupo desde el año pasado pero llevaron a todos los integrantes del equipo del club.

“Vinieron los de más experiencia y otros ‘muy nuevitos’, pero los trajimos para que participen y pasaron todas las pruebas”, confirmó Edu mientras, desde los parlantes, retumbaba en el recinto el llamado a los nadadores para recibir sus condecoraciones.

La humedad imperante del calor de la pileta climatizada jugaba en contra de los celulares, ya que se empañaban las cámaras. Y ese calor concentrado daba ganas de tirarse un chapuzón.

Las puertas corredizas abiertas eran el puesto más solicitado.

La brisa generaba paz corporal, y cuando la transpiración se secaba provocaba comezón en varios que se rascaban para sacarse la sensación de "pegote".

“Vinimos con 31 nadadores y es la primera vez que participamos”, contó María Cecilia Lucero, coordinadora de Sierras Club San Luis. “Empezamos en 2018 y estamos muy contentos de haber traído esta cantidad de chicos y además con el acompañamiento de los padres”.

Lucero resaltó que hay feed-back entre el club y sus entrenados. “Hay un ida y vuelta muy bueno entre los entrenadores, los chicos que compiten y los padres que los acompañan”.

Al finalizar, los profesores recibieron el cariño de los papás, que se entusiasmaban con los resultados y les sacaban fotos a los educadores con los atletas.

“Loli” Perroni comparó la fiesta con el acto de fin de curso escolar. “Viene toda la familia, porque los acompañan y ven los resultados. Estar acá es hacerlos sentir contenidos”, declaró la responsable de Área Club.

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Se tiraron a la pileta de cualquier manera y todos tuvieron premio

En el natatorio de Área Club se llevó a cabo un ameno encuentro en Nivel Escuela, con buena participación.

Hay que animarse al chapuzón. En la escuela de natación de Área Club (República del Líbano 123) enseñan a chicos de 3 a 14 años los valores de la independencia y la autoconfianza. Fotos: Ángel Altavilla.

Se realizó el Tercer Encuentro de Natación 2019 Nivel Escuela en las instalaciones del natatorio Área Club. Una competencia participativa en la que todos, desde Infantiles a Adolescentes, se llevaron una medalla.

La inscripción superó los 180 nadadores de distintas categorías, que fueron Preinfantiles A 2014/13/12, Preinfantiles B 2011/10, Infantiles 2009/08, Menores 2007/06, Cadetes 2005/04 y Junior 2003/02.

Los participantes (hasta 16 años los más grandes) fueron representantes de los clubes Toribio Mendoza, Sierras Club, Pulso, Área y diferentes instituciones escolares de la ciudad, como los institutos San Agustín y Suyai, entre otros.

El programa de pruebas consistió en una primera etapa con 25 metros libres (el estilo crol fue el más utilizado) y de espalda. Mientras que la segunda fue el torneo general y más exigente, ya que tuvo más variantes como pecho, mariposa, espalda y libre.

Como todas las actividades se desarrollaron en un ambiente cálido y sin responsabilidades competitivas, hubo un momento enternecedor con las pruebas de los más pequeños, de 4 y 5 años, que consistió en nadar 12,5 metros con acompañamiento del profe.

Los “peques”, que concretaron los 25 metros reglamentarios de la pileta olímpica, lo hicieron sin un estilo definido. Según sus preferencias, se lanzaban desde la plataforma o el borde de la pileta de clavado clásico o la infalible bombita. Lo importante era llegar a la meta.

“Los nadadores podían elegir cómo participar, si desde el cubo o la pared. Ellos decidían cómo tirarse”, explicó Lorena “Loli” Perroni, coordinadora deportiva de Área Club.

Las brazadas rompían la monotonía del reflejo en el agua de la pileta, y dejaban a su paso pequeñas olas.

Mientras esperaban su turno, algunos adolescentes en la pileta "panda" improvisaron un picadito de waterpolo.

La diversión duró hasta que un adulto responsable "los echó" de la canchita acuática y los mandó a hacer fila para mostrar sus habilidades en la competición oficial.

“¡Estaban muy ansiosos!”, dijo casi con un grito de felicidad Eduardo Páez, coordinador de Pulso, a cargo del entrenamiento y salud en la parte de actividades acuáticas.

“Tenían muchas ganas de venir. Me llamaban desde las 9 para saber a qué hora empezábamos ¡y todavía faltaba una hora!”, reía el profe sobre aquella inocencia infantil. Páez entrena al grupo desde el año pasado pero llevaron a todos los integrantes del equipo del club.

“Vinieron los de más experiencia y otros ‘muy nuevitos’, pero los trajimos para que participen y pasaron todas las pruebas”, confirmó Edu mientras, desde los parlantes, retumbaba en el recinto el llamado a los nadadores para recibir sus condecoraciones.

La humedad imperante del calor de la pileta climatizada jugaba en contra de los celulares, ya que se empañaban las cámaras. Y ese calor concentrado daba ganas de tirarse un chapuzón.

Las puertas corredizas abiertas eran el puesto más solicitado.

La brisa generaba paz corporal, y cuando la transpiración se secaba provocaba comezón en varios que se rascaban para sacarse la sensación de "pegote".

“Vinimos con 31 nadadores y es la primera vez que participamos”, contó María Cecilia Lucero, coordinadora de Sierras Club San Luis. “Empezamos en 2018 y estamos muy contentos de haber traído esta cantidad de chicos y además con el acompañamiento de los padres”.

Lucero resaltó que hay feed-back entre el club y sus entrenados. “Hay un ida y vuelta muy bueno entre los entrenadores, los chicos que compiten y los padres que los acompañan”.

Al finalizar, los profesores recibieron el cariño de los papás, que se entusiasmaban con los resultados y les sacaban fotos a los educadores con los atletas.

“Loli” Perroni comparó la fiesta con el acto de fin de curso escolar. “Viene toda la familia, porque los acompañan y ven los resultados. Estar acá es hacerlos sentir contenidos”, declaró la responsable de Área Club.

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