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Hernán Piquín dejó su "fuego y pasión" en San Luis

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Hernán Piquín dejó su "fuego y pasión" en San Luis

Como en sus mejores días, el bailarín enamoró a su público y se rodeó de buenos compañeros. 

La belleza del flamenco, el romanticismo del bolero, el arrabal tanguero y la perfección de la danza clásica fueron los puntos esenciales que utilizó Hernán Piquín para presentar en San Luis su espectáculo "Fuego y pasión", con funciones en San Luis y en Villa Mercedes. 

Rodeado de un público respetuoso, la mayoría mayores de 60 años que pese al frío llegaron al teatro vestidos con sus mejores trajes, el bailarín demostró su profesionalismo en el escenario y fue acompañado por un grupo de colegas que no se quedaron atrás. 

Reacio a las fotografías como lo fue cada vez que se presentó en San Luis, antes de comenzar el show salió a saludar a su público y a pedirles con un tono de voz compasivo que los celulares se mantengan apagados durante toda la función. Los flashes estuvieron prohibidos durante las casi dos horas de función y si alguno no cumplía con la norma impuesta por Piquín era señalado por un láser acusador. 

Además, Hernán expresó que "Fuego y pasión" era un pequeño homenaje a la voz y el romanticismo de María Marta Serra Lima y expresó que esperaba el mismo respeto que le tenía a la artista también de parte del público. 

El bolero "Algo contigo" fue la primera pieza de la noche y le dio inicio a una seguidilla de clásicos sin descanso. Entre canciones, la sala permaneció a oscuras, un momento ideal para que rápidamente la siguiente pareja o solista se subiera al escenario. 

Una de las joyas más aplaudidas de la noche fue el bailarín Agustín Barajas que llegó desde España y tuvo a su madre entre el público. El atlético artista presentó unas exquisitas piezas de flamenco, bulería, zapateo y palmas que endulzaron la velada con el sentimiento gitano. Las expresiones en su rostro, el sonido del taconeo y la simpatía del bailarín a la hora de culminar cada coreografía se llevaron los aplausos del público que más de una vez lo despidió de pie.

Piquín también brilló en escena con su eficacia a la hora de interpretar canciones como "Penumbras", de Sandro, momento en que también entró al escenario vestido con una bata roja, clásica en el vestuario del fallecido cantante, con la que logró sacar suspiros entre las señoras.

El tango tuvo mucho protagonismo durante el espectáculo. Solos, dúos, cuartetos, milongas y compadritos se observaron durante la noche, con algunas coreografías de relleno. 

Entre tanta pasión y amor incandescente, el humor tuvo su cuota pintoresca entre las piezas del espectáculo. "Quizás, quizás, quizás" fue una de las canciones que tuvo una coreografía colorida y otoñal. Con una pareja vestida de amarillo, que rompió el esquema de colores del show que mostró trajes negros y rojos, realizó pasos más acróbatas y distendidos en comparación con el resto de cuadros. 

Rresaltó fue la interpretación de "Bésame mucho". Una playa caribeña ambientó la historia de una muchacha pasada de alcohol a la espera de un beso junto a tres caballeros que la evitaban. El musical se llevó todas las risas de la noche. 

Otra de las sorpresas fue un cantor tanguero que estuvo en más de una pieza. Solo en el escenario junto a una luz que lo alumbraba o acompañado por los bailarines de turno interpretó canciones entrañables como "Contigo aprendí", "El amor desolado" o "Nostalgia". En otros momentos del show, la voz de Serra Lima encantó a los presentes. 

Con un séquito de bailarines que estuvo a la altura de la estrella, Hernán cerró el espectáculo con la conmovedora "Balada para un loco". Pero para no terminar el show sin despedirlos presentó a sus compañeros con pequeñas coreografías aplaudidas de pie por los presentes. 

Nuevamente el bailarín salió a saludar y le pidió a su público que entre todos cantaran "A mi manera" para recordar a María Marta. A la salida del teatro, sus fanáticas más revoltosas esperaron por él pero sin buenos resultados. Solo sus bailarines salieron al hall de la sala para tomarse fotografías.

