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Bajaron el peso mínimo de faena para hembras y se desató la polémica

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Bajaron el peso mínimo de faena para hembras y se desató la polémica

Quedó en 140 kilos y recibió el apoyo de las entidades gremiales y el rechazo de los engordadores a corral.

Era obvio que en un país en el que cada uno junta agua para su molino, una resolución como la de bajar el peso mínimo de faena para las hembras bovinas no iba a dejar conformes a todos. Aplaudieron las entidades gremiales del campo, como Cartez, la Sociedad Rural o Carbap, y también las principales industrias frigoríficas. Mientras que pusieron el grito en el cielo los consorcios exportadores y los dueños de feedlots, que son los encargados de engordar el ganado antes de que sea enviado a los frigoríficos.

Todo comenzó la semana pasada, cuando la resolución 74/19 de la Secretaría de Agroindustria de la Nación estableció un nuevo mínimo de 140 kilogramos res con hueso, equivalente a unos 250 kilos en pie, para la faena de hembras con destino comercial. Se debe a las dificultades que tienen las hembras para alcanzar los 300 kilos sin un engrasamiento excesivo. Esto significó una pérdida en el peso promedio de matanza de 6 kilos, y una pérdida de producto de 5.300 toneladas de carne.

El argumento del Gobierno nacional fue que llevar las hembras al mismo peso que los machos (165 kilos res con hueso) "introducen un costo adicional en la producción de hembras en relación a la de los machos", y subrayó que "en muchas zonas del país las características de los sistemas productivos hacen inviable la terminación de las hembras en las mismas condiciones y tiempos que los machos para alcanzar el mismo peso". Finalmente, argumentó que el cambio "no afecta la producción global de carnes ya que genera una mejora en la rentabilidad por mejor aprovechamiento de la eficiencia de conversión y una disminución de la necesidad de traslados de hacienda en diversas zonas ganaderas".

No piensan lo mismo los engordadores a corral, encargados de la terminación de la hacienda. Sobre todo cuestionan el plazo de 40 días que tienen para adecuarse a la medida. "Lamentablemente una vez más nos encontramos no sólo con que no contamos con medidas de mediano y largo plazo que nos permitan generar proyectos productivos y de agregado de valor en un marco de certeza y seguridad sino que, de un día para el otro y sin consenso previo, se modifica una normativa que lleva 13 años de vigencia", indicó la Cámara Argentina de Feedlots en un comunicado.

La CAF se quejó porque "aquellos productores que apostaron por una ganadería eficiente con foco en una mayor producción de carne y al crecimiento de la exportación, algo que este Gobierno promovió desde el primer día, ven que sus proyectos productivos deben desactivarse en sólo 40 días en lo que hace a pasturas, verdeos, recrías a corral y recrías en silos de autoconsumo.

También la industria frigorífica mostró su desacuerdo. Para la FIFRA, que nuclea a los principales establecimientos exportadores, “es una clara medida de ayuda al criador”, mientras que el consorcio ABC, que tiene muchos negocios en el exterior, "va a bajar la producción de carnes".

En cambio, la Sociedad Rural estimó que este es "el sentido correcto" y aseguró estar "convencidos de que la ganadería argentina puede generar más producción que garantice mayor oferta de carne, tanto para el mercado interno como la exportación, y que esto debe lograrse a través de incentivos, además de que así el productor logrará un precio correcto por sus hembras".

“La imposición del peso mínimo de faena fue una de esas medidas de alteración del libre desenvolvimiento del mercado de la carne que, con el tiempo, demostró ser inútil y que afectaba sobremanera al actor más débil de la cadena: los ganaderos de cría”, expresó Gabriel De Raedemaeker, titular de Cartez.

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Bajaron el peso mínimo de faena para hembras y se desató la polémica

Quedó en 140 kilos y recibió el apoyo de las entidades gremiales y el rechazo de los engordadores a corral.

En contra. Faena del consorcio ABC, que criticó la baja del peso. Fotos: Bichos de campo.

Era obvio que en un país en el que cada uno junta agua para su molino, una resolución como la de bajar el peso mínimo de faena para las hembras bovinas no iba a dejar conformes a todos. Aplaudieron las entidades gremiales del campo, como Cartez, la Sociedad Rural o Carbap, y también las principales industrias frigoríficas. Mientras que pusieron el grito en el cielo los consorcios exportadores y los dueños de feedlots, que son los encargados de engordar el ganado antes de que sea enviado a los frigoríficos.

Todo comenzó la semana pasada, cuando la resolución 74/19 de la Secretaría de Agroindustria de la Nación estableció un nuevo mínimo de 140 kilogramos res con hueso, equivalente a unos 250 kilos en pie, para la faena de hembras con destino comercial. Se debe a las dificultades que tienen las hembras para alcanzar los 300 kilos sin un engrasamiento excesivo. Esto significó una pérdida en el peso promedio de matanza de 6 kilos, y una pérdida de producto de 5.300 toneladas de carne.

El argumento del Gobierno nacional fue que llevar las hembras al mismo peso que los machos (165 kilos res con hueso) "introducen un costo adicional en la producción de hembras en relación a la de los machos", y subrayó que "en muchas zonas del país las características de los sistemas productivos hacen inviable la terminación de las hembras en las mismas condiciones y tiempos que los machos para alcanzar el mismo peso". Finalmente, argumentó que el cambio "no afecta la producción global de carnes ya que genera una mejora en la rentabilidad por mejor aprovechamiento de la eficiencia de conversión y una disminución de la necesidad de traslados de hacienda en diversas zonas ganaderas".

No piensan lo mismo los engordadores a corral, encargados de la terminación de la hacienda. Sobre todo cuestionan el plazo de 40 días que tienen para adecuarse a la medida. "Lamentablemente una vez más nos encontramos no sólo con que no contamos con medidas de mediano y largo plazo que nos permitan generar proyectos productivos y de agregado de valor en un marco de certeza y seguridad sino que, de un día para el otro y sin consenso previo, se modifica una normativa que lleva 13 años de vigencia", indicó la Cámara Argentina de Feedlots en un comunicado.

La CAF se quejó porque "aquellos productores que apostaron por una ganadería eficiente con foco en una mayor producción de carne y al crecimiento de la exportación, algo que este Gobierno promovió desde el primer día, ven que sus proyectos productivos deben desactivarse en sólo 40 días en lo que hace a pasturas, verdeos, recrías a corral y recrías en silos de autoconsumo.

También la industria frigorífica mostró su desacuerdo. Para la FIFRA, que nuclea a los principales establecimientos exportadores, “es una clara medida de ayuda al criador”, mientras que el consorcio ABC, que tiene muchos negocios en el exterior, "va a bajar la producción de carnes".

En cambio, la Sociedad Rural estimó que este es "el sentido correcto" y aseguró estar "convencidos de que la ganadería argentina puede generar más producción que garantice mayor oferta de carne, tanto para el mercado interno como la exportación, y que esto debe lograrse a través de incentivos, además de que así el productor logrará un precio correcto por sus hembras".

“La imposición del peso mínimo de faena fue una de esas medidas de alteración del libre desenvolvimiento del mercado de la carne que, con el tiempo, demostró ser inútil y que afectaba sobremanera al actor más débil de la cadena: los ganaderos de cría”, expresó Gabriel De Raedemaeker, titular de Cartez.

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