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Una mentira de la que cuesta volver

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Una mentira de la que cuesta volver

A Ponce no le queda otra que reclamar a Nación por los subsidios

Las mentiras algunas veces no tienen patas cortas y puede caminar un buen trecho, pero, como reza un dicho hebreo,  no dan esperanzas de volver. Durante el 2018, el intendente Enrique Ponce y otros dirigentes aliados con el macrismo repitieron hasta el hartazgo una de las falacias más descaradas que se hayan escuchado en la política puntana: a pesar de que la quita de los subsidios al transporte fue planificada, comunicada, advertida y reconocida abiertamente por el gobierno nacional; un coro que se esfuerza por sonar afinado y  coherente asevera  que es la Provincia la que tiene la responsabilidad de afrontar las subvenciones.

Con un transporte que se prende fuego por una impericia e insensibilidad pocas veces vistas en un gobierno nacional, a Ponce no le quedó otra que dejar de cacarear argumentos vacíos, como que la Nación otorga partidas especiales para el sector (lo que sería borrar con el codo lo que escribe con la mano),  y  viajó a Buenos Aires a golpearle la puerta, otra vez, a los que encendieron la mecha de la bomba para ver si le ayudan a apagar el incendio de Tranpuntano.

En la semana el jefe comunal mantuvo  una reunión con el ministro del Interior, Rogelio Frigerio. El comunicado publicado por la Municipalidad es escueto y contradictorio. Afirma que el intendente busca gestionar asistencia para subvencionar a Transpuntano y evitar así los tarifazos a los usuarios. Además insiste que la Provincia se niega a transferir una supuesta partida recibida por la Nación para atender el  problema.

Sin embargo, pocas líneas después reconoce  que el fin de estas tratativas es conseguir del gobierno central una “compensación” por  la “supresión de los subsidios dispuesta el año pasado”.  

Ponce recorrió todo el 2018 con la mentira de que la Provincia debía hacerse cargo de los subsidios de Transpuntano. Habrá engañado a algunos, pero se metió en un callejón sin salida y  no puede encontrar el camino de vuelta.  
 

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Una mentira de la que cuesta volver

A Ponce no le queda otra que reclamar a Nación por los subsidios

Las mentiras algunas veces no tienen patas cortas y puede caminar un buen trecho, pero, como reza un dicho hebreo,  no dan esperanzas de volver. Durante el 2018, el intendente Enrique Ponce y otros dirigentes aliados con el macrismo repitieron hasta el hartazgo una de las falacias más descaradas que se hayan escuchado en la política puntana: a pesar de que la quita de los subsidios al transporte fue planificada, comunicada, advertida y reconocida abiertamente por el gobierno nacional; un coro que se esfuerza por sonar afinado y  coherente asevera  que es la Provincia la que tiene la responsabilidad de afrontar las subvenciones.

Con un transporte que se prende fuego por una impericia e insensibilidad pocas veces vistas en un gobierno nacional, a Ponce no le quedó otra que dejar de cacarear argumentos vacíos, como que la Nación otorga partidas especiales para el sector (lo que sería borrar con el codo lo que escribe con la mano),  y  viajó a Buenos Aires a golpearle la puerta, otra vez, a los que encendieron la mecha de la bomba para ver si le ayudan a apagar el incendio de Tranpuntano.

En la semana el jefe comunal mantuvo  una reunión con el ministro del Interior, Rogelio Frigerio. El comunicado publicado por la Municipalidad es escueto y contradictorio. Afirma que el intendente busca gestionar asistencia para subvencionar a Transpuntano y evitar así los tarifazos a los usuarios. Además insiste que la Provincia se niega a transferir una supuesta partida recibida por la Nación para atender el  problema.

Sin embargo, pocas líneas después reconoce  que el fin de estas tratativas es conseguir del gobierno central una “compensación” por  la “supresión de los subsidios dispuesta el año pasado”.  

Ponce recorrió todo el 2018 con la mentira de que la Provincia debía hacerse cargo de los subsidios de Transpuntano. Habrá engañado a algunos, pero se metió en un callejón sin salida y  no puede encontrar el camino de vuelta.  
 

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