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Hernán Piquín dejó su "fuego y pasión" en San Luis

Como en sus mejores días, el bailarín enamoró a su público y se rodeó de buenos compañeros. 

La vida en el baile. Piquín bailó canciones reconocidas y homenajeó a María Marta Serra Lima. Fotos: Leandro Cruciani. 

La belleza del flamenco, el romanticismo del bolero, el arrabal tanguero y la perfección de la danza clásica fueron los puntos esenciales que utilizó Hernán Piquín para presentar en San Luis su espectáculo "Fuego y pasión", con funciones en San Luis y en Villa Mercedes. 

Rodeado de un público respetuoso, la mayoría mayores de 60 años que pese al frío llegaron al teatro vestidos con sus mejores trajes, el bailarín demostró su profesionalismo en el escenario y fue acompañado por un grupo de colegas que no se quedaron atrás. 

Reacio a las fotografías como lo fue cada vez que se presentó en San Luis, antes de comenzar el show salió a saludar a su público y a pedirles con un tono de voz compasivo que los celulares se mantengan apagados durante toda la función. Los flashes estuvieron prohibidos durante las casi dos horas de función y si alguno no cumplía con la norma impuesta por Piquín era señalado por un láser acusador. 

Además, Hernán expresó que "Fuego y pasión" era un pequeño homenaje a la voz y el romanticismo de María Marta Serra Lima y expresó que esperaba el mismo respeto que le tenía a la artista también de parte del público. 

El bolero "Algo contigo" fue la primera pieza de la noche y le dio inicio a una seguidilla de clásicos sin descanso. Entre canciones, la sala permaneció a oscuras, un momento ideal para que rápidamente la siguiente pareja o solista se subiera al escenario. 

Una de las joyas más aplaudidas de la noche fue el bailarín Agustín Barajas que llegó desde España y tuvo a su madre entre el público. El atlético artista presentó unas exquisitas piezas de flamenco, bulería, zapateo y palmas que endulzaron la velada con el sentimiento gitano. Las expresiones en su rostro, el sonido del taconeo y la simpatía del bailarín a la hora de culminar cada coreografía se llevaron los aplausos del público que más de una vez lo despidió de pie.

Piquín también brilló en escena con su eficacia a la hora de interpretar canciones como "Penumbras", de Sandro, momento en que también entró al escenario vestido con una bata roja, clásica en el vestuario del fallecido cantante, con la que logró sacar suspiros entre las señoras.

El tango tuvo mucho protagonismo durante el espectáculo. Solos, dúos, cuartetos, milongas y compadritos se observaron durante la noche, con algunas coreografías de relleno. 

Entre tanta pasión y amor incandescente, el humor tuvo su cuota pintoresca entre las piezas del espectáculo. "Quizás, quizás, quizás" fue una de las canciones que tuvo una coreografía colorida y otoñal. Con una pareja vestida de amarillo, que rompió el esquema de colores del show que mostró trajes negros y rojos, realizó pasos más acróbatas y distendidos en comparación con el resto de cuadros. 

Rresaltó fue la interpretación de "Bésame mucho". Una playa caribeña ambientó la historia de una muchacha pasada de alcohol a la espera de un beso junto a tres caballeros que la evitaban. El musical se llevó todas las risas de la noche. 

Otra de las sorpresas fue un cantor tanguero que estuvo en más de una pieza. Solo en el escenario junto a una luz que lo alumbraba o acompañado por los bailarines de turno interpretó canciones entrañables como "Contigo aprendí", "El amor desolado" o "Nostalgia". En otros momentos del show, la voz de Serra Lima encantó a los presentes. 

Con un séquito de bailarines que estuvo a la altura de la estrella, Hernán cerró el espectáculo con la conmovedora "Balada para un loco". Pero para no terminar el show sin despedirlos presentó a sus compañeros con pequeñas coreografías aplaudidas de pie por los presentes. 

Nuevamente el bailarín salió a saludar y le pidió a su público que entre todos cantaran "A mi manera" para recordar a María Marta. A la salida del teatro, sus fanáticas más revoltosas esperaron por él pero sin buenos resultados. Solo sus bailarines salieron al hall de la sala para tomarse fotografías.

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